Este es el poema completo de Manuel Machado:
Era un suspiro lánguido y sonoro la voz del mar aquella tarde... el día, no queriendo morir, con garras de oro de los acantilados se prendía. Pero su seno el mar alzó potente, y el sol, al fin, como en soberbio lecho, hundió en las olas la dorada frente, en una brasa cárdena deshecho. Para mi pobre cuerpo dolorido, para mi triste alma lacerada, para mi yerto corazón herido, para mi amargada vida fatigada..., ¡el mar amado, el mar apetecido, el mar, el mar, y no pensar en nada!
Era un suspiro lánguido y sonoro la voz del mar aquella tarde... el día,
no queriendo morir, con garras de oro de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente, y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente, en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido, para mi triste alma lacerada, para mi yerto corazón herido,
para mi amargada vida fatigada..., ¡el mar amado, el mar apetecido, el mar, el mar, y no pensar en nada!
Manuel Machado, Ars moriendi, 1921
El poema se titula «Ocaso», palabra que significa crepúsculo, puesta de sol.
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