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Querida mami:
Te extraño mucho. ¿Qué hay de nuevo en Buenos Aires? No te lo vas a creer, mami, acá
se habla casi otro idioma. En mis primeras visitas al mercado, me acordé mucho de vos y
tus caras de preocupación al leer aquellas revistas de cocina española. ¡Ahora
comprendo por qué te enojabas cuando no entendías nada! Y estas cosas, claro, no vienen
en el diccionario.
Te explico lo que aprendí, por si todavía podés recuperar aquellas revistas y hacer una
rica comida española.
Nuestra crema es su nata y, sin embargo, le llaman crema a la crema pastelera. A la nata
la montan para decorar una torta (que acá en España es tarta) y nuestras tartas saladas
no existen. ¡Qué pena!
Yo igual hago mi tarta de choclo, que acá se llama maíz. Lo que para nosotros son un
morrón y un ají en España son un pimiento rojo y un pimiento verde.
Las masitas acá son pastas y las masas finas son pasteles; las decoran con fresas o
melocotones, nada de frutillas y duraznos.
Lo de las patatas, que allá son papas, ya lo sabés, pero lo triste es que no hay
zapallitos para hacerlos rellenos.
¿Te acordás de las famosas judías verdes? Son nada más y nada menos que las famosas
chauchas. Y las judías blancas, los porotos. Llaman guisantes a las arvejas y los comen
salteados con jamón crudo (acá, jamón serrano o simplemente jamón, porque al jamón
cocido lo llaman jamón de York.)
Por suerte, al pan lo llaman pan y al vino, vino. En la próxima carta te cuento más
cositas.
Un beso. Claudia |