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El cámping Mediterráneo
es un lugar agradable. Está en una playa turística pero bastante
tranquila. Hay muchos pinos
y el clima es fantástico.

De junio a septiembre
no llueve casi nada. Al lado del mar tampoco hace demasiado
calor. Por suerte, cerca del cámping no hay muchas casas.
Hay, sobre todo, campos de naranjos,
que en primavera se llenan de flores blancas y naranjas.
El pueblo, Benisol,
está a 3 kilómetros y la carretera termina en el cámping.
Al lado del cámping hay una zona muy interesante desde
el punto de vista ecológico. Es una zona muy húmeda
donde paran muchas aves,
en sus viajes hacia África y hacia el norte de Europa. En
particular, el avetoro, un ave protegida.

Es un lugar fantástico
y eso es un problema: el cámping interesa a mucha gente. Por
ejemplo, a Duque, un conocido hombre de negocios de Benisol.
Dicen que Duque tiene relaciones con la mafia.
Duque quiere construir
en Benisol un centro de vacaciones. Tiene ya 7
hectáreas junto a la playa. Y ahora quiere comprar el
cámping Mediterráneo. Pero Antonio, el propietario, no quiere
venderlo. Además, el Ayuntamiento de Benisol no quiere más
apartamentos en esa zona. Es una región muy importante ecológicamente
y con bastantes problemas ambientales.
Naturalmente, Vicente
Gil, el alcalde, y Duque, el constructor, no son muy amigos.
Hoy están con Duque,
en su oficina, Jacinto Cano, el arquitecto,
y Omedes, su socio.
Hablan del nuevo complejo
turístico de Benisol y estudian el proyecto.
DUQUE:
Aquí las piscinas, el restaurante y la discoteca... Y entre
el edificio A y el B, tres pistas de tenis y un minigolf.
Aquí el centro comercial...
JACINTO
CANO:
En total, 415 apartamentos, 35 bungalós...Y el hotel, claro:
un hotel de 200 habitaciones.
DUQUE:
Pero esos dos estúpidos...
JACINTO
CANO:
¿Quiénes?
OMEDES:
El propietario del cámping, Antonio, y el alcalde... Pero
tenemos un buen amigo en el cámping Mediterráneo...
JACINTO
CANO:
¿Quién? ¿Ibarra?
DUQUE:
¡Claro, Ibarra, el director! Necesitamos un nuevo director
en el hotel, ¿no?

Mientras, Jaime y sus
amigos están en el bar del cámping tomando una cerveza organizando
sus vacaciones.
JAIME:
Mira, hay un castillo
del siglo VIII,
aquí cerca, a 5 km.
EDUARDO:
Sí, hay muchas cosas interesantes en esta región. Varias iglesias
románicas, castillos, pueblos típicos...
JAIME:
Sí, está bien... Playa, montaña, monumentos... Y estamos cerca
de Valencia y de Barcelona.
MARTHA:
¡Huy, huy, huy! Yo quiero
descansar, tomar el sol, bañarme, leer novelas, escribir postales
a los amigos... ¡Unas vacaciones tranquilas!
JAIME:
Bueno, a mí la playa no me gusta mucho, ya sabes... Además,
¿no te interesa la historia, la cultura, conocer las costumbres
de los españoles...? A ti te gusta mucho la pintura...
MARTHA:
Sí, me interesa mucho el arte pero quiero descansar... Tú
visitas ciudades, monumentos y museos... Y yo me voy a la
playa, a leer novelas. Tengo dos novelas policíacas muy buenas.
Por cierto, una es de un autor español, Manuel
Vázquez Montalbán.
EDUARDO:
A mí también me interesa conocer un poco la región.
JAIME:
Bueno, pues tú y yo hacemos alguna excursión...
MARTHA:
Por mí no hay problema.
EDUARDO:
¿Tú qué prefieres ver? ¿Barcelona o Valencia?
JAIME:
Pues no sé... ¿Y a ti? ¿Qué te interesa visitar?
EDUARDO:
Yo prefiero ir a Valencia. Está más cerca, ¿no? Barcelona
está un poco lejos...
En ese momento, Alba,
la recepcionista, pasa al lado de los nuevos clientes y les
da más información.
ALBA:
Sí, Barcelona está un poquito más lejos. Unas dos horas en
coche. Pero las dos ciudades son muy interesantes... En Barcelona:
Picasso, Miró,
Gaudí, buenos conciertos,
ahora en verano... Y en Valencia hay muchas cosas para visitar
también: un museo de arte contemporáneo importante, torres
medievales, edificios
góticos y palacios renacentistas...
Un mercado modernista...
¡Y mucho ambiente por la noche!
JAIME:
Gracias por la información.
ALBA:
De nada. Bueno, adiós, que tengo mucho trabajo.
Alba vuelve a la recepción
y Jaime y sus amigos siguen haciendo planes.
JAIME:
¿No te interesa ver la obra de Gaudí?
EDUARDO:
Sí, claro.
MARTHA:
Yo, mañana, me voy a la playa.
EDUARDO:
Tranquila... Mañana no vamos a salir del cámping. Todos estamos
cansados del viaje. Yo, por ejemplo, ahora me voy dormir una
siesta.
JAIME:
Mañana hay un concierto de Los Terribles.
MARTHA:
¿Qué?
JAIME:
Sí, hay un concierto, aquí en el cámping, aquí en el bar.
Mira...

A Jaime, en realidad,
no le gustan este tipo de vacaciones. Él prefiere conocer
otras culturas, viajar a grandes ciudades: Nueva York, Sidney,
Hong Kong... Pero este verano no quería estar solo. Ha preferido
estar con sus mejores amigos, Eduardo, Martha y Uwe, y hacer
unas típicas vacaciones en la costa mediterránea: tomar el
sol, comer mucho, dormir...
Por la tarde, va un
rato solo a la playa. Pasea un poco y se sienta en la arena.
Empieza a tener dudas: ¿ha sido una buena idea aceptar el
plan de sus amigos?
«¿Qué hago yo aquí?
No me gusta el verano, ni la playa, ni los sitios turísticos...
No me gusta bañarme y aquí hace calor... ¡Me pican
los mosquitos y me
quemo si tomo el sol! ¡Buffff...!» , piensa Jaime. «Y
voy a pasar 20 días en este cámping...¡Qué vacaciones! ¡Qué
horror!».
También Alba va a la
playa por la tarde. A las ocho cada día tiene una hora libre
y, de ocho a nueve, corre por la playa. Hoy corre cerca de
donde está Jaime. Él la ve pasar. La llama y piensa: «¡Ufff!
Una mujer muy interesante... ¡Pero muy aficionada
al deporte!». Pero ella no lo oye y sigue corriendo.

Tomado
del libro de Ernesto Martín Peris y Neus Sans
Gente que lee, Editorial Difusión
viñetas de la página 8 a 9 y texto de la página 16 a 20.
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