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Miércoles, 13 de septiembre de 2000


Cuéntame otro cuento
Por Nuria Vaquero

Clasificación
Contenido: Cultural
Apartado:
Choques culturales
Nivel: Avanzado
Destreza que predomina: Comprensión escrita
Destinatarios: Jóvenes y adultos
Tipo de agrupamiento en clase: Individual
Preparación
Tiempo de preparación:
5 minutos
Material necesario: Fotocopia de textos
Duración de la actividad en clase: Entre 40 y 45 minutos
Página de Internet que hay que visitar:
http://www.ikeder.es/agencia_literaria/pub10-ba-es.html
 

Descripción

Antes de la lectura

Para ambientar la clase se puede poner una música árabe de fondo. El profesor puede introducir la lectura hablando de la cultura árabe y de las colecciones de cuentos árabes, como Las mil y una noches. Después se dice a los alumnos que van a leer dos versiones de un cuento árabe, del escritor español Bernardo Axtaga, incluido en Obabakoak (Ediciones B, Barcelona, 1993).

Lectura

El profesor entrega a cada alumno una fotocopia del cuento «El criado del rico mercader», cuyo texto es:

El criado del rico mercader

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

—Pero ¿por qué quieres huir?

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.

—Muerte —le dijo acercándose a ella—, ¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado?

—¿Un gesto de amenaza? —contestó la Muerte—. No, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.

Bernardo Axtaga: Obabakoak (1993)

Cuando éstos han concluido la lectura, les pregunta qué les ha parecido el cuento y les formula las siguientes preguntas para verificar la comprensión de la historia y contrastar la opinión de los alumnos sobre la misma:

¿Por qué se sorprende la Muerte de ver al criado en Bagdad?
¿Cómo pudo haberse librado de la Muerte el criado del mercader?
Y vosotros, ¿creéis en el destino? ¿Está fijado el momento de nuestra muerte?

Después de la lectura

Ahora se sugiere a los alumnos que inventen otro final para esta historia para que el criado del rico mercader pueda salvar su vida. Los alumnos pueden hacer esta parte de la actividad en grupos pequeños y escribir una pequeña historia entre todos. Después se leen los distintos finales.

Segunda lectura

El profesor reparte el segundo texto titulado «Dayoub, el criado del rico mercader». Les informa de que se trata del final que el propio Bernardo Axtaga buscó para el cuento «El criado del rico mercader», y que también se incluye en Obabakoak.

Dayoub, el criado del rico mercader

Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.

Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.

—Amo —le dijo—, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.

—Pero ¿por qué quieres huir?

—Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.

El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.

El caballo era fuerte y rápido, y, como esperaba, el criado llegó a Ispahán con las primeras estrellas. Comenzó a llamar de casa en casa, pidiendo amparo.

—Estoy escapando de la Muerte y os pido asilo —decía a los que le escuchaban.

Pero aquella gente se atemorizaba al oír mencionar a la Muerte y le cerraban las puertas.

El criado recorrió durante tres, cuatro, cinco horas las calles de Ispahán, llamando a las puertas y fatigándose en vano. Poco antes del amanecer llegó a la casa de un hombre que se llamaba Kalbum Dahabin.

—La Muerte me ha hecho un gesto de amenaza esta mañana en el mercado de Bagdad, y vengo huyendo de allí. Te lo ruego, dame refugio.

—Si la Muerte te ha amenazado en Bagdad —le dijo Kalbum Dahabin—, no se habrá quedado allí. Te ha seguido a Ispahán, tenlo por seguro. Estará ya dentro de nuestras murallas, porque la noche toca a su fin.

—Entonces, ¡estoy perdido! —exclamó el criado.

—No desesperes todavía —contestó Kalbum—. Si puedes seguir vivo hasta que salga el sol, te habrás salvado. Si la Muerte ha decidido llevarte esta noche y no consigue su propósito, nunca más podrá arrebatarte. Ésa es la ley.

—Pero ¿qué debo hacer? —preguntó el criado.

—Vamos cuanto antes a la tienda que tengo en la plaza —le ordenó Kalbum cerrando tras de sí la puerta de la casa.

Mientras tanto, la Muerte se acercaba a las puertas de la muralla de Ispahán. El cielo de la ciudad comenzaba a clarear.

La aurora llegará de un momento a otro —pensó—. Tengo que darme prisa. De lo contrario, perderé al criado.

Entró por fin a Ispahán, y husmeó entre los miles de olores de la ciudad buscando el del criado que había huido de Bagdad. Enseguida descubrió su escondite: se hallaba en la tienda de Kalbum Dahabin. Un instante después, ya corría hacia el lugar.

En el horizonte empezó a levantarse una débil neblina. El sol comenzaba a adueñarse del mundo.

La Muerte llegó a la tienda de Kalbum. Abrió la puerta de golpe y... sus ojos se llenaron de desconcierto. Porque en aquella tienda no vio a un solo criado, sino a cinco, siete, diez criados iguales al que buscaba.

Miró de soslayo hacia la ventana. Los primeros rayos del sol brillaban ya en la cortina blanca. ¿Qué sucedía allí? ¿Por qué había tantos criados en la tienda?

No le quedaba tiempo para averiguaciones. Agarró a uno de los criados que estaba en la sala y salió a la calle. La luz inundaba todo el cielo.

Aquel día, el vecino que vivía frente a la tienda de la plaza anduvo furioso y maldiciendo.

—Esta mañana —decía— cuando me he levantado de la cama y he mirado por la ventana, he visto a un ladrón que huía con un espejo bajo el brazo. ¡Maldito sea mil veces! ¡Debía haber dejado en paz a un hombre tan bueno como Kalbum Dahabin el fabricante de espejos!

Bernardo Axtaga: Obabakoak (1993)

Después de que los alumnos leen este segundo texto, el profesor hace estas preguntas para revisar la comprensión del texto y dejar que los alumnos expresen sus valoraciones sobre las distintas historias:

¿Qué le ha ocurrido a la Muerte en el cuento de Bernardo Axtaga?
¿Qué historia os gusta más, la primera o la segunda? ¿Por qué?
¿Qué relato ofrece una visión más positiva del hombre? ¿Por qué?
¿Cómo reflejan estos textos la diferente concepción del destino de la cultura árabe y la occidental?


Comentarios


Esta actividad se puede completar también con una pequeña investigación, por parte de los alumnos, sobre la figura del escritor Bernardo Atxaga. En la página
http://www.ikeder.es/agencia_literaria/pub10-ba-es.html se hace un breve recorrido por su trayectoria literaria y se presenta un pequeño texto poético del autor.
 

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