Descripción
Antes de la lecturaPara ambientar
la clase se puede poner una música árabe de fondo. El profesor puede introducir la
lectura hablando de la cultura árabe y de las colecciones de cuentos árabes, como Las
mil y una noches. Después se dice a los alumnos que van a leer dos versiones de un
cuento árabe, del escritor español Bernardo Axtaga, incluido en Obabakoak
(Ediciones B, Barcelona, 1993).
Lectura
El profesor entrega a cada alumno una fotocopia
del cuento «El criado del rico mercader», cuyo texto es:
El criado del rico mercader
Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado
que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado
para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana
vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
Amo le dijo, déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero
estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.
Pero ¿por qué quieres huir?
Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la
esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado, y, como le había sucedido antes al
criado, también él vio a la Muerte.
Muerte le dijo acercándose a ella, ¿por qué le has hecho un gesto de
amenaza a mi criado?
¿Un gesto de amenaza? contestó la Muerte. No, no ha sido un gesto de
amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque
esta noche debo llevarme en Ispahán a tu criado.
Bernardo Axtaga: Obabakoak
(1993)
Cuando éstos han concluido la lectura, les
pregunta qué les ha parecido el cuento y les formula las siguientes preguntas para
verificar la comprensión de la historia y contrastar la opinión de los alumnos sobre la
misma:
¿Por qué se sorprende la Muerte de ver al
criado en Bagdad?
¿Cómo pudo haberse librado de la Muerte el criado del mercader?
Y vosotros, ¿creéis en el destino? ¿Está fijado el momento de nuestra muerte?
Después de la lectura
Ahora se sugiere a los alumnos que inventen otro
final para esta historia para que el criado del rico mercader pueda salvar su vida. Los
alumnos pueden hacer esta parte de la actividad en grupos pequeños y escribir una
pequeña historia entre todos. Después se leen los distintos finales.
Segunda lectura
El profesor reparte el segundo texto titulado
«Dayoub, el criado del rico mercader». Les informa de que se trata del final que el
propio Bernardo Axtaga buscó para el cuento «El criado del rico mercader», y que
también se incluye en Obabakoak.
Dayoub, el criado del rico mercader
Érase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado
que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado
para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana
vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
Amo le dijo, déjame el caballo
más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero
estar en la remota ciudad de Ispahán.
Pero ¿por qué quieres huir?
Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo y el criado partió con la
esperanza de estar por la noche en Ispahán.
El caballo era fuerte y rápido, y, como
esperaba, el criado llegó a Ispahán con las primeras estrellas. Comenzó a llamar de
casa en casa, pidiendo amparo.
Estoy escapando de la Muerte y os pido asilo decía a los que le escuchaban.
Pero aquella gente se atemorizaba al oír mencionar a la Muerte y le cerraban las puertas.
El criado recorrió durante tres, cuatro, cinco
horas las calles de Ispahán, llamando a las puertas y fatigándose en vano. Poco antes
del amanecer llegó a la casa de un hombre que se llamaba Kalbum Dahabin.
La Muerte me ha hecho un gesto de amenaza esta mañana en el mercado de Bagdad, y
vengo huyendo de allí. Te lo ruego, dame refugio.
Si la Muerte te ha amenazado en Bagdad le dijo Kalbum Dahabin, no se
habrá quedado allí. Te ha seguido a Ispahán, tenlo por seguro. Estará ya dentro de
nuestras murallas, porque la noche toca a su fin.
Entonces, ¡estoy perdido! exclamó el criado.
No desesperes todavía contestó Kalbum. Si puedes seguir vivo hasta que
salga el sol, te habrás salvado. Si la Muerte ha decidido llevarte esta noche y no
consigue su propósito, nunca más podrá arrebatarte. Ésa es la ley.
Pero ¿qué debo hacer? preguntó el criado.
Vamos cuanto antes a la tienda que tengo en la plaza le ordenó Kalbum
cerrando tras de sí la puerta de la casa.
Mientras tanto, la Muerte se acercaba a las puertas de la muralla de Ispahán. El cielo de
la ciudad comenzaba a clarear.
La aurora llegará de un momento a otro pensó. Tengo que darme prisa. De lo
contrario, perderé al criado.
Entró por fin a Ispahán, y husmeó entre los miles de olores de la ciudad buscando el
del criado que había huido de Bagdad. Enseguida descubrió su escondite: se hallaba en la
tienda de Kalbum Dahabin. Un instante después, ya corría hacia el lugar.
En el horizonte empezó a levantarse una débil neblina. El sol comenzaba a adueñarse del
mundo.
La Muerte llegó a la tienda de Kalbum. Abrió la puerta de golpe y... sus ojos se
llenaron de desconcierto. Porque en aquella tienda no vio a un solo criado, sino a cinco,
siete, diez criados iguales al que buscaba.
Miró de soslayo hacia la ventana. Los primeros rayos del sol brillaban ya en la cortina
blanca. ¿Qué sucedía allí? ¿Por qué había tantos criados en la tienda?
No le quedaba tiempo para averiguaciones. Agarró a uno de los criados que estaba en la
sala y salió a la calle. La luz inundaba todo el cielo.
Aquel día, el vecino que vivía frente a la tienda de la plaza anduvo furioso y
maldiciendo.
Esta mañana decía cuando me he levantado de la cama y he mirado por la
ventana, he visto a un ladrón que huía con un espejo bajo el brazo. ¡Maldito sea mil
veces! ¡Debía haber dejado en paz a un hombre tan bueno como Kalbum Dahabin el
fabricante de espejos!
Bernardo Axtaga: Obabakoak
(1993)
Después de que los alumnos leen este segundo
texto, el profesor hace estas preguntas para revisar la comprensión del texto y dejar que
los alumnos expresen sus valoraciones sobre las distintas historias:
¿Qué le ha ocurrido a la Muerte en el cuento de
Bernardo Axtaga?
¿Qué historia os gusta más, la primera o la segunda? ¿Por qué?
¿Qué relato ofrece una visión más positiva del hombre? ¿Por qué?
¿Cómo reflejan estos textos la diferente concepción del destino de la cultura árabe y
la occidental?
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