Descripción
El propósito de este
pequeño taller es presentar una propuesta de trabajo de los contenidos
lingüísticos dentro del enfoque por tareas. Este enfoque, heredero de una concepción comunicativa del
lenguaje, parte de una dicotomía ya clásica en la enseñanza de lenguas extranjeras, a
saber, la que distingue entre los contenidos para la comunicación y los procesos
comunicativos. Para entender más claramente esta distinción, podemos acudir a un ejemplo
de sobra conocido: la experiencia de montar en bicicleta.Comencemos por los contenidos. Así como saber de memoria
las partes de una bicicleta (el manillar, los pedales, etc.), no nos asegura de ningún
modo la capacidad de montar en bicicleta, del mismo modo saber de memoria los contenidos
necesarios para la comunicación (expresar el nombre, la nacionalidad, la profesión, los
gustos, etc.), no nos convierte en hablantes de una lengua.
Vayamos ahora con los procesos. Si montamos en
bicicleta con el apoyo de unas ruedas auxiliares, nos estamos preparando para el día en
que podamos hacerlo sin ellas y, de paso, ya estamos montando en bicicleta. De la misma
manera, si nos habituamos a participar en procesos de comunicación lo más reales
posibles (por ejemplo, presentarme de manera oral ante mis compañeros), nos estamos
preparando para ser hablantes de una lengua. Es más, al participar activamente en esos
intercambios comunicativos, ya estamos hablando en esa lengua.
De este modo, entendemos el enfoque por
tareas como una herramienta que nos permite, por un lado, presentar los contenidos
lingüísticos necesarios para la comunicación y, por otro, reproducir en el aula
procesos de comunicación reales.
Sin embargo, si adoptamos la concepción
comunicativa del lenguaje y del trabajo en el aula, es difícil ocultar la insatisfacción
que producen las explicaciones de contenidos lingüísticos, tanto al profesor como a los
propios alumnos, si las comparamos con las actividades realmente comunicativas. Como
cualquier profesor sabe y siente, el empleo de este tipo de actividades en el aula produce
ruptura inmediata de la igualdad (el profesor es el que sabe), casi total
ausencia de interacción y negociación y, además, escasa motivación.
Integrar la presentación de los contenidos
dentro de nuevos procesos de comunicación parece una solución adecuada a estos
problemas. El propósito de este taller es presentar las tareas gramaticales como un tipo
de actividades que permiten hablar de gramática en el aula, es decir, presentar
contenidos lingüísticos dentro de procesos de comunicación. Para ello, las tareas
gramaticales facilitan, por un lado, la reflexión en común sobre el lenguaje, el
desarrollo de estrategias de aprendizaje y la deducción de conclusiones propias (en
definitiva, el aprendizaje inteligente de contenidos lingüísticos), y por otro, la
comunicación en español.
Partiendo del aula: dos tipos de situaciones
A continuación presentamos dos tipos de
situaciones que cualquier profesor que haya trabajado con un método comunicativo habrá
observado en sus clases. ¿Qué pasa en cada una de ellas? ¿Qué tipo de actividad de
aula se está desarrollando? ¿Cuál es el papel del profesor? ¿Quién controla la
información? ¿Qué hacen los alumnos?
Situación A
Hay bastante ruido: voces,
murmullos, risas, sillas que se mueven, libros que van de mano en mano, la ventana
abierta. Los alumnos hablan en español en parejas o grupos y han colocado las sillas para
favorecer la conversación. Hay tres que se sonríen, compartiendo un chiste (en
español). Otros cuatro están muy acalorados discutiendo sobre algo (en español). Uno te
pide (en español) que cierres la ventana. Eres una ayuda externa y resuelves consultas
del tipo: ¿Cómo se dice en español X?
Situación B
Estás en la pizarra, con el libro en la mano, escribiendo cosas y explicándolas. Los
alumnos están sentados ordenadamente de espaldas a las paredes. Hay cinco que escuchan
con atención y toman notas. La mayoría te mira como si fueras un auténtico
extraterrestre, sin comprender claramente gran parte de lo que dices. Hay tres que hablan
en su lengua y cuatro miran al personal o por la ventana.
Tareas comunicativas y tareas
capacitadoras
Las dos situaciones que acabamos de presentar son
caricaturas exageradas (pero no por ello menos reales) de las situaciones que se producen
a menudo en el aula. Seguramente la situación mayoritaria es una mezcla de ambas (tal vez
con mayor frecuencia de la B), pero son dos extremos que cualquier profesor puede
reconocer.
La situación A la generan tanto las tareas
comunicativas o finales propiamente dichas, como, por ejemplo, solicitar información
turística para un viaje de fin de semana, como las inmediatamente anteriores a las
comunicativas, como, por ejemplo, dividir la clase en dos grupos (agentes de viaje y
turistas) para que preparen lo que van a decir en la tarea final, y en general,
cualquier actividad que esté centrada en el significado y el intercambio de información.
La situación B, sin embargo, la producen las
tareas capacitadoras o, en general, cualquier actividad que se centre más en la forma,
esto es, en la presentación de contenidos lingüísticos. Las explicaciones de
gramática, la presentación directa de léxico o de funciones, crean en el aula
situaciones de este tipo. Por ejemplo, explicar cómo informarse de horarios de trenes o
aviones, explicar las horas, presentar el vocabulario relacionado con reservas en hoteles
o restaurantes, etc.
Características de las tareas comunicativas y
capacitadoras
En general, las tareas que generan situaciones
como la presentada en A reúnen las siguientes características:
- Igualdad de nivel entre el profesor y el alumno
- Presencia de interacción, negociación e intercambio en el uso del lenguaje
- Desarrollo de estrategias de comunicación
- Motivación a través de la implicación personal del alumno
Sin embargo, las tareas que producen situaciones
como la descrita en B presentan estos rasgos:
- Desigualdad entre el profesor, que es el que sabe, y el alumno, que debe aprender
- Presencia mínima (o ausencia) de interacción, negociación e intercambio
- Desarrollo mínimo (o nulo) de estrategias de aprendizaje
- Pérdida de atención debida al papel pasivo que se asigna al alumno
Esto quiere decir que, trabajando con una
concepción comunicativa del lenguaje, nos vemos abocados a romper la comunicación cuando
trabajamos contenidos lingüísticos. Desde esa concepción, esto no puede verse más que
como un fracaso.
Este fracaso, sin embargo, ha llevado a
algunos especialistas en enseñanza de lenguas extranjeras a plantearse la siguiente
pregunta: ¿No es posible hacer tareas capacitadoras, es decir, tareas centradas en los
contenidos, con las características de las comunicativas? En la segunda parte de
este taller, intentaremos responder a esta pregunta. |