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DidactiRed
Jueves, 3 de mayo de 2001

Trabajar contenidos lingüísticos dentro
del enfoque por tareas (I)

Por Mario Gómez del Estal Villarino

Clasificación
Contenido: Gramatical
Apartado: Consejos prácticos para planificar clases
Nivel: Todos
Destreza que predomina: Varias
Destinatarios: Jóvenes y adultos
Tipo de agrupamiento en clase: Variable
Preparación
Tiempo de preparación: Variable
Material necesario: Ninguno
Duración de la actividad en clase: Variable
 

Descripción

El propósito de este pequeño taller es presentar una propuesta de trabajo de los contenidos lingüísticos dentro del enfoque por tareas. Este enfoque, heredero de una concepción comunicativa del lenguaje, parte de una dicotomía ya clásica en la enseñanza de lenguas extranjeras, a saber, la que distingue entre los contenidos para la comunicación y los procesos comunicativos. Para entender más claramente esta distinción, podemos acudir a un ejemplo de sobra conocido: la experiencia de montar en bicicleta.

Comencemos por los contenidos. Así como saber de memoria las partes de una bicicleta (el manillar, los pedales, etc.), no nos asegura de ningún modo la capacidad de montar en bicicleta, del mismo modo saber de memoria los contenidos necesarios para la comunicación (expresar el nombre, la nacionalidad, la profesión, los gustos, etc.), no nos convierte en hablantes de una lengua.

Vayamos ahora con los procesos. Si montamos en bicicleta con el apoyo de unas ruedas auxiliares, nos estamos preparando para el día en que podamos hacerlo sin ellas y, de paso, ya estamos montando en bicicleta. De la misma manera, si nos habituamos a participar en procesos de comunicación lo más reales posibles (por ejemplo, presentarme de manera oral ante mis compañeros), nos estamos preparando para ser hablantes de una lengua. Es más, al participar activamente en esos intercambios comunicativos, ya estamos hablando en esa lengua.

De este modo, entendemos el enfoque por tareas como una herramienta que nos permite, por un lado, presentar los contenidos lingüísticos necesarios para la comunicación y, por otro, reproducir en el aula procesos de comunicación reales.

Sin embargo, si adoptamos la concepción comunicativa del lenguaje y del trabajo en el aula, es difícil ocultar la insatisfacción que producen las explicaciones de contenidos lingüísticos, tanto al profesor como a los propios alumnos, si las comparamos con las actividades realmente comunicativas. Como cualquier profesor sabe y siente, el empleo de este tipo de actividades en el aula produce ruptura inmediata de la igualdad (‘el profesor es el que sabe’), casi total ausencia de interacción y negociación y, además, escasa motivación.

Integrar la presentación de los contenidos dentro de nuevos procesos de comunicación parece una solución adecuada a estos problemas. El propósito de este taller es presentar las tareas gramaticales como un tipo de actividades que permiten hablar de gramática en el aula, es decir, presentar contenidos lingüísticos dentro de procesos de comunicación. Para ello, las tareas gramaticales facilitan, por un lado, la reflexión en común sobre el lenguaje, el desarrollo de estrategias de aprendizaje y la deducción de conclusiones propias (en definitiva, el aprendizaje inteligente de contenidos lingüísticos), y por otro, la comunicación en español.

Partiendo del aula: dos tipos de situaciones

A continuación presentamos dos tipos de situaciones que cualquier profesor que haya trabajado con un método comunicativo habrá observado en sus clases. ¿Qué pasa en cada una de ellas? ¿Qué tipo de actividad de aula se está desarrollando? ¿Cuál es el papel del profesor? ¿Quién controla la información? ¿Qué hacen los alumnos?

Situación A

Hay bastante ruido: voces, murmullos, risas, sillas que se mueven, libros que van de mano en mano, la ventana abierta. Los alumnos hablan en español en parejas o grupos y han colocado las sillas para favorecer la conversación. Hay tres que se sonríen, compartiendo un chiste (en español). Otros cuatro están muy acalorados discutiendo sobre algo (en español). Uno te pide (en español) que cierres la ventana. Eres una ayuda externa y resuelves consultas del tipo: ¿Cómo se dice en español X?

Situación B

Estás en la pizarra, con el libro en la mano, escribiendo cosas y explicándolas. Los alumnos están sentados ordenadamente de espaldas a las paredes. Hay cinco que escuchan con atención y toman notas. La mayoría te mira como si fueras un auténtico extraterrestre, sin comprender claramente gran parte de lo que dices. Hay tres que hablan en su lengua y cuatro miran al personal o por la ventana.

Tareas comunicativas y tareas capacitadoras

Las dos situaciones que acabamos de presentar son caricaturas exageradas (pero no por ello menos reales) de las situaciones que se producen a menudo en el aula. Seguramente la situación mayoritaria es una mezcla de ambas (tal vez con mayor frecuencia de la B), pero son dos extremos que cualquier profesor puede reconocer.

La situación A la generan tanto las tareas comunicativas o finales propiamente dichas, como, por ejemplo, solicitar información turística para un viaje de fin de semana, como las inmediatamente anteriores a las comunicativas, como, por ejemplo, dividir la clase en dos grupos (agentes de viaje y turistas) para que preparen lo que van a decir en la tarea final, y en general, cualquier actividad que esté centrada en el significado y el intercambio de información.

La situación B, sin embargo, la producen las tareas capacitadoras o, en general, cualquier actividad que se centre más en la forma, esto es, en la presentación de contenidos lingüísticos. Las explicaciones de gramática, la presentación directa de léxico o de funciones, crean en el aula situaciones de este tipo. Por ejemplo, explicar cómo informarse de horarios de trenes o aviones, explicar las horas, presentar el vocabulario relacionado con reservas en hoteles o restaurantes, etc.

Características de las tareas comunicativas y capacitadoras

En general, las tareas que generan situaciones como la presentada en A reúnen las siguientes características:

  1. Igualdad de nivel entre el profesor y el alumno
  2. Presencia de interacción, negociación e intercambio en el uso del lenguaje
  3. Desarrollo de estrategias de comunicación
  4. Motivación a través de la implicación personal del alumno

Sin embargo, las tareas que producen situaciones como la descrita en B presentan estos rasgos:

  1. Desigualdad entre el profesor, que es el que sabe, y el alumno, que debe aprender
  2. Presencia mínima (o ausencia) de interacción, negociación e intercambio
  3. Desarrollo mínimo (o nulo) de estrategias de aprendizaje
  4. Pérdida de atención debida al papel pasivo que se asigna al alumno

Esto quiere decir que, trabajando con una concepción comunicativa del lenguaje, nos vemos abocados a romper la comunicación cuando trabajamos contenidos lingüísticos. Desde esa concepción, esto no puede verse más que como un fracaso.

Este fracaso, sin embargo, ha llevado a algunos especialistas en enseñanza de lenguas extranjeras a plantearse la siguiente pregunta: ¿No es posible hacer tareas capacitadoras, es decir, tareas centradas en los contenidos, con las características de las comunicativas? En la segunda parte de este taller, intentaremos responder a esta pregunta.

 

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