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Descripción
Ésta es la séptima unidad de una serie dedicada a la enseñanza del español a los alumnos chinos, personas con una lengua, una cultura y una tradición educativa muy distintas de las occidentales, circunstancias que reclaman un modo de proceder y unos materiales didácticos particulares. En la serie se abordan aspectos socioculturales, fónicos, ortográficos, morfosintácticos, léxicos y semánticos, en todos los niveles de ELE.
Los dos objetivos principales de la serie son: (1) exponer y explicar las dificultades y errores más comunes ―tanto en el lenguaje oral como en el escrito― entre los sinohablantes que aprenden español y (2) elaborar actividades didácticas para trabajar esos aspectos concretos.
La primera entrega fue «¿Un método ideal? Mucho más»; la segunda, «¿Cómo aprender español?»; la tercera, «Enseñanza sociocultural a alumnos chinos (I)»; la cuarta,«Enseñanza sociocultural a alumnos chinos (II)»; la quinta, «Enseñanza prosódica a alumnos chinos» y la sexta, «Enseñanza de la pronunciación a alumnos chinos».
Esta entrega está dedicada a la ortografía, y tiene como objetivo principal trabajar los grafemas españoles que suelen causar más confusiones ortográficas a los estudiantes chinos, en concreto: b-p, b-v, d-t, g-j, g-c, c-z-s, y l-r. Dichas confusiones están relacionadas directamente con dificultades en la percepción (discriminación) auditiva y en la pronunciación. De ahí que en esta unidad se retomen los aspectos fónicos tratados en la unidad anterior. Tras una pretarea de clasificación de palabras y de búsqueda de algunas sencillas reglas de ortografía, llega la tarea principal: un juego que empieza ejercitando doce grafemas problemáticos y culmina en un concurso de historias. |
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Introducción a la actividad
Para empezar a contextualizar la actividad, pregunta a tus alumnos qué aspectos del aprendizaje del español les plantean más dificultades. Probablemente, enumerarán cuestiones de todo tipo: gramaticales, léxicas, fónicas, etc. Para ir acotando un poco más, pregúntales qué aspectos les causan dificultades a la hora de escribir en español. Entre las respuestas de los alumnos, es de esperar que aparezca «la ortografía». En el caso de que a ellos no se les ocurriera —tal vez, tiendan a centrarse en las cuestiones morfosintácticas y léxicas—, incítales a que expliciten algunas dudas ortográficas. Una vez que se haya introducido el tema, procura que ellos mismos vayan enumerando las confusiones ortográficas más frecuentes en sus textos escritos. Previsiblemente, en la enumeración irán apareciendo éstas: b-p, b-v, d-t, g-j, g-c, c-z-s, y l-r.
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Pasos de la actividad
1. Como pretarea, escribe en la pizarra esta primera lista de palabras y pídeles que cada uno dibuje en una hoja o en su libreta esta parrilla. Explícales que a continuación van a rellenar la parrilla en parejas, alumno A y alumno B. Para ello, el alumno A empezará leyendo las cuatro primeras palabras de la lista, y el alumno B intentará clasificarlas en la parrilla, en función de sus consonantes. Acto seguido, se invertirán los papeles: el alumno B leerá las cuatro palabras siguientes de la lista, y el alumno A intentará clasificarlas. Así sucesivamente se irán turnando hasta rellenar por completo la parrilla, tal como muestra esta parrilla completada . En cada turno el alumno que lee puede ayudar a su compañero a clasificar las palabras. Al final, pide voluntarios para rellenar la parrilla en la pizarra; así cada pareja podrá comprobar sus resultados.
En el caso probable de que los alumnos deseen saber el significado de las palabras de la lista, pídeles que ellos mismos señalen en la pizarra las palabras que no entienden, reparte las palabras apuntadas entre toda la clase, diles que cada alumno busque en el diccionario las que se le asignen a él y que cuando las encuentre escriba en la pizarra la traducción al chino. Con este proceder en pocos minutos todas las dudas de vocabulario habrán quedado disipadas.
2. A continuación, entrégale a cada alumno una fotocopia de esta ficha. Pídeles que se coloquen en parejas. Léeles en voz alta las instrucciones que figuran en la ficha y aclárales las dudas que surjan. Cuando hayan terminado el trabajo con la ficha, proyecta en una transparencia estas reglas de ortografía para que ellos mismos puedan verificar si sus hipótesis han sido acertadas.
3. Anúnciales que enseguida va a empezar el juego, que realizarán en grupos de cuatro (o cinco) alumnos. A ser posible, colocad las mesas de manera que puedan sentarse cómodamente alrededor los cuatro (o cinco) alumnos de cada grupo. Cada grupo necesitará una especie de dado especial, que podrá construir recortando y pegando las pestañas de este dodecaedro recortable. (Con el fin de ahorrar tiempo en la clase, procura entregarles con antelación la fotocopia con el recortable y pídeles que lo construyan en casa.). Explícales que en cada una de las doce caras del dodecaedro aparece una letra, y que estas doce letras —b, p, v, d, t, g, j, c, z, s, l, r— son las que más problemas ortográficos suelen causarles a ellos. De ahí el interés del juego con esas letras.
Descríbeles el mecanismo del juego, que es sumamente sencillo: cualquiera de los alumnos del grupo toma el dodecaedro, lo echa sobre la mesa, mira la letra que figura en la cara superior, piensa un máximo de diez segundos y dice una palabra que contenga dicha letra, ya sea al principio, en medio o al final. Por ejemplo, si sale la zeta, puede decir Zamora, raza, voz, etc. Si la palabra es aceptable —para determinarlo, los demás pueden consultar el diccionario o preguntar al profesor —, se anota la palabra en una hoja. A continuación toma el dodecaedro el alumno que está sentado a su lado, lo tira sobre la mesa, repite el procedimiento del primer alumno y anota la segunda palabra bajo la primera. Así todos los alumnos del grupo se van turnando para ir aportando, una a una, palabras a la lista. Si en alguna jugada al alumno en cuestión no se le ocurre ninguna palabra, los compañeros de grupo pueden ayudarle: no se trata de competir contra los compañeros, sino de cooperar con ellos. No vale repetir palabras. Termina esta fase del juego cuando la lista alcanza las treinta palabras.
4. Comunícales que ahora comienza la segunda fase del juego, no menos divertida que la anterior. Se trata de que vayan tomando palabras de la lista y que con ellas vayan inventando y escribiendo una historia entre todo el grupo. Deben procurar emplear el máximo número de palabras de la lista, pero la extensión total de la historia no puede exceder las doscientas palabras. Mientras ellos van redactando, cada grupo una historia, tú puedes ir asesorándoles y corrigiendo algunas faltas importantes, en especial, aquellas que dificulten la comprensión del lector, pero no realices una corrección minuciosa todavía.
5. La tercera y última fase del juego consiste en un concurso de historias. Pídeles que un portavoz de cada grupo lea en voz alta la historia de su grupo y que los demás grupos escuchen con mucha atención, dado que todos los demás grupos tendrán la misión de evaluar todas las historias, excepto la propia del grupo, atendiendo a los criterios que tú estimes oportunos: la gracia, el ingenio, la originalidad de la historia, etc. Tú también puedes participar, evaluando otros aspectos: corrección gramatical, pronunciación, fluidez en la redacción, riqueza léxica, etc. Una sencilla parrilla de evaluación como ésta os facilitará el trabajo. Dibújala en la pizarra y diles que cada grupo la copie en una hoja. Aclárales que las notas serán sobre 100 (como es habitual en China) y que no las pondrá cada alumno, sino cada grupo, por lo que deberán ponerse de acuerdo en cada caso, negociando en español.
Finalizado el concurso, puedes recoger las historias escritas y proceder a su corrección y comentario del modo que suelas emplear habitualmente. |