Centro Virtual Cervantes

Aula de lengua

DidactiRed

InicioEnviar comentarios


DidactiRed
Lunes, 6 de marzo de 2006
   

Contra los profesores de español (III)
 
Por Mario Gómez del Estal


Apartado: Reflexión para el profesor
Subapartado: Desarrollo de competencias de la lengua. La competencia gramatical
Destinatarios: Profesores
Material necesario: Ninguno


Descripción

Con esta actividad continuamos la serie iniciada por la actividad «Contra los profesores de español (I)» y seguida por «Contra los profesores de español (II)». El propósito de la serie es atacar la idea de que sólo las personas que saben una lengua pueden dedicarse con éxito a su enseñanza. Esta idea se divide en otras dos, de sentidos contrapuestos, basadas en la ambigüedad del verbo saber:

1. Sólo los hablantes nativos de una lengua (esto es, los que la saben porque la hablan desde niños) pueden enseñarla.

2. Sólo los expertos en una lengua (esto es, los que la saben porque la han estudiado) pueden enseñarla.

En la primera de las actividades hemos intentado mostrar la falsedad de la primera de las ideas, y en la segunda, la de la segunda. De esta manera, podemos ahora establecer una mínima conclusión: las personas mejor preparadas para enseñar una lengua a extranjeros, independientemente de que sean hablantes nativos o hayan estudiado una carrera de Filología, son las que se muestren más capaces de mostrar explícitamente y con precisión lo que hay en el subconsciente lingüístico de los hablantes de esa lengua. Que lo consigan o no y cuál sea la manera más eficaz de conseguirlo es harina de otro costal, que aquí no amasaremos.

Lo que sí que vamos a hacer en esta actividad es intentar mostrar el mejor camino para adentrarse en los mecanismos internos de la lengua, en los engranajes subconscientes que regulan la producción (y comprensión) de los enunciados de una lengua, esto es, la mejor vía para descubrir las reglas de una lengua.


Subir


Pasos de la actividad

1. Ponte en el caso de intentar descubrir (y explicar a tus estudiantes) el funcionamiento preciso de pero y sino.Lo primero, como ya indicamos en «Contra los profesores de español (II)», es escuchar, con honradez y sin prejuicios, lo que la gente dice para, en un momento posterior, intentar descubrir las regularidades que se den (y nunca al contrario, lo que es completamente acientífico, pero no tan infrecuente, como hemos visto).

Enfréntate, pues, a ejemplos diferentes de enunciados con pero y sino, intentando formular posteriormente la regla que, por debajo, determina su comportamiento. Para ello, puedes analizar los ejemplos que incluimos en el cuadro 1 y formular una regla que los explique. Posteriormente, puedes comparar tu respuesta con la que ofrecemos en la regla 1.

Si aplicamos la regla 1 a las cuatro frases anteriores, comprobamos que, en efecto, tanto pero como sino indican una restricción o contradicción entre lo anterior y lo posterior y que, además, pero aparece en frases afirmativas y sino en frases negativas. ¿Ya tenemos regla? No tan rápido.

2. Una vez que hemos formulado una regla a partir de un conjunto de enunciados (y cuantos más enunciados, menos posibilidades de que la generalización sea errónea), debemos probarla con otros, pues cualquier regla (sea del tipo que sea) debe predecir todos los enunciados lingüísticos que incluyan los componentes de su generalización. Si no es así, esto es, si nuestra regla no se corresponde con los datos, no nos queda más remedio que rechazarla como falsa y continuar la investigación, intentando formular una nueva regla que prediga tanto los nuevos enunciados como los que ya teníamos. De no hacerlo así, proporcionamos a nuestros estudiantes reglas falsas, que además de no servir a su propósito (explicar el funcionamiento de la lengua), provocan el rechazo a las reglas gramaticales como medio de conocimiento para acercarse a una lengua. Tal vez no sea otra la causa de la repulsa de los enfoques gramaticales de hace unas décadas y la vuelta a la gramática que conocemos actualmente, apoyada en descripciones más precisas de los enunciados lingüísticos. Recordemos aquí que entre mentir y no mentir existe una tercera cosa: callar. Es muchísimo mejor no ofrecer reglas cuando las que tenemos son falsas.

Vayamos, entonces, a probar nuestra regla con nuevos datos. Para ello, puedes analizar las frases que aparecen en el cuadro 2 a la luz de la regla expuesta antes en la regla 1.¿Qué ocurre?

Para las frases del cuadro 2, la regla 1 se ha mostrado falsa ya que, aunque el significado de restricción o contradicción parece desprenderse también de estos enunciados, no sucede lo mismo en cuanto a la polaridad de las frases: pero aparece después de frases negativas.

3. Intentemos, entonces, formular una nueva regla que incluya, además de las cuatro primeras, también a las frases 5 y 6. Para ello nos vemos obligados a analizar los enunciados que aparecen en 5 y 6 dentro de su situación comunicativa, pues no podemos explicar su funcionamiento sin contar con el contexto en el que aparecen. En el cuadro 3 presentamos dos situaciones posibles para esos enunciados. Intenta ahora formular una regla que incluya, además de los cuatro ejemplos anteriores, los dos nuevos.

Puedes comparar tu respuesta con la que ofrecemos en la regla 2.

4. Como siempre, después de formular una regla debemos probarla con nuevos ejemplos. Te proponemos los siguientes:

La paella está riquísima pero un poco fría.

A mí me gusta el fútbol pero a ella no.

La paella no es de Andalucía, pero se come en toda España.

Juan no es de Barcelona, pero vive allí.

En efecto, parece que la regla 2 explica todos los ejemplos de pero. ¿Y qué ocurre con sino? Recordemos las frases de 2 y 4:

La paella no es de Andalucía sino de Valencia.

A mí no me gusta el fútbol sino el baloncesto.

¿Funciona en estas frases la regla 2 que hemos formulado para pero? Comprueba tu respuesta con la que aparece en el cuadro 4.

5. ¿Cuál piensas que es, entonces, la diferencia entre las siguientes frases?

Juan no es Barcelona sino que vive allí.

Juan no es de Barcelona pero vive allí.

Puedes cotejar tu respuesta con la que te presentamos en el cuadro 5.

6. Como conclusión, intenta formular una nueva regla que englobe todos los usos de pero y de sino que llevamos vistos.

Una vez que tengas la nueva regla, puedes compararla con la que te presentamos en la regla 3.

Como siempre, tras formular una regla, debemos pasar a su verificación en más ejemplos:

¡No es posible que haya metido ese gol!
No será posible, pero lo ha metido.

El año pasado me regalaste un ramo de rosas.
No, no eran rosas sino camelias.

Ronaldo y Raúl forman la delantera más peligrosa del campeonato. Ayer no marcó Ronaldo, pero sí Raúl.
Ronaldo es el que mete más goles.
Pues hoy no ha marcado Ronaldo sino Raúl.

En efecto, la regla 3 nos permite explicar el funcionamiento tanto de estos intercambios como de todos los analizados hasta ahora.


Subir


Comentarios

Con esta actividad hemos visto un ejemplo práctico del proceso de descubrimiento de las regularidades sistemáticas de la lengua. En la siguiente actividad, «Contra los profesores de español (IV)», trataremos de explicar técnicamente en qué consiste ese descubrimiento.

 

 
Subir
| DidactiRed |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 1999-. Reservados todos los derechos.