Pasos de la actividad
1. Ponte en el caso de intentar descubrir (y explicar a tus estudiantes) el funcionamiento preciso de pero y sino.Lo primero, como ya indicamos en «Contra los profesores de español (II)», es escuchar, con honradez y sin prejuicios, lo que la gente dice para, en un momento posterior, intentar descubrir las regularidades que se den (y nunca al contrario, lo que es completamente acientífico, pero no tan infrecuente, como hemos visto).
Enfréntate, pues, a ejemplos diferentes de enunciados con pero y sino, intentando formular posteriormente la regla que, por debajo, determina su comportamiento. Para ello, puedes analizar los ejemplos que incluimos en el
cuadro 1 y formular una regla que los explique. Posteriormente, puedes comparar tu respuesta con la que ofrecemos en
la regla 1.
Si aplicamos la
regla 1 a las cuatro frases anteriores, comprobamos que, en efecto, tanto pero como sino indican una restricción o contradicción entre lo anterior y lo posterior y que, además, pero aparece en frases afirmativas y sino en frases negativas. ¿Ya tenemos regla? No tan rápido.
2. Una vez que hemos formulado una regla a partir de un conjunto de enunciados (y cuantos más enunciados, menos posibilidades de que la generalización sea errónea), debemos probarla con otros, pues cualquier regla (sea del tipo que sea) debe predecir
todos los enunciados lingüísticos que incluyan los componentes de su generalización. Si no es así, esto es, si nuestra regla no se corresponde con los datos, no nos queda más remedio que rechazarla como falsa y continuar la investigación, intentando formular una nueva regla que prediga tanto los nuevos enunciados como los que ya teníamos. De no hacerlo así, proporcionamos a nuestros estudiantes reglas falsas, que además de no servir a su propósito (explicar el funcionamiento de la lengua), provocan el rechazo a las reglas gramaticales como medio de conocimiento para acercarse a una lengua. Tal vez no sea otra la causa de la repulsa de los enfoques gramaticales de hace unas décadas y la vuelta a la gramática que conocemos actualmente, apoyada en descripciones más precisas de los enunciados lingüísticos. Recordemos aquí que entre mentir y no mentir existe una tercera cosa: callar. Es muchísimo mejor no ofrecer reglas cuando las que tenemos son falsas.
Vayamos, entonces, a probar nuestra regla con nuevos datos. Para ello, puedes analizar las frases que aparecen en el
cuadro 2 a la luz de la regla expuesta antes en la
regla 1.¿Qué ocurre?
Para las frases del
cuadro 2, la regla 1 se ha mostrado falsa ya que, aunque el significado de restricción o contradicción parece desprenderse también de estos enunciados, no sucede lo mismo en cuanto a la polaridad de las frases: pero aparece después de frases negativas.
3.
Intentemos, entonces, formular una nueva regla que incluya, además
de las cuatro primeras, también a
las frases 5 y 6. Para ello nos vemos obligados a analizar los enunciados que aparecen en
5 y 6 dentro de su situación comunicativa, pues no podemos explicar su funcionamiento sin contar con el contexto en el que aparecen. En el
cuadro 3 presentamos dos situaciones posibles para esos enunciados. Intenta ahora formular una regla que incluya, además de los cuatro ejemplos anteriores, los dos nuevos.
Puedes comparar tu respuesta con la que ofrecemos en
la regla 2.
4. Como siempre, después de formular una regla debemos probarla con nuevos ejemplos. Te proponemos los siguientes:
La paella está riquísima pero un poco fría.
A mí me gusta el fútbol pero a ella no.
La paella no es de Andalucía, pero se come en toda España.
Juan no es de Barcelona, pero vive allí.
En efecto, parece que la
regla 2 explica todos los ejemplos de pero. ¿Y qué ocurre con sino? Recordemos las frases de 2 y 4:
La paella no es de Andalucía sino de Valencia.
A mí no me gusta el fútbol sino el baloncesto.
¿Funciona en estas frases la
regla 2 que hemos formulado para pero? Comprueba tu respuesta con la que aparece en
el cuadro 4.
5. ¿Cuál piensas que es, entonces, la diferencia entre las siguientes frases?
Juan no es Barcelona sino que vive allí.
Juan no es de Barcelona pero vive allí.
Puedes cotejar tu respuesta con la que te presentamos en el
cuadro 5.
6. Como conclusión, intenta formular una nueva regla que englobe todos los usos de pero y de sino que llevamos vistos.
Una vez que tengas la nueva regla, puedes compararla con la que te presentamos en
la regla 3.
Como siempre, tras formular una regla, debemos pasar a su verificación en más ejemplos:
¡No es posible que haya metido ese gol!
No será posible, pero lo ha metido.
El año pasado me regalaste un ramo de rosas.
No, no eran rosas sino camelias.
Ronaldo y Raúl forman la delantera más peligrosa del campeonato. Ayer no marcó Ronaldo, pero sí Raúl.
Ronaldo es el que mete más goles.
Pues hoy no ha marcado Ronaldo sino Raúl.
En efecto, la
regla 3 nos permite explicar el funcionamiento tanto de estos intercambios como de todos los analizados hasta ahora. |