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Descripción
El objetivo de esta actividad es
reflexionar sobre una serie de factores que inciden sobre el grado de
comunicatividad de una tarea de expresión oral y, analizar, a partir
de esa reflexión, tareas concretas con el fin de mejorar aquellos
aspectos que se encuentren deficitarios y susceptibles de mejora. |
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Introducción a la actividad
¿Qué factores inciden en el grado de
comunicatividad de una tarea de expresión oral? ¿Qué criterios podemos
emplear para analizar estas tareas? ¿Cómo podemos aplicar estos
criterios con el fin de establecer el grado de comunicatividad de una
tarea de expresión oral?
Cuando nos comunicamos
oralmente con otras personas en nuestra vida cotidiana, fuera del aula,
la interacción tiene una serie de características:
a) Tiene una finalidad comunicativa
asumida por los interlocutores (una finalidad transaccional o social).
b) Se centra en el mensaje, en el
significado, no en la forma.
c) En un alto porcentaje de casos,
plantea un vacío de información que intentamos cerrar.
d) Generalmente tenemos interés por lo
que se expresa y deseo de comunicarnos.
e) El que habla decide qué dice y cómo
lo dice (es decir, tiene elección).
f) Esta elección del que habla crea
imprevisibilidad para su interlocutor, que no sabe exactamente qué va
a oír ni cómo se lo van a decir.
g) Pone en acción procesos de
comunicación característicos de la interacción oral, por ejemplo, la
negociación de significados entre los interlocutores, el empleo de
diferentes estrategias de comunicación, esfuerzos de reparación cuando
algún aspecto de la comunicación falla, etc.
h) La lengua utilizada es auténtica, no
está manipulada con fines didácticos como puede suceder en el aula.
Si deseamos que las tareas
de expresión oral que realizamos en el aula sean ricas en
comunicatividad, estas características de la interacción en la vida
real deben estar presentes en las tareas que llevemos a clase, y debemos
tener especial cuidado en crear las oportunidades para que dichas
características se reproduzcan en el aula.
Por otra parte, dentro del
contexto específico del aula hay otros factores que también inciden en
el grado de comunicatividad y en la eficacia didáctica de una tarea de
expresión oral:
a) Si los alumnos perciben la tarea como
relacionada con su experiencia, o que es transferible o aplicable, la
motivación, el interés y el deseo de comunicarse serán mayores (ver
característica d arriba apuntada). Reforzará asimismo el
aprendizaje significativo y centrado en el alumno.
b) Si la tarea ofrece oportunidades para
que los alumnos hagan sus contribuciones, puedan hacer sugerencias, o
puedan tomar algunas decisiones (por ejemplo, que puedan sugerir los
puntos que se pueden incluir en una ficha que van a utilizar, o que
puedan decidir qué apartados van a recoger en un folleto sobre su
ciudad o en una entrevista que van a realizar), la motivación, el
interés y el deseo de comunicarse serán también mayores (ver
característica d arriba apuntada). De esta manera, el trabajo
estará más centrado en el alumno; y permitirá que los alumnos se
sientan más implicados y que desarrollen un sentido de pertenencia
hacia lo que están realizando, factores afectivos que inciden
favorablemente en el proceso de aprendizaje.
c) La participación del profesor durante
una tarea de expresión oral debe ser baja y la de los alumnos alta.
Los alumnos son los interlocutores, por tanto ellos son los que tienen
en sus manos la realización de la tarea. Por otra parte, no debemos
olvidar que son los alumnos, no el profesor, los que necesitan
aprovechar todas las oportunidades posibles para desarrollar su
competencia comunicativa.
d) Los procedimientos empleados en el
desarrollo de una tarea de expresión oral deben maximizar su potencial
interactivo, deben maximizar las oportunidades de interacción. La
forma de organizar una tarea puede hacer que las ocasiones en las que
un alumno hable queden reducidas al mínimo o que, al contrario, éstas
se multipliquen, ofreciendo así a los alumnos muchas más oportunidades
de aprendizaje a través del uso de la L2. Pensemos, por ejemplo, en
una tarea basada en un cuestionario sobre el tema que se esté tratando
en la unidad didáctica. Si el cuestionario se hace en gran grupo, con
los alumnos turnándose en las respuestas, un alumno respondiendo cada
vez, las oportunidades que cada uno tiene de hablar serán
significativamente inferiores a las que tendría si la tarea se realiza
en pequeños grupos trabajando simultáneamente. Las oportunidades
creadas por esta segunda modalidad pueden incluso aumentarse si a
continuación se reagrupa a los alumnos y se continúa con una segunda
ronda de grupos diferentes; o si la tarea se realiza con todos los
alumnos de pie circulando por el aula, entrevistando a un número
mínimo prefijado de compañeros y siendo a su vez entrevistados,
durante un tiempo establecido desde el principio.
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Pasos de la actividad
1.
Escoge entre tres y cinco tareas de
expresión oral entre los materiales que utilizas normalmente en tus
clases. Utiliza la
ficha de
control que se adjunta para
analizar las tareas escogidas a partir de los criterios que en ella se
han incluido (recuerda que estos criterios están explicados con mayor
detalle arriba, en el apartado Introducción a la actividad).
Evalúa cada punto utilizando una escala de uno a cinco y teniendo en
cuenta que el cinco se corresponde con el mayor grado de
comunicatividad. Suma los puntos que has dado en cada apartado a cada
tarea. ¿Cuál de ellas surge como la más comunicativa según los criterios
empleados?
2.
Invita a tus compañeros a que también
realicen la actividad para poder compartir la reflexión que genera.
Sería conveniente que el primer análisis lo realizarais por separado,
pero analizando las mismas tareas, para poder a continuación comparar y
discutir los puntos que habéis adjudicado a cada una de ellas. El
análisis podría repetirse, esta vez analizando cada uno diferentes
tareas y haciendo una puesta en común al finalizar. |

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Comentarios
Otro uso de la
ficha de
control que resulta de
gran utilidad es emplearla como instrumento de reflexión sobre los
cambios que podemos introducir en las tareas analizadas, con el fin de
reforzar aquellos elementos que hemos puntuado más bajos. La lista de
criterios puede considerarse entonces como un botiquín con una serie
de inyecciones que pueden utilizarse para aumentar el nivel de comunicatividad de los elementos que lo necesiten. Por ejemplo, si en
una tarea que estamos analizando hemos puntuado muy bajo el criterio
número seis, podemos plantearnos las siguientes cuestiones: ¿Qué
cambios podríamos realizar en el planteamiento de la tarea para hacerla
más abierta a las aportaciones o sugerencias de los alumnos? ¿Qué
aspectos de la tarea podrían ser generados por los propios alumnos?
Una vez encontrada la solución, deberíamos modificar la tarea, haciendo
algo así como si le inyectáramos una dosis de criterio número seis. A
continuación lo interesante sería llevarla al aula en su nueva versión,
y analizar el efecto de las modificaciones introducidas. Si nuestros
compañeros están implicados en el proyecto, una discusión sobre lo
realizado resultaría sin duda sumamente enriquecedor.
A continuación incluimos algunas
referencias bibliográficas que pueden resultar de interés:
Bygate, M. (1987), Speaking.Oxford: Oxford University Press.Littlewood, W. (1992), La enseñanza
de la comunicación oral. Barcelona: Paidós.
Pattison P. (1987), Developing
Communication Skills. Cambridge: Cambridge University Press.
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