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Sobre DidactiRed

DidactiRed
Viernes, 28 de marzo de 2003
Esta actividad pertenece a la sección La gaveta

A ritmo de metrónomo
Por Rosana Acquaroni Muñoz

Sección de la actividad
Clasificación
Contenido: Fonético
Apartado: Pronunciación de los sonidos
Nivel: Intermedio
Destreza que predomina: Interacción oral
Destinatarios: Jóvenes y adultos
Tipo de agrupamiento en clase: Parejas y gran grupo
Preparación
Tiempo de preparación: Ninguno
Material necesario: Fotocopias del poema que se adjunta y un metrónomo
Duración de la actividad en clase: 50 minutos
 

Descripción

El objetivo de esta actividad  es desarrollar en los alumnos cierto automatismo en la habilidad vocal para ligar los distintos sonidos en el discurso oral.

Introducción a la actividad

Antes de repartir entre los alumnos el poema con el que vamos a trabajar, háblales un poco de la estructura rítmica del soneto y haz una lectura en voz alta del poema para que se vayan familiarizando con su musicalidad. Adviérteles que se trata de un poema del siglo XVI y que para el ejercicio que van a desarrollar no tienen que preocuparse por comprender el vocabulario o el sentido del poema.

Pasos de la actividad

1. Pide a los alumnos que se organicen formando parejas. Coloca a los integrantes de cada pareja sentados frente a frente. Después entrega al alumno A el texto A y al alumno B el texto B. Explícales que se trata del mismo texto, pero que en cada uno faltan distintos elementos, de manera que lo que falta en el texto A aparece en el B y viceversa. Por turnos, cada uno debe leer su texto, moviendo los labios, pero sin pronunciar ningún sonido y esforzándose por mover con claridad todos y cada uno de los órganos que intervienen en cada articulación, para que su compañero pueda distinguir el movimiento de los labios que corresponde a cada sonido e ir completando la información que falta en su texto. Para evitar que los alumnos se pierdan al leer, ya que en la versión que ellos tienen del poema también aparecen huecos sin completar, pídeles que marquen cada vacío que encuentren durante la lectura con un gesto, por ejemplo cerrando la boca y hacer un gesto con los dedos pulgar e índice sobre los labios, imitando el movimiento de una cremallera al cerrarse.

2. Una vez que los alumnos hayan completado los textos, entrégales una copia del poema original y pídeles que comprueben la correspondencia con sus textos. Solicita la participación de todos los alumnos para comentar los resultados.

3. A continuación lee el poema en voz alta, pausadamente y procurando marcar el ritmo del soneto.

4. Explícales que van a realizar ahora todos juntos varias lecturas colectivas en voz alta con ayuda de un metrónomo que, como sabéis, es un curioso aparato con un mecanismo de relojería que se emplea normalmente para marcar el compás mientras se ejecuta una composición musical y que lo suelen tener en casi todas las tiendas donde venden instrumentos musicales. Gradúa el metrónomo, primero en una posición intermedia, para que el compás no sea ni demasiado lento ni demasiado rápido. Siguiendo el ritmo marcado por el metrónomo empieza a leer en voz alta el poema junto con tus alumnos, de manera que cada sílaba encaje rítmicamente con un golpe de compás. Repite varias veces la lectura acelerando gradualmente el ritmo del metrónomo. 


Comentarios

La elección de un soneto clásico como éste ha sido deliberada, para propiciar así que la lectura en voz alta se centrara exclusivamente en un solo aspecto, el de la pronunciación mecánica de los sonidos, y no pudieran interferir al mismo tiempo procesos de comprensión que provocarían una sobrecarga cognitiva.

Como variante, puedes dividir la clase en dos o más grupos y asignar a cada grupo distintos versos (por ejemplo, los versos pares al grupo A y los impares al grupo B). Realiza alternativamente la lectura en voz alta con metrónomo, como si se tratara de un diálogo entre grupos. Si no es posible contar con un metrónomo, podemos sustituirlo por un instrumento de percusión o simplemente marcando el compás con golpes en la mesa.

Ya que este poema anónimo, recogido por Juan Díaz de Rengifo en su Arte poética española de 1592, tiene la particularidad de poder ser leído empezando por el primer verso o por el último, e incluso, leyendo los versos al revés o al derecho (Sagrado redemptor y dulce esposo > Esposo dulce y redemptor sagrado),puedes repetir el ejercicio usando todas esas variantes de lectura.

 

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