|
Pasos de la actividad
1. Después de la lectura del cuento, reflexiona sobre su significado y responde a las siguientes preguntas:
¿Qué es (para ti) un niño?
¿Qué necesidades (según tú) tiene un niño?
Escribe tus respuestas en la parte superior de la siguiente ficha.
2. Como profesor de ELE para niños, adapta tu propia definición de niño (ahora alumno) y sus necesidades al contexto de la clase. Trata de reformularlo todo con un vocabulario más didáctico y escribe tus ideas en pequeñas tarjetas de un mismo color.
En tarjetas de un color distinto escribe los métodos, acciones y actitudes que llevas a cabo como profesor para cubrir las necesidades que has definido.
A modo de ejemplo:
Necesidades: «Un niño es una persona a la que le gusta divertirse» (tarjeta de color amarillo).
Método/acciones: «Realizar actividades lúdicas y juegos en clase»(tarjeta de color verde).
Necesidades: «Un niño necesita cariño» (tarjeta de color amarillo).
Actitudes: «Hacer de vez en cuando alguna carantoña a los alumnos»(tarjeta de color verde).
Sería muy interesante si pudieras comparar todas estas reflexiones e ideas con otros profesores. Te sugerimos que imprimas la ficha en formato A3 y vayas pegando las tarjetas con la definición y las necesidades (de un mismo color) alrededor del dibujo de los dos niños del centro a modo de mapa mental o ideograma. Pega al lado de cada tarjeta su correspondiente tarjeta de acciones y actitudes (de otro color). Es mucho más atractivo, visual y fácil para poder trabajar y comparar con el resto de los compañeros.
También puedes dibujar una línea para dividir la ficha por la mitad en dos tablas. Pega en una de ellas las tarjetas donde describes las necesidades y en la otra las tarjetas donde están escritas las acciones y actitudes.
Esta actividad te hará reflexionar no sólo sobre si estás teniendo en cuenta las necesidades personales y afectivas de tus alumnos, sino que al mismo tiempo, irás haciendo una autovaloración y un balance sobre qué acciones prácticas llevas a cabo en el aula para cubrir las necesidades que has expuesto. El intercambio de ideas con otros profesores es el mejor camino para ir mejorando en nuestra concienciación de la importancia del componente afectivo en nuestro trabajo con niños.
3. A partir de los resultados de la actividad anterior, ¿podéis elaborar entre todos una lista con las posibles actitudes y comportamientos que debe tener en cuenta un profesor de ELE para niños pensando en el componente afectivo?
Podéis comprobar vuestra lista con las diferentes preguntas que se plantean en el siguiente cuestionario de autorreflexión. El cuestionario está concebido como una batería de preguntas sobre actitudes y comportamientos que mejorarían nuestra concienciación sobre la importancia del componente afectivo en el aula. Se trata de cuestiones sobre el tono de la voz, la confianza, el respeto, la seguridad, la participación, la autoestima, etc.
Si tienes la oportunidad de trabajar con más compañeros, podéis observaros en clase unos a otros y contestar al cuestionario. Si trabajas solo, otra opción es grabar tu clase o realizar el cuestionario nada más terminar una sesión con tus alumnos. Lo ideal sería un resultado final del cuestionario con una mayoría de «caritas sonrientes».
4. Una vez realizado el cuestionario señalad las preguntas en las que haya salido una «carita seria o triste» y tenedlo en cuenta para hacer modificaciones en vuestras futuras clases. Podéis apuntarlo en la siguiente ficha de observación.
No hay que ser demasiado ambicioso, te puedes proponer como objetivo la mejora de un aspecto en una semana, por ejemplo, regístralo en la ficha y una vez conseguido, pasa a modificar el siguiente punto.
Si tenéis la posibilidad de observaros las clases entre varios profesores, tendréis la confirmación de que vuestra actitud o comportamiento ha cambiado o mejorado.
Para terminar con esta primera actividad de reflexión, retomemos de nuevo el cuento de Brigitte Weninger. Observa que la frase de mamá Ratón «todos los niños necesitan lo mismo: un lugar donde vivir y jugar, buenos alimentos y alguien que les quiera», podría resumir de forma fácil y clara nuestro tema de reflexión. En otras palabras, y «traduciendo» la frase a un lenguaje más cercano y apropiado a nuestras clases con niños, nos quedaría algo así: «La gran mayoría de los alumnos necesitan lo mismo: una clase donde puedan aprender, divertirse, jugar y sentir, buenos materiales, recursos y actividades interesantes y unos compañeros y profesores que los quieran, los respeten y los valoren constructivamente». |