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Lunes, 16 de enero de 2006
   

Ventana a la palabra
 
Por Lola García Granados


Apartado:Desarrollo de las competencias generales. Competencia existencial
Subapartado: Desarrollar la motivación
Nivel:A2 o Plataforma (Inicial)
Actividad de la lengua implicada: Interacción oral y expresión escrita
Destinatarios: Inmigrantes en contexto escolar
Tipo de agrupamiento:Individual, parejas o grupos de 3 ó 4 personas
Tiempo de preparación:10 minutos
Material necesario: Prensa escrita, tijeras y adhesivo
Duración aproximada:60 minutos


Descripción

Esta actividad tiene como objetivo incitar a la reflexión sobre el significado connotativo que determinados términos pueden adquirir para lo que se aprovecha la lectura de un texto de Eduardo Galeano titulado «Ventana sobre la palabra». Después, a partir de dicha reflexión, se propone trabajar a partir de palabras descontextualizadas y extraídas de diversos textos, para clasificarlas e insertarlas en un nuevo contexto de una narración elaborada en grupo. Lo que se persigue es crear una «ventana a las palabras» para que éstas puedan escapar y otros usuarios las adopten dotándolas de significados nuevos.


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Introducción a la actividad

Reparte a los miembros del grupo-clase una ficha como la que se propone en este enlace en la que aparecen cinco cuadros vacíos sombreados con los siguientes colores: amarillo, rojo, azul, blanco y verde. Explícales que lo que vais a hacer es intentar localizar y apuntar el máximo número de palabras que cada uno relacione con los distintos colores que aparecen en la ficha.

Comienza con uno de los colores, por ejemplo, con el amarillo. Utiliza una técnica de relajación cualquiera y después de la misma, explica a la clase lo que hay que hacer: durante unos minutos tienen que concentrarse para intentar «llenar su mente» con el color amarillo. Para ello, deben desplazar de su mente otras ideas y concentrarse en visualizar sólo el color amarillo. Cuando lo hayan conseguido, tendrán 30 segundos para «llenar de palabras» ese espacio amarillo y tendrán que hacerlo con aquellas palabras que les sugiera este color. Después de ese tiempo, dales otro minuto para que anoten en la ficha anterior, todas las palabras que han visualizado.

Repite la dinámica para los otros colores y cuadros de la ficha.

Cuando hayáis terminado esta fase de la actividad, anima a que, de manera individual, vuelvan sobre su ficha y a que reflexionen sobre las palabras que han apuntado en cada uno de los cuadros:

¿Qué relación guardan las palabras apuntadas en cada color?

¿Cómo definirían cada uno de los grupos de palabras que han apuntado en cada color? ¿Las palabras apuntadas en cada color, pueden relacionarse o asociarse con un sentimiento, una emoción o una sensación concreta?

¿Les ha resultado más fácil «llenar de palabras» algunos cuadros que otros? ¿Cuáles?

Organiza la clase en grupos de tres o cuatro personas para que comparen los resultados. Para la puesta en común por grupos puedes formularles las siguientes preguntas:

¿Han visualizado en el mismo color alguna palabra concreta? ¿Cuáles?

¿Han coincidido en las asociaciones establecidas entre los colores y las sensaciones o emociones?

Antes de continuar con los siguientes pasos de la actividad, es importante hacer, ya en gran grupo, una puesta en común del trabajo realizado en esta dinámica introductoria.


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Pasos de la actividad

1. Entrega el texto de Eduardo Galeano y da paso a su lectura. Después pregunta a los miembros del grupo-clase si les ha llamado la atención y si, al igual que Magda, la chica del texto, creen que hay palabras tristes, furiosas, amantes, neutrales, mágicas y amantes. ¿Cuáles podrían citar como ejemplo para cada una de estas categorías?

2. A continuación, llama la atención sobre las asociaciones de colores y palabras que surgieron en la fase de introducción a la actividad y formula al grupo-clase las siguientes preguntas:

¿Coinciden en la clasificación con Magda?

Según su opinión, ¿las palabras que se pueden pintar de amarillo evocan sensaciones tristes?

Y las rojas, las azules, las blancas y las verdes, ¿tienen una significación parecida a la que les atribuye Magda en el texto de Eduardo Galeano?

Sería interesante atender a las respuestas de los miembros del grupo-clase porque las asociaciones que hagan con cada uno de los colores pueden responder a connotaciones individuales o a culturales, pues a veces un color puede sentirse con atributos diferentes en cada cultura.

3. A continuación, explica que lo que vais a hacer es ayudar a completar las cajas de palabras de Magda. Para ello, prepara bastantes fichas de cartulina de cada uno de estos colores (amarillo, rojo, azul, blanco y verde) y pídeles que las completen con palabras que, en su opinión, tengan los mismos atributos que Magda ha señalado en el texto anterior. Para ayudarles, puedes iniciar esta actividad dándoles la siguiente serie de palabras y pidiéndoles que justifiquen tales clasificaciones:

inmigrante            vida                 dinero             comida

libro                      tiempo             rosas               empleo

accidente              arte                 fútbol              viaje

Después, anímales a que completen las fichas de colores restantes con más palabras. Al final, recoge todas las fichas que hayan completado y colócalas todas, agrupadas por colores, en la pizarra. Cierra este paso de la actividad con una nueva puesta en común para justificar las nuevas asociaciones.

4. Explica a la clase en qué consiste la siguiente tarea que les vas a proponer: en parejas o en pequeños grupos tienen que seleccionar un texto, puede ser un poema, un relato breve, un texto periodístico, un texto de opinión e intentar «pintarlo», es decir, sombrear sus palabras según lo que les sugiera cada una de ellas y atendiendo a las indicaciones de las habló Magda en el texto de Eduardo Galeano, es decir:

  • Las palabras que pinten de amarillo, serán las palabras que a ellos les parezcan tristes.
  • Las palabras que pinten de rojo, serán las palabras que a ellos les parezcan furiosas.
  • Las palabras que pinten de azul, serán las palabras que a ellos les parezcan neutrales.
  • Las palabras que dejen en blanco, serán las palabras que a ellos les parezcan mágicas.
  • Las palabras que pinten de verde, serán las palabras que a ellos les parezcan amantes.

Explícales que si en los textos encuentran palabras que no puedan ubicarse en ninguna de las anteriores categorías, deberán pintarlas de otro color o colores y buscar para éstas la denominación correspondiente, por ejemplo, palabras negras: palabras negativas. Recuérdales que deben negociar las clasificaciones.

Después, cada grupo enseña sus textos al resto de los compañeros de la clase, y éstos, a partir de la visualización del mismo y sin necesidad de leerlo, deben adivinar el tono o el carácter del texto mostrado.

5. Por último, pide a cada grupo o pareja que escriba un relato seleccionando las palabras que antes hayan clasificado en un solo color. Estas palabras les darán el tema de la historia. Así, si eligen el color rojo (y por tanto han seleccionado palabras furiosas), el relato debe ser sobre una historia furiosa.

Aconséjales que, a la hora de escribir su relato, se dejen llevar por la imaginación, que hagan que las palabras cobren vida, como si tuvieran música. Una vez terminada la escritura, cada grupo leerá su texto al resto de la clase que puede decidir qué color le pondría a esa narración para contrastar con el que han elegido los autores.


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Comentarios

Una variante para la fase de escritura es sugerir la escritura de una historia o un relato a partir, por ejemplo, de indicaciones en las que con el adjetivo de un color asociado a un tema concreto se estén dando sugerencias para la trama de la historia. Por ejemplo, un cuento de amor en negro, podría ser una historia de amor con un final trágico. Se pueden dar, por tanto, sugerencias para la escritura de un relato de humor en rojo, o un cuento de miedo en verde.

Otra opción para la fase de creación del relato es pedir que se busque la música que podría acompañar al texto escrito que han escrito los distintos grupos. Para ayudarles se les puede recordar que cuando alguien recibe clases de canto, se le suele pedir que cante en un color (en amarillo, en rojo, en azul) para percibir la manera en que la voz cambia. Si se opta por esa dinámica, ellos tendrían que hacer lo mismo, es decir, buscar la música adecuada al color que hayan dado a su relato. La música elegida puede ser de un disco ya editado o una canción compuesta para la ocasión. Después se les podría preguntar si al añadir música al texto creado cambia o no la percepción del relato.

La secuencia de actividades podría completarse con una reflexión iniciada con esta pregunta: ¿Hemos abierto una ventana a las palabras por la que estas se escapan y cobran vida nueva?

 

 
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