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Lunes, 16 de diciembre de 2002
Llave maestra

Negociar la programación (I)
Por Alicia Clavel Martínez

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Clasificación
Apartado: Programar
Nivel: Intermedio
Destreza que predomina: Varias
Destinatarios: Jóvenes y adultos
Tipo de agrupamiento en clase: Individual y grupos de 3 ó 4 personas
Preparación
Tiempo de preparación: 30 minutos
Material necesario: Fotocopias del material que se adjunta
Duración de la actividad en clase: 15 minutos
Página de Internet recomendada:
(http://cvc.cervantes.es/obref/marco/cap_04.htm)
 

Descripción

Objetivos

La presente actividad tiene como objetivo la negociación de la programación del curso entre los estudiantes y el profesor.

Esta propuesta es la cuarta de una serie, cuyas entregas anteriores han sido «Identificar necesidades», «¿Para qué necesitas el español (I)» y «¿Para qué necesitas el español (II)» cuyo objetivo es el de integrar la labor de programación en el proceso de enseñanza/aprendizaje del español. La que hoy se presenta consiste en una actividad que puede resultar útil para realizar en los primeros días del curso y que puede estar especialmente indicada para los cursos que transcurren en contextos de inmersión lingüística.

Introducción a la actividad

Pide a tus alumnos que anoten en un papel aquellas situaciones en las que, hasta la fecha, han utilizado el español y aquellas otras en las que, a partir de ahora, prevean su uso. ¿Son situaciones diferentes? ¿Son compartidas por otros compañeros de la clase? ¿Las situaciones y contextos de uso del español van aumentando a medida que van consolidando su aprendizaje?

Elabora un borrador de programación a partir de los datos obtenidos en el análisis de necesidades que tus alumnos han realizado en «¿Para qué necesitas el español (I)»  y «¿Para qué necesitas el español (II)». Para ello prepara una tabla en la que figuren los contenidos gramaticales y las nociones, relacionadas con el vocabulario y las funciones. Además, debajo de la tabla, deberás anotar algunas situaciones de comunicación concretas donde se emplee ese vocabulario y se pongan en práctica esas funciones y que impliquen el uso de todas las destrezas y que puedan servir de contexto para diseñar actividades comunicativas. Incluimos un ejemplo de cómo puede elaborarse ese borrador.

Una vez que tengas el borrador de las unidades preparadas, extrae la lista de situaciones que hayas seleccionado. Recuerda que dichas situaciones podrían cubrir cuatro ámbitos diferentes: el personal, el público, el profesional y el educativo y que pueden describirse en función del lugar, las personas implicadas, los objetos del entorno, etc. Un buen punto de referencia para determinar posibles situaciones a partir de contextos externos de uso de la lengua lo proporciona el Marco de referencia europeo para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de lenguas.

Prepara una lista con situaciones adecuadas al nivel de español de tus estudiantes. Entrega una fotocopia a cada alumno y pídeles que las clasifiquen de acuerdo con la posibilidad de que ellos se vean inmersos en ellas al utilizar el español. Un criterio para organizar las situaciones que les propongas puede ser éste: «Muy posible» / «Posible» / «Poco probable» / «Improbable».

Cuando hayan ordenado todas las situaciones presentadas, organiza una puesta en común y toma nota de los resultados. Hazte con una copia de esas listas.

Pídeles después que te digan si han pensado en otras situaciones posibles que no han quedado recogidas en la lista. Toma nota de ellas y revisa tu borrador de programación con esos nuevos datos.


Comentarios

Esta actividad se puede llevar a cabo en otros niveles, por ejemplo en grupos de nivel avanzado o superior.

El profesor debería recoger todas las sugerencias de los estudiantes. Una posible manera de mantener la programación abierta el resto del curso consiste en elaborar esquemas de programación que se vayan completando a lo largo del mismo con nuevas propuestas, o que se vayan reformulando de acuerdo con el desarrollo de la programación. Los esquemas pueden colgarse en la pared de la clase o ser revisados y actualizados una vez a la semana en una puesta en común al final de una clase. Por otro lado, puede resultar muy útil para los estudiantes y el profesor mantener un cierto control sobre el momento en el que se encuentran, pues ellos prevén contenidos que, en el caso de las clases en inmersión, puede resultar extremadamente enriquecedores para el aprendizaje.

 

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