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Lunes, 15 de agosto de 2005
   

 Miras y no ves (I): Examen de conciencia
 
Por Susana Lorenzo-Zamorano


Apartado: Reflexión para el profesor
Subapartado: Habilidades docentes e investigación de la acción
Destinatarios: Profesores
Material necesario: Texto, cuadro y gráfico que se adjuntan


Descripción

El objetivo de esta actividad es promover la reflexión sobre la práctica docente y de manera especial sobre el aprendizaje del profesor a partir de una serie de enunciados de carácter general sobre el funcionamiento de nuestro cerebro. Como resultado de tal reflexión el profesor será capaz de evaluar su propia enseñanza y, si lo desea y trabaja en colaboración, la del propio centro también.

Iniciamos así una serie de actividades con las que pretendemos descubrir la otra cara de la moneda: el énfasis que se pone en hacerle reflexionar al alumno sobre su propio proceso de aprendizaje ha de considerarlo igualmente el profesor y aplicárselo a él mismo con vistas a superarse; mirarnos en el espejo no es suficiente sino que es preciso que nos veamos para reconocernos, sin dar por sentado que ya sabemos cómo somos.

En la actividad se abordan fundamentalmente dos de los tres niveles de reflexión propuestos por Van Manen (1977), es decir, partiendo de una serie de enunciados y sus implicaciones (nivel técnico) se pretende llamar la atención sobre su aplicación concreta en el aula (nivel contextual).


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Introducción a la actividad

Piensa en las tres últimas clases que has impartido e intenta reflexionar sobre las siguientes preguntas:

¿Cómo te ayudaron a desarrollar el entendimiento de tu propio aprendizaje? ¿Has tomado alguna decisión de tipo pedagógico a raíz de haberte sensibilizado de algo que ocurriera durante esas clases?
¿Crees que reflexionas lo suficiente sobre tu propia práctica en el aula?
¿Piensas que solamente existen casos especiales o problemáticos en el aula o te has parado a pensar en el caso y las circunstancias particulares de cada uno de tus alumnos, incluso los que no parecen tener ningún problema? ¿Cómo te determinan a ti tales circunstancias?


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Pasos de la actividad

1. En equipo, con algunos de tus compañeros, redacta un decálogo de enunciados sobre diferentes aspectos relacionados con el aprendizaje en líneas generales. Es importante que no particularicéis, es decir, que no habléis de prácticas o experiencias concretas en el aula. No es necesario que os reunáis inicialmente. Simplemente pon por escrito la pregunta «¿Qué sé sobre el aprendizaje?» y déjala, por ejemplo, en el tablón de la sala de profesores para que, por turnos y sin presión ninguna, cada uno vaya escribiendo su propia aportación. Inicia tú las respuestas para ofrecer un ejemplo de la naturaleza que éstas han de tener.

2. Cuando el decálogo esté redactado, invita a tus compañeros a la puesta en común del mismo. Ofréceles después el decálogo que se adjunta y contrastadlo con vuestras propias respuestas. Puedes llamar la atención sobre los descubrimientos que se han hecho en torno al funcionamiento del cerebro apuntando, por ejemplo, que aunque ambos hemisferios operan en mayor o menor medida en prácticamente todas las actividades, lo hacen de diferente manera. Puedes también precisar la siguiente información por cuanto puede repercutir en la práctica docente:

    • El hemisferio derecho procesa el todo mientras que el izquierdo procesa las partes constituyentes, por lo que el cerebro funciona mejor si primero ve la imagen global y después se concentra en el detalle.
    • Al observar un gráfico se usa el hemisferio derecho fundamentalmente, pero en el momento en que pasamos a describirlo, ya por escrito ya oralmente, activamos la parte izquierda del cerebro, conectando ambos hemisferios y optimizando el aprendizaje.
    • El cerebro prefiere trabajar con un tipo de input multisensorial.
    • La destreza auditiva, la lectura y la escritura hacen que fundamentalmente trabaje la parte izquierda del cerebro, la cual opera a un ritmo mayor en el caso de las chicas.
    • Cuando mejor se retiene la información es inmediatamente después del aprendizaje, concretamente aproximadamente diez minutos después de una clase de una hora.
(Hughes 45, 47, 53)

3. El siguiente paso consiste en que, con un compañero, intentes reflexionar sobre las implicaciones generales que tienen en el aula los enunciados del decálogo que en el segundo paso has hecho llegar a tus colegas. Llegaréis a conclusiones como las que se adjuntan en este segundo cuadro.

4. Pensad individualmente en las estrategias que utilizáis en el aula y la medida en la que contribuyen al aprendizaje, y escribid un breve comentario en los espacios en blanco del segundo cuadro.

Como ayuda para vuestra reflexión, podéis situar en un gráfico como el que se adjunta lo que practicáis comúnmente en clase (trabajo en parejas, ejercicios de audición, juegos de rol, etc.) en función de la frecuencia con que lo hacéis y el que estimáis es el grado de contribución de tales estrategias al aprendizaje. Estas dos variables se medirán en una escala del 1 al 10. Aquí te incluimos un ejemplo.

Se reflexionará, pues, sobre el hecho de que muchas veces no se pone en práctica lo que en el aula resulta más eficaz. Podéis continuar haciendo un listado de razones por las que esto ocurre.

5. Finalmente, basándoos en todo lo anterior, puntuad vuestra enseñanza del 1 al 10.

Esta información podrá ser compartida o no a gusto del consumidor. En cualquier caso, una buena idea es recoger todas las puntuaciones anónimas y, una vez calculada la media, evaluar globalmente la enseñanza de todos los profesores del centro.


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Comentarios

El gráfico propuesto en el cuarto paso apareció por vez primera en el trabajo de Mark Hughes titulado Lessons are for Learning (Network Educational Press, 1997). Las posibilidades de explotación de este tipo de gráfico son varias. El propio Hughes sugiere trabajar en equipo con información recabada a partir de observar a otros compañeros. Otra sugerencia que nos da es que sean los propios alumnos los que completen el gráfico. Esto último, si bien a falta de rigor académico, nos daría una idea de la propia visión que nuestros estudiantes tienen sobre lo que se cuece en clase y sus preferencias (1999, 83).

Esta actividad está inspirada en una técnica que aparece en el libro Closing the Learning Gap del autor antes citado. Éste la desarrolla basándose en el concepto de «learning gap» (que podemos traducir como «lagunas de aprendizaje»), el cual define como la diferencia que existe entre los conocimientos teóricos que se tienen sobre el aprendizaje y su aplicación de facto en la clase. Esto es precisamente lo que viene a revelar el cuarto paso.

A continuación ofrecemos unas referencias bibliográficas que pueden resultar de interés:

  • Van Manen, M. (1977), ‘Linking ways of knowing with ways of being practical’, Curriculum Inquiry, 6(3), 205-228.
  • Hughes, M. (1997), Lessons are for Learning, Stafford: Network Educational Press.
  • Hughes, M. (1999), Closing the Learning Gap, Stafford: Network Educational Press.
 

 
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