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Pasos de la actividad
1. Escribe un memorándum dirigido al profesor que te va a suceder. En él debes incluir consejos que consideres esenciales y que tú le darías en relación a aquellos aspectos que a toda costa crees que debe evitar pensar, hacer o asumir en la institución que ahora dejas. Enumera tus consejos del uno al diez según lo valiosos que pienses que son.
2. Concéntrate en el primero de los puntos que has escrito y párate a pensar en cómo sabes que se trata efectivamente de un buen consejo. Escribe en qué te basas para considerarlo así, ofreciendo un ejemplo que lo apoye y que puedas sacar de tu propia experiencia docente.
3. Júntate después con otros dos o tres profesores que se hayan puesto en la misma situación y hayan decidido escribir un memorándum destinado a su ficticio sucesor. Haced una puesta en común del memorándum. Se trata de que expongáis, en un tiempo máximo de cinco minutos, lo que cada uno de vosotros ha escrito por separado.
4. A continuación dedicad unos 15 minutos a intentar categorizar los diferentes tipos de consejo ofrecidos. Por ejemplo,
estos pueden basarse fundamentalmente en cómo sobrevivir emocionalmente en la institución en la que estáis desarrollando vuestro trabajo, en cómo mantener la motivación como docente dentro de la misma, en el tipo de expectativas que tienen los estudiantes de este centro en particular, etc. Puede ser también que los consejos giren en torno a los medios y recursos utilizados en el aula o a aquellos materiales online que el centro pueda tener, en cuyo caso se puede mencionar la eficacia de los mismos y el uso que se les da entre otros factores. En cualquier caso, la naturaleza general de este decálogo va a revelar mucho sobre las principales preocupaciones tanto individuales como colectivas, destapando aquellos agujeros que merecen atención en la práctica docente.
5. Finalmente, podéis dedicar otros 15 minutos a analizar los argumentos que cada uno ha aportado para justificar las razones de la elección del «consejo de oro», es decir, de aquel que en el paso uno puso en primer lugar y que consideró que era lo primero que se habría de transmitir al posible sustituto. |
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Comentarios
Esta actividad también puede realizarse con un grupo de profesores de diferentes instituciones, en cuyo caso la retroalimentación obtenida tiende a adquirir un carácter algo más genérico y menos particularizado. No obstante, también hay que decir que al pertenecer al mismo centro y conocerse entre sí, puede darse el caso de que los profesores muestren una mayor inhibición a la hora de ofrecer consejos relativos a la institución.
Como extensión de esta tarea se puede pedir a nuestros estudiantes que anónimamente escriban también ellos otro memorándum, en la lengua objeto, en el que indiquen todo aquello que los estudiantes del curso siguiente deberían saber para sobrevivir a la asignatura. Esta práctica es muy útil a la hora de evaluar todo un curso y puede resultar un ejercicio lingüístico con amplias posibilidades de ser muy entretenido y motivador, especialmente si se hace en parejas.
Esta actividad es una adaptación de la que aparece en el libro Becoming a Critically Reflective Teacher,
de Stephen D. Brookfield (San Francisco, Jossey-Bass Publishers, 1995, pp.78-79). |