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Descripción
Ésta es la décima entrega de una serie dedicada a la enseñanza del español a los alumnos chinos, personas con una lengua, una cultura y una tradición educativa muy distintas de las occidentales, circunstancias que reclaman un modo de proceder específico en el proceso de enseñanza-aprendizaje y unos materiales didácticos particulares. En la serie se abordan aspectos socioculturales, fónicos, ortográficos, morfosintácticos, léxicos y semánticos, en todos los niveles de ELE.
Los dos objetivos principales de la serie son: (1) exponer y explicar las dificultades y errores más comunes ―tanto en sus producciones orales como escritas― entre los sinohablantes que aprenden español y (2) proponer actividades didácticas para trabajar esos aspectos concretos.
La primera entrega fue «¿Un método ideal? Mucho más»; la segunda, «¿Cómo aprender español?»; la tercera, «Enseñanza sociocultural a alumnos chinos (I)»; la cuarta, «Enseñanza sociocultural a alumnos chinos (II)»; la quinta, «Enseñanza prosódica a alumnos chinos»; la sexta, «Enseñanza de la pronunciación a alumnos chinos»; la séptima, «Enseñanza de la ortografía a alumnos chinos» y la octava, «Enseñanza de la gramática a alumnos chinos (I)» y la novena, «Enseñanza de la gramática a alumnos chinos (II)».
Esta entrega, dedicada al léxico, tiene como objetivo principal trabajar en contexto algunas de las palabras que más confusiones y dudas semánticas causan a los estudiantes chinos. Las razones de los errores léxicos en cuestión son múltiples: desconocimiento de las connotaciones precisas de un término, procesos de transferencia de su propia L1 y más aún del inglés (LE que la mayoría de alumnos ha empezado a estudiar con anterioridad), etc. En la tarea que se propone aquí los alumnos comienzan por resolver unas frases que incluyen respuestas de elección múltiple y acaban participando en un concurso en el que afianzan los aspectos semánticos abordados en dicha actividad. |
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Pasos de la actividad
1. Las palabras anotadas en la pizarra os servirán para realizar una sencilla pretarea. Pide a tus alumnos que busquen todas esas palabras (incluidas primero y presentar) en diccionarios monolingües, para ver ejemplos de utilización, y también en algún diccionario bilingüe, con el fin de poder comparar los términos en español y los posibles equivalentes en chino, según el contexto.
Tras la búsqueda, pide a algunos voluntarios que intenten definir cada término con la máxima sencillez posible —no repitiendo las definiciones halladas en el diccionario— y que ellos mismos aporten algunos ejemplos de utilización.
2. Infórmales de que a continuación van a realizar una actividad que requiere respuestas de elección múltiple y que tiene por objetivo trabajar errores típicos de léxico, cometidos por numerosos estudiantes chinos de ELE.
Pídeles que se coloquen por parejas, y entrégale a cada alumno una fotocopia de esta ficha. Pídele a algún alumno que lea en voz alta el enunciado de la primera parte de la actividad (Aquí tienes doce frases…) y asegúrate de que todos entienden bien las instrucciones. Cuando veas que los alumnos más rápidos empiezan a acabar la primera parte, pide un momento de silencio a la clase para que algún voluntario lea en voz alta el enunciado de la segunda parte del ejercicio (En esta segunda parte de la actividad tienes quince frases más…). Una vez disipadas las posibles dudas, invítales a que reanuden la labor en parejas.
Cuando hayan terminado el trabajo con la ficha, proyecta en una transparencia esta clave de la ficha. Es esencial que, aparte de confirmar sus aciertos y corregir sus fallos, vayáis comentando entre todos los matices semánticos de cada opción elegida o descartada, esto es, justificando cada decisión. Aclárales que en aquellos casos en que se presentan dos opciones como válidas, ello no siempre significa que ambas opciones sean sinónimas. Como bien sabes, el campo semántico de cada término evoluciona a lo largo de la historia y varía de unas zonas a otras del mundo hispanohablante, incluso de unos a otros contextos lingüísticos, sociolingüísticos, etc., en una misma comunidad de habla; de modo que la frontera entre correcto e incorrecto no siempre es tajante y nítida. Conviene tener en mente estas circunstancias, dado que es posible que alguno de los usos que en la actividad presentamos como correctos, por serlo generalmente, pueda resultar incorrecto en algún caso determinado, y viceversa; por ejemplo, conveniente en la frase 14 o cariñoso en la 26 podrían ser las alternativas preferibles en casos puntuales. Así, a la hora de corregir, los aceptaríamos sin reparos como válidos, siempre y cuando los alumnos justifiquen debidamente su utilización.
3. Anúnciales que ahora llega la fase más divertida: enseguida todos van a participar en un concurso por equipos. Para ello, divide la clase en grupos más o menos homogéneos en cuanto a número de alumnos, procurando que los alumnos más aventajados queden bien distribuidos entre unos y otros grupos. El número concreto de grupos dependerá del número total de alumnos que tengas en clase. Si, por ejemplo, el grupo clase lo forman entre diez y 20 alumnos, puede bastar con formar sólo dos equipos. Ahora bien, si el grupo clase lo forman más de 20 alumnos, es preferible dividirlo en tres o cuatro equipos.
Previamente a la realización del concurso, deberás imprimir esta hoja de papeletas y recortarlas, de manera que cada frase quede suelta. Una vez recortadas, dóblalas y mételas todas en una bolsa o en una caja.
Explícales el funcionamiento y las reglas del juego:
1. A cada grupo se le asignará un número al azar (equipo 1, equipo 2, equipo 3, etc.).
2. El profesor ofrecerá la bolsa al equipo 1, para que uno de sus miembros extraiga una papeleta.
3. Cada papeleta tiene una frase con un error léxico, que entre todos los miembros del equipo deben intentar corregir.
4. Si el equipo logra corregirlo, gana tres puntos; a continuación le toca el turno al equipo siguiente.
5. Si el equipo no logra corregirlo, pierde un punto, que puede ganar el equipo siguiente, si éste logra corregirlo; si este segundo equipo tampoco lo logra, pasa el turno al siguiente, y así sucesivamente, hasta que lo hayan intentado todos los equipos.
6. Independientemente de quién corrija la frase en cuestión, la papeleta siguiente la extraerá el equipo siguiente del que la haya extraído la vez anterior, es decir, si, por ejemplo hay tres equipos participando en el concurso, el primer equipo extraerá la primera papeleta, la cuarta, la séptima, etc., el segundo equipo extraerá la segunda papeleta, la quinta, la octava, etc. De este modo, se consigue que el juego sea justo, ya que solucionar una papeleta extraída por el mismo grupo vale tres puntos, mientras que hacerlo con una papeleta extraída por otro grupo sólo vale un punto.
7. Todos los equipos extraerán el mismo número de papeletas; no importa que sobre alguna papeleta en la bolsa.
8. Al final del concurso, el profesor mostrará todas las frases corregidas, tanto si los alumnos han logrado corregirlas oralmente a lo largo del concurso como si no.
9. Lógicamente, gana el grupo que obtenga más puntos.
Finalizado el concurso, muéstrales la clave de las papeletas, por ejemplo, proyectándola con una transparencia, y aclárales las posibles dudas. Si el tiempo os lo permite, aprovechad la ocasión para intercambiar opiniones entre toda la clase sobre este tipo de actividades lúdicas.
4. Como culminación lúdica de la secuencia de actividades propuesta, propón a tus alumnos que ellos mismos confeccionen un tablero de juego que les servirá para repasar los contenidos léxicos y semánticos abordados en esta tarea. Para ello, imprime este tablero de juego en una transparencia, proyéctala en clase y pídeles que, con tu ayuda, vayan formulando preguntas como las de los tres ejemplos que aparecen debajo del tablero para ir rellenando las casillas restantes, escribiendo con un rotulador directamente en la transparencia, una vez que tú les hayas confirmado que las frases que ellos han pensado son correctas. Si lo prefieres, una variante puede ser que se coloquen en grupos de cuatro o cinco alumnos y que a cada grupo le entregues una fotocopia del tablero de juego, para que cada grupo elabore su propio tablero. Cuando tengan el tablero completado, podrán jugar, por ejemplo, con un dado y fichas de colores. Pídeles que ellos mismos decidan también las reglas del juego: quién empieza a jugar, cuántos puntos obtiene quien responde correctamente, qué ocurre cuando el jugador no logra solucionar la cuestión que se le plantea en la casilla en cuestión, etc. En cualquier caso, también pueden basarse en las reglas del concurso que acaban de realizar. |