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Lunes, 3 de julio de 2006
   

Miras y no ves (II): El diario y las grabaciones
 
Por Susana Lorenzo-Zamorano


Apartado: Reflexión para el profesor
Subapartado: Habilidades docentes e investigación de la acción
Destinatario: Profesores
Material necesario: Texto y documentos que se adjuntan


Descripción

El objetivo de esta actividad es hacer reflexionar al profesor sobre uno o varios aspectos de su enseñanza, y animarlo a que se familiarice concretamente con los procedimientos de autoevaluación. De esta manera se trata también de contribuir a que dichos procedimientos se planteen como complementos imprescindibles de la retroalimentación que obtiene el profesor y que le viene dada ya sea por sus propios alumnos ya sea por la observación que de sus clases hagan otros docentes o evaluadores de la enseñanza en el centro.

Esta actividad es la segunda de una serie iniciada con «Miras y no ves (I): Examen de conciencia» y que va a constar de cinco entregas. Con ella se pretende dirigir la atención a la importancia de los juicios y opiniones que sobre su labor profesional tiene el propio profesor. Para dicha reflexión a lo largo de la serie se sugieren prácticas de sistematización que van desde la escritura de un diario o de un memorándum hasta la grabación en cinta o vídeo de una clase, o la formación de grupos de discusión. En la presente actividad, como su título indica («¿Miras y no ves? (II): El diario y las grabaciones») se propone la escritura de un diario y la grabación de una clase como herramientas que pueden ayudar al profesor en la evaluación de su propia actividad y práctica docente.


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Introducción a la actividad

El proceso cognoscitivo del propio profesor es aún un campo poco explorado de cara a la formación docente y a la mejora de la enseñanza. Un reflejo de ello puede verse en el hecho de que en nuestra actividad profesional apenas hacemos uso del que sin duda constituye el método más directo de información a la hora de evaluar nuestra labor docente, a saber: nuestras propias reflexiones críticas. Sin duda, a ello ha contribuido no sólo la falta de información sino también la falta de un acercamiento metódico a la observación y a la evaluación del comportamiento de uno mismo en el aula. En relación con este último, Luft (Richards 119-120) establece la siguiente tipología de elementos que pueden ayudar a realizar esa autoevaluación sobre la propia actividad docente:

  • El yo abierto, que es aquello que sabe el docente sobre sí mismo y no tiene inconveniente en que los demás lo sepan.
  • El yo secreto, con lo que se hace referencia a aquello que el docente sabe de sí mismo y que tiene reparos en que sea del dominio público.
  • El yo ciego, constituido por lo que uno desconoce de sí mismo y que los demás sí conocen.
  • El yo por descubrir, es decir, la información desconocida por uno mismo y los demás; un ejemplo podría ser las razones por las que uno no logra los resultados deseados y planeados por medio de una actividad concreta o unos materiales específicos.

Para iniciar tu reflexión sobre el tema que aquí se plantea, detente a pensar en lo anterior e intenta aportar ejemplos que sirvan para ilustrar tus cuatro yoes.


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Pasos de la actividad

1. Elige un solo aspecto de tu enseñanza sobre el que quieras aprender más o desees mejorar. Puedes seleccionar un tema o elemento de naturaleza general o bien centrarte en un aspecto específico relacionado, por ejemplo, con cualquiera de las actividades de la lengua implicadas. A continuación te proponemos algunas sugerencias que pueden orientar tu reflexión en ese sentido:

  • ¿Qué reglas gobiernan el comportamiento relacionado con el aspecto elegido en el aula?
  • ¿Cómo te comportas con los estudiantes problemáticos al trabajar ese aspecto concreto?
  • ¿De qué manera haces que tus alumnos sigan las instrucciones que les das cuando trabajas o atiendes a ese aspecto en el aula?
  • Cuando trabajas ese aspecto en el aula, ¿cuántas veces el estudiante inicia la interacción contigo? ¿Y al contrario?
  • ¿Hasta qué punto la lección involucra a los aprendices?
  • ¿Cómo mantienes el interés de tus alumnos cuando abordas el trabajo con ese aspecto? ¿Sigues algún sistema de turnos concreto?
  • Al abordar ese contenido o aspecto, ¿cómo agrupas a tus estudiantes? ¿Trabajan éstos siempre con los mismos compañeros? ¿Resulta eficaz la manera de agruparlos? ¿Hay una relación clara entre formas de agrupamiento y los objetivos didácticos?
  • ¿Comunicas eficazmente los objetivos de las actividades relacionadas con ese aspecto que quieres trabajar? ¿Se relacionan dichas actividades entre sí de manera lógica? ¿Siguen una secuenciación?
  • ¿Cómo comienzas y finalizas las clases o la serie de actividades cuando trabajas esos aspectos?
  • ¿Qué tipos de actividades utilizas en tus clases para ello? ¿Proponen éstas algún desafío? ¿Cuánto tiempo pasas con cada una de ellas?
  • ¿Cuánto tiempo pasan tus alumnos participando activamente en su propio aprendizaje?
  • ¿Cuánto tiempo pasas tú explicando cómo hacer esta o aquella actividad?
  • ¿Cómo propones la retroalimentación? ¿Crees que esta es eficaz?
  • ¿Utilizas materiales variados para trabajar dicho aspecto? ¿Lo haces eficazmente?

2. Empieza a escribir un diario, en el que, lo antes posible después de la clase, apuntes tanto lo que ocurrió en la misma como tus opiniones y reacciones al respecto. Lo ideal es que lo hagas regularmente, dedicándole a esta tarea unos 15 ó 20 minutos semanales. Te proponemos un ejemplo y algunas preguntas que te pueden servir como pautas a la hora de escribir tu diario:

  • ¿En qué momento me sentí más cómodo y reafirmado en mi papel de profesor?
  • ¿En qué momento de la clase me sentí más desconectado de lo que estaba haciendo o tan aburrido como para estar constantemente pendiente de la hora?
  • ¿Cuál fue la situación de la clase que me produjo más estrés o ansiedad y que me viene a la cabeza una y otra vez?
  • ¿Qué fue lo que me vino por sorpresa y qué efecto tuvo en mí?
  • De todo lo que he hecho esta semana en mis clases, ¿qué cambiaría si tuviera la oportunidad de hacerlo de nuevo?

3. Como complemento a tu diario, graba en audio algunas clases. Las grabaciones son métodos muy fiables y de hecho pueden revelar mucho sobre tu yo ciego y tu yo escondido. Resultan, pues, esenciales para ver la relación entre la percepción que tienes de tu práctica docente y la realidad. Por otra parte, podrás escuchar la cinta tantas veces como quieras y centrarte cada vez en un aspecto diferente sobre el que desees reflexionar.

4. Después de un par de semanas revisa lo que hasta ahora has escrito en tu diario y selecciona una de las clases grabadas para volverla a escuchar. Leer tu diario te ayudará a identificar ejemplos de inclusión y exclusión, prácticas recurrentes en tu enseñanza y modalidades ausentes. Te puedes percatar, por ejemplo, de si dedicas más tiempo a explicar aquello con lo que te sientes más cómodo y que mejor conoces, de si tienes siempre en cuenta los diferentes estilos de aprendizaje y niveles de competencia lingüística en el aula, de si centras tu atención en algunos alumnos más que en otros y por tanto discriminas, o de si son ellos mismos quienes lo hacen a la hora de agruparse. Asimismo volver sobre tu diario te ayudará a darte cuenta de aquello que te afecta más emocionalmente, de lo que te produce duda e inseguridad y también al contrario, es decir, de los factores emocionales y cognitivos que están presentes en tu práctica docente. Escuchar la grabación de una de tus clases te ayudará a verificar muchas de estas impresiones.

5. Analiza los datos que has recogido tanto a través de las anotaciones de tu diario, como de las grabaciones de algunas de tus clases. En ese análisis son varios los métodos de observación que puedes seguir. Lo mejor es que aquí utilices el método ad hoc y consecuentemente elijas examinar aquellos aspectos que te parezcan relevantes para reflexionar sobre eso que te preocupa o querías mejorar, o sobre aquello de lo que simplemente querías saber más. Seguro que identificas algún problema o deficiencia en tu práctica docente.

Estaría muy bien que compartieras la información de tu diario con un colega. Nuestros compañeros, desde fuera, se dan cuenta de muchos de nuestros errores y falsos supuestos que los demás no vemos. Si crees que lo que escribes es muy personal, léele lo que tú estimes oportuno.

6. Desarrolla un plan de acción siguiendo el modelo propuesto: adopta nuevas estrategias y ponlas en práctica durante una o dos semanas. No dejes de escribir tu diario y vuelve a recurrir a la grabación. Intenta que esta vez sea en vídeo y de una sola clase.

7. Pasado el plazo de tiempo que te hayas marcado, vuelve a tus fuentes de datos y, después de analizarlas, decide si has progresado o no, es decir, si las estrategias que decidiste adoptar en el paso anterior han sido eficaces o no.


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Comentarios

Otro método de autoevaluación complementario a la escritura de un diario y a la grabación de las clases son los cuestionarios y las listas de control que completa el docente. Lo ideal sería así poder finalizar comprobando que se han detectado una serie de puntos débiles relacionados con el tema del que inicialmente se quería saber más o del que se pensó que se tenían ciertas carencias y que, con el objetivo de poder dar respuesta a éstas, se han puesto en marcha algunas estrategias.

Nosotros te proponemos una lista de control relativa a uno de los dos temas sobre el que nuestro profesor ficticio expresó preocupación en su diario: el de la motivación de los estudiantes.

El profesor puede elaborar sus propias listas de control y cuestionarios basándose en los aspectos que quiera proponerse como objetivos al comienzo de la autoevaluación.

También se podría llevar a cabo una reflexión sobre el método de autoevaluación con el que uno se siente más cómodo o cree que es más eficaz, y las razones por las que piensa que esto ocurre.

Para finalizar ofrecemos algunas referencias bibliográficas que pueden resultar de interés:

  • Richards, J. C. (1990), The Language Teaching Matrix, Cambridge: C.U.P.
  • Ashton-Warner, S. (1965), Teacher, Nueva York: Simon & Schuster, donde la autora relata sus experiencias en Nueva Zelanda con niños maoríes de primaria (se trata de un diario de clase auténtico).
 

 
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