Preguntas
Respuestas
Cuando trabajas,
¿cómo te metes en el papel que representas?, ¿en qué te inspiras?
Al principio hice bastante, pero es algo a lo que yo le pido mucho. Si una película te
sale mal, da igual, porque son dos meses y ya está. Pero si no te llena un papel
dramático, es como un castigo: «¿No te gusta? ¡Pues vas a hacerlo todos los días,
a la misma hora y con la misma gente!».
Una vez dijiste que
no te gustaría llevar tu carrera hasta América, a Hollywood.
Variable, es decir, no conservo la misma temperatura todo el tiempo. Depende de la hora.
Me caliento, me enfrío, me estaciono... Me gusta trabajar, y cuando no trabajo me hago un
poco más pasiva. Pero es por puro cansancio.
¿Cuál es tu
relación con el teatro?
Mira. Yo he visto muy poco cine, y me fijo, sobre todo, en las personas vivas, en la gente
de la calle, más que en personajes de ficción. En la calle está todo.
¿Te gustas cuando
te ves en la pantalla?
Sólo a posteriori. Me guío por lo que me apetece y por lo que me pide el cuerpo. Y sólo
después, con los resultados en la mano, analizo un poco los porqués de lo que ha salido
mal. Soy muy impulsiva.
¿Cómo eres en
realidad?
Poco rato, y cada vez menos. Habiendo vivido tanto tiempo conmigo, me conozco bien y
descubro lo que falla cuando me siento mal. Entonces, si tiene solución, ¿para qué
preocuparse? Y si no la tiene, igual. Intento pasar los problemas del polo negativo al
positivo.
¿No te duran las
depresiones?
No me interesa. Aparte de que ya estoy mayor. ¿Empezar otra vez desde cero, hacer las
maletas y probar suerte? Sinceramente, no me apetece.
Tu obsesión por el
cine es evidente, pero ¿tienes sitio para otros intereses?
No, no. ¡Qué va!
En algunas tarareo, pero es algo que en realidad no sé hacer.
¿Eres reflexiva?
Pues, como a todo el
mundo, me gusta lo bueno: un buen viaje, una buena película, un buen cuadro... Pero, si a
lo que te refieres es a mis aficiones, te diré que soy muy difícil para ellas porque me
dan ventoleras y las dejo enseguida.
En tu carrera todo
parece muy controlado.
Puede que dé esa sensación, pero no es así. Siempre he sido más visceral que
intelectual. A mí, si un guión no me dice nada, no lo hago, porque no tengo una técnica
para suplir la falta de interés.
Creo que te vuelves
loca por cantar en todas tus películas.
Nunca estoy contenta al cien por cien. Yo soy la peor crítica de mí misma; por eso me
preocupa la opinión de los críticos. Conmigo soy muy feroz. Soy mucho más comprensiva
con los demás.