Grabador de la segunda mitad del siglo xviii y del que apenas se conocen datos biográficos. Se sabe que estuvo activo en Madrid y Cádiz entre 1761 y 1803.
Intervino en la ilustración de varios e importantes libros técnicos nacidos en el ámbito de la ciencia y la literatura de las Luces, entre ellos: Espectáculo de la naturaleza o conversaciones acerca de las particularidades de la Historia Natural, del abad Pluche traducido por Esteban Terreros, Obras de don Juan de Palafox y Mendoza, Libro de figuras que demuestran todas las posiciones del manejo de armas, Reglas de las cinco órdenes de arquitectura de Jacome de Vignola, Tratado del ataque de las plazas, Cartilla de dibujo topográfico, etcétera.
Nava del Rey (Valladolid), 1740 - Madrid, 1805
Sobrino del escultor Luis Salvador Carmona y hermano y discípulo de Manuel, el mejor grabador a buril español. Formado en el entorno familiar, donde comenzó copiando los modelos de las cartillas de dibujo. Se trasladó a Madrid para completar su instrucción junto a su tío, entonces subdirector de escultura de la Real Academia de San Fernando. Alumno en la academia del grabador de mapas Tomás López durante dos años, desde 1763 ingresó en la clase de su hermano.
Nombrado académico supernumerario de San Fernando en 1770. En torno a esa fecha abrió en dulce una de sus láminas más conocidas, El baile en máscara, por pintura de Luis Paret. Colaboró en la ilustración del Misal de media cámara impreso por la Real Compañía de Impresores y Libreros del Reino y en la edición de Ibarra de la Conjuración de Catilina y Guerra de Yugurta.
Obtuvo en 1786 el título de grabador del Príncipe de Asturias, tras haberle dedicado la serie de cuatro estampas que representan las partes del mundo por pintura de Lucas Jordán. Fue nombrado Grabador de Cámara de Carlos iv en 1789.
Destacó en la estampa de devoción y en el grabado de reproducción de pinturas, llevando al cobre composiciones de Tiziano y Velázquez. Participó en el grabado de láminas para las más importantes series fruto de la política ilustrada: Antigüedades Árabes de Granada y Córdoba, Retratos de españoles ilustres y Vista y mapa de Aranjuez.
Nava del Rey (Valladolid), 1734 - Madrid, 1820
Trasladado a Madrid a la edad de trece años, permaneció bajo la tutela y dirección de su tío, el célebre escultor Luis Salvador Carmona. Durante este periodo se dedicó a la práctica de la escultura y al estudio del dibujo en la Real Academia de San Fernando. Pensionado en París por Fernando VI cuando contaba apenas diecinueve años con el fin de perfeccionarse en el arte del grabado en compañía de Juan de la Cruz Cano, Tomás López y Alfonso Cruzado. En Francia, dirigido por el grabador Nicolas Dupuis y con las enseñanzas recibidas en la Real Academia de Pintura y Escultura, alcanzó sus primeros éxitos con la realización de magníficas estampas para atender los encargos de editores parisinos. El lento y paciente aprendizaje en París con Dupuis le hizo asimilar y compartir el dominio del buril con los más célebres maestros del grabado de su época.
Ingresó como miembro de la Real Academia de Pintura y Escultura de París el 30 de octubre de 1761 tras grabar a buril los retratos de los académicos François Boucher y Jacinthe Collin de Vermont. Nombrado académico de mérito de la Real de San Fernando el 15 de enero de 1764. Desde esta fecha recibió numerosos títulos, galardones y cargos: Artista Honorario Asociado de la Academia Real de Pintura, Escultura y Arquitectura de Toulouse, en 1768; Profesor de la Sociedad Bascongada de Amigos del País, en 1775; Director de Grabado en dulce de la Academia de San Fernando en 1777, a la muerte de Juan Bernabé Palomino.
Viudo en 1778 de su primera esposa, Margarita Legrand, contrajo nupcias con Ana María, hija del pintor y gran teórico del neoclasicismo Anton Rafael Mengs, cuya influencia estética en el panorama artístico español de fines del xviii fue determinante. Durante unos meses de ese mismo año establecería su residencia en Roma, en el hogar de su suegro.
Nombrado grabador de cámara de Carlos III en 1783 continuó simultaneando sus enseñanzas a los discípulos de la Academia de San Fernando con los encargos de grabado para particulares, necesarios para poder mantener a sus siete hijos. Fue maestro de la generación de grabadores en dulce más importante del país: su hermano Juan Antonio, Fernando Selma, José Gómez de Navia, Simón Brieva, Manuel Alegre, Luis Fernández Noseret, Blas Ametller, Mariano Latasa, José Bécquer, Esteban Boix.
Su obra gráfica se aproxima a las quinientas láminas, encontrándose entre ellas algunos de los ejemplos más notables de la perfección que llegó a alcanzar la técnica de la talla dulce. La obra de Manuel Salvador Carmona se caracteriza por el delicado manejo del buril, con el que consigue multitud de matices y un tratamiento perfecto de las sombras mediante las que crea intensos efectos de profundidad.
Córdoba, 1749 - Madrid, 1802
Se inició artísticamente en la platería, actividad a la que estuvo dedicado hasta su traslado a Madrid. Vázquez destacó no tanto por su destreza con el buril como por la práctica del grabado a puntos denominado a la manera de Bartolozzi. Para el desarrollo de esta técnica, cuyo progreso en Inglaterra y Francia para la reproducción de pintura y dibujos fue considerable, Vázquez recibió el apoyo del conde de Floriblanca. Las primeras obras grabadas a puntos por el artista datan de los años ochenta aunque pronto encontró la oposición del director de grabado de la Academia, Manuel Salvador Carmona, quien, poco partidario de la innovación en los estudios de grabado, no ponderó los avances ni la calidad de las estampas obtenidas por aquel.
Miembro de la Real Academia de San Fernando desde 1785, Vázquez participó en algunos de los más relevantes proyectos de la estampa ilustrada como la serie de la Compañía para el grabado de los cuadros del rey de España o Retratos de españoles ilustres.
Alcolea de Calatrava (Ciudad Real), ca. 1615 - Madrid, 1684
Villafranca fue, sin duda, el más importante grabador español del siglo xvii. Muy joven se estableció en Madrid recibiendo enseñanzas de Vicente Carducho. Por esos años conoció al grabador flamenco Pedro Perret, encargado de reproducir en estampas las trazas de Herrera para El Escorial. Perret instruyó a Villafranca en el arte del buril. En el ambiente de la Corte mantuvo relaciones de amistad con algunos de los principales pintores y escritores del momento como Juan de Arellano, Juan Solís, Miguel del Pueyo, Claudio Coello y, sobre todo, Antonio Arias.
Nombrado el 26 de noviembre de 1654 por Felipe IV grabador de las obras reales del Alcázar de Madrid. Su actividad gráfica comenzó en torno a 1637 con las estampas para una Cartilla de principios del diseño. De forma ininterrumpida continuó grabando al menos hasta 1681. Villafranca rompió la hegemonía de los grabadores flamencos y franceses en la corte de los Austrias y logró con las técnicas del buril y del aguafuerte algunas de las más bellas estampas del barroco español. Destacó en el retrato, aspecto en el que puede apreciarse la influencia estética de Velázquez. Esta influencia permitió otorgar a la ilustración del libro un nivel de calidad artística del que hasta entonces había carecido la producción libraria.
Por lo que respecta a la temática religiosa, las estampas de Villafranca recogen la herencia de los modelos de Murillo, Ribera, Antolínez y Mateo Cerezo.