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El legado de Sefarad

Adio kerida, de Ruth Behar:
la antropología visual como afirmación de la Identidad (3 de 3)

Ruth en Estados Unidos

La segunda parte del documental transcurre en Estados Unidos. Behar se traslada a Miami y allí visita a uno de sus tíos que continúa, en cierto modo, la tradición de la venta ambulante que sus antepasados habían desempeñado en La Habana. Seguimos a Behar en su amistosa conversación con distintos miembros de la comunidad judía cubana que emigró a Miami a raíz de la revolución. Por un lado, el rabino Salomón Gazzari le cuenta que a su llegada fueron mal recibidos por los americanos y que construyeron dos sinagogas con la ayuda de todos los emigrados; por otro lado, Ruth visita a un grupo de mujeres que mantiene sus tradiciones culinarias, heredadas de sus madres y sus abuelas y cuyos trabajos ayudaron a la economía de los exiliados cubanos en  los primeros años de la diáspora; la cámara se adentra entre las gentes que ha tenido suerte en los negocios, como el matrimonio formado por Alberto y Elsa, en cuya tienda se venden todo tipo de objetos de origen turco, tanto judíos como musulmanes; un testimonio interesante es el de Sammy, un reconocido peluquero que celebra el matrimonio de su madre cubana y sefardita con su padre cubano y católico porque eso le supone ser intercultural; por su parte, los hermanos Miriam y Rafael Elí se muestran orgullosos de sus orígenes sefarditas. Ella es una bailarina que mezcla tradiciones del flamenco con tradiciones afrocubanas y turcas; en cuanto a su hermano,  Rafael, éste busca las huellas de su apellido sefardí en libros de historia que reconstruyen la estancia durante siglos de esta comunidad en la península Ibérica y, al mismo tiempo, evoca mediante fotografías su apoyo a la revolución cubana en los primeros años de su triunfo. Es el momento de la nostalgia compartida por los exiliados junto a la directora del documental.

Mosaico
Mosaico

El clímax del filme tiene lugar cuando Ruth se encuentra con su padre sefardita, quien según la voz narradora se ha mostrado siempre escéptico ante los motivos de su hija para hacer este tipo de trabajos y quien,  pese a sus reticencias y a su negativa a regresar a Cuba, no duda en cantar la canción Adio Kerida, que da título al documental. Se trata de una canción de cuna hebrea que él había escuchado en muchas ocasiones, de niño,  en la voz de su madre. Con sus padres,  Behar realiza una visita a un apartamento situado en el barrio de Queens, en Nueva York, donde vivieron al poco de salir de Cuba y donde encuentran que otro matrimonio de inmigrantes judíos, esta vez procedentes de Uzbekistán,  se han instalado en la casa donde ellos vivieron: la autora constata que la diáspora continúa. De Queens se trasladan  al cementerio de New Jersey, donde se halla enterrada la abuela paterna, quien tocaba el laúd en Cuba y  a quien Behar dedica una amorosa salutación. La última etapa del viaje de Ruth la lleva hasta su hogar, en Michigan,  donde la esperan su esposo, un estadounidense convertido al judaísmo, y su hijo. El documental se cierra con unas palabras confidenciales de Ruth Behar, quien se sigue planteando dudas, cuestiones en torno a su identidad, a su dilema de estar y no estar, a sus deseos de emprender otro viaje a la isla que la vio nacer. Como León Hebreo, ella siente que su viaje no acaba nunca, que no le es posible tener un lugar de residencia fijo y permanente.

A modo de conclusión, me interesa señalar que además de la reconstrucción y posterior afirmación de la identidad de la directora y protagonista principal, Adio Kerida se aproxima a un análisis de la identidad judía que se mezcla con las homónimas cubana y latina, y plantea temas relacionados con la  diversidad y la multiculturalidad. Por un lado,  el documental subvierte  los estereotipos y las imágenes establecidas sobre judíos y latinos al mostrar que los judíos pueden ser latinos y los latinos pueden ser judíos. Por otro lado, los judíos sefarditas se ven a sí mismos como gentes hispanas conectadas tanto con el mundo árabe como con el africano por la historia de interpenetración cultural y emocional con estas culturas. Por medio de un recorrido hacia el pasado, se nos informa de que este grupo étnico es descendiente de poblaciones judías expulsadas por la Inquisición española en el siglo xv. Además, se nos dice que los judíos sefarditas son notables por haberse aferrado apasionadamente a su nostalgia por España y a su amor por la lengua española, aún a pesar de haber sido obligados a abandonar este territorio por cuenta de su identidad étnica y religiosa. Por último, se apunta que entre el núcleo predominante del mundo judío de Europa Oriental, los sefarditas son virtualmente desconocidos como comunidad y son prácticamente invisibles en el mundo literario y artístico contemporáneo.

Ruth, en Cuba, una vez más

Al final del documental se integra, de manera audiovisual, la historia personal de Ruth Behar, por lo que el filme se torna circular y, con este propósito, la cámara concluye mostrando las mismas imágenes de  la llegada en barco a La Habana desde el malecón. En esta ocasión,  una pequeña embarcación  se adentra en el agua y desde allí un grupo de músicos cubanos le cantan un son a Ruth; el son, composición rítmica caribeña por excelencia, viene a recrear la propia historia personal de la antropóloga ya que rememora cómo salió de la isla a los cinco años, su empeño por recuperar su pasado familiar y su nostalgia por el terruño de la infancia, nostalgia que la hace regresar cada año para visitar a sus paisanos y para recorrer sus lugares añorados. En cierto modo, la canción es un homenaje de los propios cubanos a Ruth, porque siempre retorna y no los olvida.  Con las últimas imágenes, ya fuera del documental y mientras visualizamos los rótulos que indican los nombres de los participantes en el mismo, se nos invita a los espectadores a reflexionar sobre la recuperación  de un tiempo perdido que continúa dejando su marca sobre los instantes fugaces del presente. Sin lugar a dudas, el lirismo impregna y envuelve la realidad, de manera que quedan demostrados los excelentes resultados de la combinación entre la antropología visual y el cine documental.


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