Cartografía de la diáspora
Un arduo y complejo proceso histórico que se extendió a lo largo de los siglos xvi y xvii, y que alcanzó su plena madurez durante el primer cuarto del xviii, dio lugar a la consolidación de una comunidad sefardita a todo lo largo y ancho del mundo. Arraigado en su tradición, éste pueblo resistió la Inquisición, las conversiones forzosas y simuladas y un clima hostil y antisemita que lo forzó a emprender una emigración masiva primero al Norte de África y después hacia la Europa Occidental. Así nació el mundo sefardí occidental. Después de haber ocupado un lugar predominante tanto en España como en Portugal donde incluso contaron con la protección de algunos reyes, se instalaron en lejanas tierras conservando de manera admirable, su lengua, sus saberes, sus rituales y principios, como nos muestra este legado que motiva la exposición.