Sean Scully. Dedicado a Federico García Lorca

¡Cigarra! (cont.)

[...]

Sea mi corazón cigarra
sobre los campos divinos.
Que muera cantando lento
por el cielo azul herido
y cuando esté ya expirando
una mujer que adivino
lo derrame con sus manos
por el polvo.

Y mi sangre sobre el campo
sea rosado y dulce limo
donde claven sus azadas
los cansados campesinos.

¡Cigarra!
¡Dichosa tú!
Pues te hieren las espadas
[invisibles
del azul.

[De Libro de poemas]

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