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Paisajes sonoros III

Vídeo instalación Madrid-París. El espacio audiovisual de lo real a lo virtual (2 de 3)

Por Cristina Palmese y Luis Antonio Gutiérrez Cabrero

Esta hipótesis de partida se va a desarrollar en un tema intercambiable, cíclico, siempre con carácter experimental, acumulativo y fragmentario. Se trabaja con un compromiso muy intenso con lugares virtuales según los datos iconográficos aportados por las páginas web PAGE JAUNE, QDQ y GOOGLE EARTH tanto por París como por Madrid. En el momento en el que el hombre ha conquistado los mas recónditos lugares del mundo a los que nunca había llegado antes se ha desvanecido la idea de un posible progreso sin fin, la depredación sistemática de lo que rodea a esos lugares muestra la destrucción inherente al proceso constructor. El control absoluto del medio natural que se pretende pone en riesgo la existencia de esa misma naturaleza. Esta contradicción derrumba definitivamente el optimismo humano sobre su futuro; ese optimismo que movió al hombre a intentar el dominio científico del medio físico para poder reproducir sus ciclos naturales con suficiente fiabilidad. Al mismo tiempo, el desarrollo de las tecnologías de la comunicación ha sido mucho mas considerable y acelerado que el de otras tecnologías industriales contemporáneas que se especializan en aumentar la capacidad de confort y salud, que incluso han alargado considerablemente la vida humana y mejorado su calidad y que están empeñadas en mantener un ritmo de superación sin fin. La alteración de los hábitos sociales y políticos que supone esta circunstancia de desequilibrio entre unas y otras no está suficientemente valorada ya que forma parte del efecto que produce el hiperdesarrollo de lo comunicacional. Dicho de otro modo, el autismo que provoca el bombardeo masivo de la virtualidad imperante impide tomar distancia con respecto al fenómeno en que toda la sociedad de la información está inmersa. En el pasado reciente ocurrió un fenómeno de alcance universal y de divulgación inmediata que se podría citar como ejemplo característico de la fácil inmersión en el universo de la imagen habitable fugazmente: se trata del aprendizaje instantáneo y la rápida interiorización del lenguaje cinematográfico que realizaron los primeros espectadores de la luz condensada como figuras en movimiento que se emitieron en las salas oscuras a principios del siglo xx y que quedaron grabadas indeleblemente en el inconsciente individual y colectivo. Esto propició la comprensión del relato fílmico por parte del espectador a pesar de la ruptura de la narración continua a la que se estaba acostumbrado hasta entonces, propia de la literatura, que realizaron los primeros directores poniendo en paralelo las acciones que ocurrían en lugares distintos pero en el mismo tiempo (montaje paralelo) y que servían para generar sentimientos de ansiedad o temor. Esta nueva forma de narrar que inaugura el cine se trasforma después en la manera habitual de observar un primer plano de un objeto, un rostro o una parte de cualquier elemento real a contemplar un plano general de una multitud o un paisaje, sin solución de continuidad, y sin que ello rompa el sentido que el autor pretende. A estas operaciones el espectador las dota de significación inconscientemente y así se pueden insertar en su proceso de aprehensión sensorial del texto cinematográfico los significados, por medio de la imagen, multiplicando sin cesar la capacidad perceptiva. De la misma manera el autor o director de la obra posee el lenguaje necesario para resaltar cualquier aspecto que pretenda enfatizar más allá de la historia más o menos banal que esté contando. Hablando de cine hay que referirse fundamentalmente al protocine que tenía que ver más veces con la ciencia, la técnica o el espectáculo de feria que el lenguaje fílmico secuestrado por la literatura poco después de nacer. Habría que citar a Eadwearrd Muybridge (1830-1904) como referencia del trabajo. Los ejercicios exactos y explícitos que realizó en Estados Unidos con cámara de fotografía y caballos siguen teniendo la fascinación que provoca la sorpresa visual. Ahora lo sorprendente se agota a gran velocidad pero volver a experimentar el ciclo que lleva de la fotografía al cine se sigue sintiendo con una emoción igual. En la actualidad las condiciones han cambiado, la imagen que era necesario obtener con una máquina primitiva para poder revelarla, manipularla, ordenarla y ofrecerla en un contexto es ahora un dato obtenido de la pantalla de un ordenador con carácter instantáneo, fácil de manipular y gratuito. Tecnología afortunadamente vulgarizada, global y consumible. Simulacro ontológicamente equivalente a la realidad que sustituye. Homenaje y actualización de un lenguaje periclitado que renace sin necesidad de filmación. Ambición de omnipresencia y ubicuidad con vocación lúdica. Percepción sutil en la que los instantes se trastocan y conviven los mismos espacios en distintos tiempos. Son, entre otras, características del nuevo paisaje mental.

1.274 kilómetros separan Madrid de París. Andando son unos sesenta días, en coche uno y por avión un par de horas… unas fracciones de segundo por la red. ¿Cuál de estas distancias separa las dos ciudades? ¿Podemos imaginar, tras recorrer las calles de una, meternos en un túnel que nos transporte al corazón de la otra como si asomáramos a la calle en dos paradas distintas de un imaginario metro que conectara entre sí dos barrios de estas dos ciudades, dos barrios de una única ciudad global? La precisión de lo medios de transporte y comunicación actuales permiten conexiones inesperadas entre dos zonas muy concretas de dos ciudades, con una exactitud tal que desaparece el camino y los correspondientes panoramas de paso que las separa. Queremos explorar esta décima de segundo, ese tiempo que aún tiene una medida, que todavía no se ha reducido a cero. Paradójicamente el tiempo del recorrido aún nos resulta lento, el paisaje desfila lentamente ante nuestros ojos y deseamos que se reduzca a un instante cuando solo interesa el destino. ¿Por dónde pasamos? ¿Qué ocurre en este tiempo fuera del tiempo, en este instante a veces indeseado y necesario que tiende al infinito?

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III Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Madrid, 2009
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