Por Cristina Palmese y Ricardo Atienza
La herramienta audio-visual incorpora así la experiencia temporal y dinámica como rasgo inherente e impone de esta manera una ruptura con el tradicional carácter estático de los modos arquitectónicos y urbanos; concebir y construir un lugar requiere «tiempo», pues de tiempo está hecho, como sucesión incesante de eventos efímeros, en variación continua. Pretender pensar el lugar a través de un instante fijado, o incluso en términos de situación atemporal, carece por completo de sentido, tal como nos sugería con otras palabras Portzamparc en la reflexión recogida en la introducción.
A pesar de este potencial, confirmado en tantas de nuestras situaciones cotidianas, el campo audio-visual queda aún al margen de las habituales herramientas de prospección y análisis arquitectónico, urbano e incluso geográfico. Las disciplinas espaciales, obnubiladas en su propia tradición gráfica y estática, observan otras expresiones sensoriales con la prudencia que impone lo extraño, temerosas tal vez de perder su naturaleza y especificidad. Las nuevas herramientas son admitidas ante todo como fuente de inspiración o, en ocasiones, como un principio compositivo a interpretar o imitar, pero rara vez como mediadores eficaces de la experiencia urbana.
En este papel externo es frecuente encontrar, por ejemplo, diversas expresiones plásticas y artísticas, cuya función rara vez supera la búsqueda de posibles analogías «cutáneas», de reinterpretación superficial de otros procesos creativos. Lo mismo podría afirmarse de la relación que las disciplinas espaciales urbanas establecen con las ciencias sociales, en busca de remedios rápidos a cuestiones de largo recorrido y profundo calado.
Tal vez, el campo audio-visual pueda escapar a este tipo de relación superficial gracias a la naturaleza profundamente cotidiana de este medio en la actualidad. Por supuesto, otros riesgos subyacen en su uso, como el peligro de creer en la universalidad e infalibilidad de unos medios necesariamente subjetivos. Probablemente sea hoy posible afirmar la capacidad de las expresiones audio-visuales para condicionar y transformar los modos de vida urbanos, pero no es éste el sentido en el que esta herramienta ha de ser empleada en el contexto que nos ocupa.
Dentro del marco anual de los Encuentros Iberoamericanos sobre Paisajes Sonoros se propuso en esta edición, y con vocación de continuidad, un taller centrado en la exploración de las herramientas sonora y audio-visual para el análisis urbano. Dicho taller acogió a estudiantes de diversas disciplinas relacionadas tanto con el ámbito espacial como con el sonoro; este carácter mixto es precisamente uno de los puntos de partida de unos encuentros que quieren ofrecer un terreno de diálogo interdisciplinar.
Uno de los objetivos de este intercambio es que cada estudiante o profesional, sin renunciar a su propia disciplina, pueda explorar herramientas mixtas o de otros campos de estudio que le permitan ampliar su horizonte y recursos a la hora de abordar el fenómeno urbano.
Para ello, un primer tiempo del taller es dedicado a experimentar el entorno urbano en su complejidad sensorial. Partiendo de ejercicios de sensibilización a la escucha y de «apertura» perceptiva en general, cada participante es invitado a descubrir un mismo recorrido urbano en el entorno privilegiado de la Residencia de Estudiantes, sede de estos encuentros. Estos recorridos comprenden la exploración de modos diversos de interpretar y transmitir esta experiencia, desde el dibujo o incluso la descripción escrita hasta la grabación de sonido e imagen.
Todo el material recogido sirve finalmente para la realización de diversas propuestas (individuales o en grupo) cuyo objetivo es ofrecer una mirada diferente sobre el lugar, más allá de los tradicionales análisis urbanos. La forma que estas propuestas adoptan es la de pequeñas acciones in situ (reales o virtuales) capaces de «interferirlo» de alguna manera, revelando de este modo alguno de sus rasgos característicos. Estas reflexiones sobre el lugar pueden realizarse desde los modos de expresión propios a cada disciplina y las inquietudes de cada participante, facilitando al máximo la integración de estas nuevas herramientas al ámbito y la práctica profesional presente o futura de cada persona.