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Paisajes sonoros III

Pensando la ciudad, herramientas para una experiencia urbana (3 de 4)

Por Cristina Palmese y Ricardo Atienza

Observando los modos de vida

En uno de sus trabajos más polémicos, Lefebvre y Regulier5 proponían ya el problema del punto de observación como una cuestión central: estamos inmersos en el flujo, en el movimiento que queremos caracterizar, o es por lo contrario nuestro punto de «vista» externo, dominando el fenómeno desde lo alto o la distancia.

En esta segunda «escala» externa, disponemos hoy de herramientas que nos permiten caracterizar los flujos como fenómenos de masas en desplazamiento en los que no importan ya los componentes sino únicamente la resultante: un vector, un recorrido, una densidad de flujo, tantos vehículos/hora. Pero en este tipo de análisis, lo presuntamente dinámico o «inmaterial» vuelve a tratarse en términos exclusivamente numéricos, de consecuencia, reducción sin duda útil e importante en ciertos aspectos, pero insuficiente para la comprensión global del fenómeno urbano.

La naturaleza misma de estos flujos, de estos movimientos que habitan y dan sentido a nuestras ciudades, sigue quedando al margen de nuestros estudios urbanos. Y sin embargo, si hemos de «construir» un medio para estas actividades, debiera afirmarse la importancia de su comprensión y de su descripción. No podemos esperar que el habitante, en un acto de flexibilidad al que el arquitecto o el urbanista han renunciado, se «adapte al medio», renuncie a su forma de vivencia del espacio público a favor de otras idiosincrasias (la del urbanista, por ejemplo) que pudieran tal vez resultarle ajenas. ¡Cuántos lugares huidos, evitados por aquellos a quienes les fueron destinados, yacen desiertos en nuestras ciudades como prueba de su impotencia a la hora de ofrecer acogida o espacios de encuentro!

Es por ello que quien «construye» ciudad, si no habitando, ha de «experimentar» al menos cuanto propone y cuanto niega, lo que sustrae del lugar y lo que inserta a cambio. De alguna manera, el urbanista no hace sino disponer unas condiciones de probabilidad, pero en ningún caso los modos de vida mismos de un lugar. Este extremo no niega sin embargo la posibilidad de cambio, de reconfiguración, es decir de distancia con respecto a lo inmediato y lo cotidiano.

Esta necesidad de inmersión distante, crítica, es sin duda uno de los objetivos de los nuevos modos de proyección virtual (3D); procuramos un anticipo «realista» del lugar. No obstante, esta voluntad de realismo no escapa a lo arbitrario de su concepción: los futuros modos de vida son insertados en la animación como si de los propios edificios se tratara, dando por hecho su sumisión al modelo.

Describiendo el lugar «desde dentro». Entre audio y vídeo

Los modos de observación por inmersión son múltiples como múltiple es cuanto observan o describen: el movimiento de los cuerpos en interacción, su relación con el contexto espacial y el medio físico en general, su expresión visual, sonora u olfativa, etc. Los modos de captación de dichas experiencias recurren a diversos métodos de grabación (audio / vídeo), notación y documentación. Cada uno de ellos nos ofrece una mirada diferente sobre el ambiente de un lugar, presentando diversas especificidades. Todas estas técnicas suponen, necesariamente, reducciones de una realidad mucho más compleja de lo que podemos o sabemos representar. Pero son reducciones útiles e incluso necesarias a la hora de describir, analizar y tal vez modificar un lugar: necesitamos herramientas de observación y de notación del espacio cotidiano y de los modos de vida que lo habitan.

De todas estas simplificaciones de la realidad, la expresión audio-visual es tal vez una de las más singulares y adaptadas a nuestro propósito de inmersión distante; medios distintos y complementarios al tiempo, sonido e imagen (en movimiento) nos ofrecen, por sí mismos o en interacción, una herramienta de gran interés teórico y práctico. Poseedores de escalas, sistemas de referencia y funciones propias, los espacios sonoro y visual son esferas que intersectan y friccionan, pero que rara vez son equivalentes; y en ello reside todo el interés de su uso dialogado.

Por supuesto, de ninguna manera pueden los medios audio-visuales cubrir por entero la complejidad de la experiencia urbana, pero sí que pueden ofrecernos un fragmento notable, con las contradicciones, solapes y correspondencias que conlleva todo contraste sensorial y rítmico.

Un rasgo básico de este tipo de representación subraya su trascendencia como herramienta de análisis urbano: las experiencias audio-visuales, en su capacidad de inmersión en un lugar, en su ambiente, permiten situar nuestro cuerpo como escala y sistema de referencia a partir del cual podremos interpretar el contexto físico y social representado. De igual manera, nuestras posibles maneras de representar, de «reconstruir» el lugar estarán sujetas a este cuerpo-referente, cuerpo que experimenta en movimiento y en tiempo.

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Notas

  • (5) Lefebvre, Henri / Regulier, Catherine (1992): Éléments de rythmanalyse: Introduction à la connaissance des rythmes, Paris: Ed. Syllepse, Collection Explorations et découvertes. volver
III Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Madrid, 2009
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