Por Susana Moreno Soriano
La experiencia territorial a través del paisaje recorrido en automóvil se ha establecido como cuestión de interés y se ha incorporado en las últimas décadas como parte de reconocida importancia en el diseño de las grandes infraestructuras. La escala de piezas como las grandes presas, los puentes o las autopistas, concebidas en forma estática, los convierte en elementos clave de paisaje con todas las consideraciones de diseño del elemento en relación al paisaje y protección del paisaje que conocemos [Figura 10]. La generalización del empleo del automóvil en las últimas décadas ha tenido como consecuencia que cualquier persona del mundo occidental conoce una cantidad de territorio impensable hace cincuenta años, de hecho la red de carreteras se ha conformado como la única forma de penetración en el territorio de gran cantidad de personas. Desde el punto de vista de ingenieros como Miguel Aguiló o Javier Manterola8 una parte importante de los estímulos medioambientales recibidos por un individuo proceden de las imágenes divisadas desde el automóvil, lo que ha modificado nuestro sentido territorial; así el reconocimiento del detalle, de la calidad mínima, propio de los desplazamientos lentos, se ve complementada por una mayor receptividad hacia las condiciones geofísicas del entorno, lo que origina en nosotros un residuo sintético hecho de imágenes secuenciales recibidas desde el automóvil, que se van encadenando e integrando en una morfología hecha de la suma de una memoria de imágenes de un recorrido: la bajada hacia un río, el paso por un puente y la correspondiente subida por la margen contraria, se suceden con tal rapidez que las imágenes se encadenan generando la recepción sensorial de una realidad única que es el valle.
La experiencia de la conducción, en especial de la conducción por autopistas, está a su vez fuertemente ligada al tiempo como duración. La cultura del automóvil está indisolublemente unida a la música, a la radio y a la música pop. Una experiencia muy interesante que pone de relieve este aspecto es el proyecto del grupo Zeug Design9 que explora la idea de música visual a través de elementos de escala ingenieril puestos sobre el paisaje diseñados con un sentido temporal. Se trata de un proyecto sobre un conjunto de accesos y salidas de un tramo de la red de autopistas en el estado de Texas [Figura 11]. La propuesta parte de la estructuración de una intervención paisajista y diferencial que permita un reconocimiento distintivo de los accesos y salidas de la autopista. El método de diseño se basa en establecer una identidad de los elementos del recorrido con una partitura musical. Se pretende que la velocidad del automóvil y el ritmo diseñado de la carretera provoquen en el conductor una experiencia temporal interesante. En el proyecto se lleva a cabo una identificación de los elementos presentes en el trayecto con los de una experiencia musical que sirva de guía a la experiencia visual que se pretende diseñar temporalmente. Se toma el ciclo de un día con sus variaciones lumínicas. Los elementos del discurso son los objetos de los bordes, que se asimilan a los instrumentos, la música misma son las sombras arrojadas por los objetos, la luz son los instrumentistas y el sol es el director de orquesta. La autopista recorrida se convierte así en una orquesta sensible a las variaciones ambientales de las estaciones, las del día y las de la climatología, con una parte orquestada a través del diseño de sombras.
Con las situaciones presentadas aquí mi intención ha sido señalar relaciones que me parecen relevantes entre la arquitectura y la música. Sin embargo, no creo que sea inmediato deducir de ellas conclusiones precisas. Me parecen más importantes que éstas, el estado de pensamiento a que inducen y la especulación intelectual que sugieren.
the arts are not isolated,
froM one another
bUt engage in dialogue
thiS
understanding wIll
introduCe
new kinds
of spAtial
phenomenoN, however each art
can Do
what
An
otheR
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it Has been
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therefore, thaT
nEw
musiC will be answered by
The new
architectUre
woRk we have
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John Cage