Por José Iges y Concha Jerez
«Campanas» (Alessandro Bosetti)
Campanas es una expresión utilizada por las gentes del lugar para referirse a aquellos puntos en la geografía de la isla —rica en cañones, gargantas y pronunciados valles rocosos— que presentan una sonoridad especial.
Los espacios sonoros naturales que, de hecho, resuenan cual campanas, son empleados como amplificadores por los hablantes del peculiar lenguaje silbado denominado «el silbo», el cual permite a los gomeros comunicarse a distancias de incluso cuatro o cinco kilómetros entre los hablantes. «El silbo» ya fue estudiado por mí en 2003, cuando vine a La Gomera para crear una temprana obra de arte sonoro titulada The Whistling Republic [La República del Silbido] para el Studio Akustische Kunst de la WDR en Colonia. En aquella ocasión me centré en las cualidades sonoras de dicho lenguaje y sometí una serie de textos poéticos a las realizaciones de sus hablantes para así observar —y grabar— la manera en que dichas frases se iban transformando a medida que eran traducidas a aquel lenguaje tan especial.
En esta ocasión, «el silbo» no es sino uno de los muchos personajes que pueblan el paisaje sonoro que estoy retratando, en el que los auténticos protagonistas son los espacios resonantes, los ecos, y lo que en la jerga de la radio se conoce como «fondos» o «atmósferas». Los objetos que se sitúan en su interior están ahí simplemente para ilustrar la forma sonora del espacio en el que se hallan contenidos. Durante la escucha se apreciará una variación y recomposición continuas de los espacios sonoros. Estos se alternan, a veces de forma gradual, tal como ocurre durante un paseo. En otros casos lo hacen de forma abrupta y de modo irreal, allí donde he decidido utilizarlos como elementos musicales puros. A menudo me limito a disponerlos de un modo que sonara interesante para mí, más allá de la representación realista del paisaje.
Al ser este viaje a La Gomera un regreso decidí traer conmigo sonidos de mi anterior obra y situarlos, nuevamente, en el interior del paisaje. A lo largo de varios días, anduve —junto a mi compañera Audrey Chen, que hizo las veces de ayudante en este proyecto— por toda la isla, buscando lugares interesantes a nivel acústico y reproduciendo muchos de los sonidos de mi anterior obra. Las más de las veces Audrey se encontraba a varios cientos de metros de distancia con un sistema de reproducción de sonido portátil que reproducía aquellos sonidos de la pieza The Whistling Republic que habíamos elegido y que yo a su vez re-grabé en estas nuevas ubicaciones acústicas.
A. B.
«Una hora» (Michael Fahres)
La obra radiofónica «Una hora» trata del cambio de la conciencia del tiempo y los efectos culturales que se producen en la sociedad derivados de dicho cambio.
El meridiano —línea de mediodía— conecta todos aquellos puntos del mapa en los que el mediodía acontece al mismo tiempo. Hasta finales del siglo xix la Línea cero de la Longitud terrestre pasaba cerca del faro Orchilla, situado en la Isla del archipiélago canario de El Hierro y que constituye el punto más occidental y meridional de Europa.
Los barcos de todo el mundo empleaban este punto como referencia para orientarse así como para especificar sus coordenadas. Por lo tanto, para los marineros, El Hierro no era una isla desconocida, sino una importante interfaz, que por aquel entonces conectaba Europa con el mundo imaginario.
En 1884 la referencia temporal de Orchilla fue cambiada por el Greenwich Mean Time (GMT) en Inglaterra. La Línea de Longitud Cero pasaba, y sigue pasando, a través del instrumento «tránsito primario» (telescopio principal) del Real Observatorio de Greenwhich (en las proximidades de Londres). A partir de este punto parten 180 meridianos en dirección oriental y occidental, que corren paralelos a la Línea de Longitud Cero y a 90 latitudes en el norte y en el sur, que corren paralelas al ecuador.
Así, el punto de calibrado y medición fueron cambiados desde el punto más occidental de Europa, El Hierro, a Inglaterra. La hegemonía de Inglaterra, que por aquel entonces gobernaba el mercado mundial a nivel naval y expandía su Commonwealth de manera incansable, resultaba de ese modo resaltada.
Interpretación principal:
«Una hora» traza un arco de tensión dramática en tres direcciones:
- A partir del libro La Isla del día de ayer de Umberto Eco, se deriva la narración de historias a cargo de Roberto de la Grive y del Padre Caspar Wanderdrossel. Roberto, abandonado protagonista de un naufragio, quiere resolver el secreto de los ruidos de a bordo, y descubre, detrás de la caseta de verano de los pájaros una cámara llena de relojes. Su papel no aparece representado mediante el texto, sino que está caracterizado por medio de sonidos. Eco describe al Padre Caspar Wanderdrossel como un hombre práctico, de buena educación que ansía resolver el problema de la longitud. En «Una hora» es un explorador que quiere comprender el cambio del tiempo y sus efectos.
- Basado en las notas originales, un reportero describe los acontecimientos acaecidos durante la Conferencia del Meridiano Principal, celebrada en Washington DC en 1884. Fue en dicho lugar donde se tomó la decisión de trasladar el Meridiano Cero de El Hierro a Greenwich. Los comentarios hechos por los delegados franceses, Sr. A. Lefaivre y Sr. P. Janssen, los cuales eran contrarios a dicha decisión, son de particular importancia.
- En El Hierro, Luis Espinosa Krawany entrevista al historiador Baudillo Domingo Navarra Quintero acerca del cambio del Meridiano Principal.
Algunos de los sonidos, que se oyen en el trasfondo, están grabados en El Hierro, al igual que los agudos sonidos aflautados del cernícalo común, el gecko y los tubos volcánicos próximos al pueblo de Echedo.
Los tres arcos dramáticos están enlazados entre sí. Los sonidos del faro y los «ritmos Tibataje» contribuyen a conectar las partes.
M. F.