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Paisajes sonoros III

Los símbolos del paisaje sonoro en la arquitectura y el urbanismo (2 de 12)

Por Francesc Daumal i Domènech
Colaboraciones: Eva Crespo y Jimena de Gortari, arquitectas

2. Simbología sonora

Etimológicamente, la simbología proviene del griego symbolon = símbolo y logos = tratado. Por ello, la simbología sonora es la rama del conocimiento que estudia el conjunto de símbolos sonoros. Constituye, a su vez, una parte especializada de la semiología sonora (ciencia que realiza el estudio de los símbolos sonoros en el seno de la vida social).

Como símbolo sonoro, podemos entender la imagen con la que verbal o acústicamente se representa un concepto.

Es preciso diferenciar los signos de los símbolos y por ello debemos también diferenciar los signos sonoros de los símbolos sonoros. Los signos sonoros «significan», es decir, sirven como referentes. Los símbolos sonoros, además de significar, «simbolizan», es decir, trasmiten un mensaje que constituye la idea interpretada por el símbolo; por ejemplo, los símbolos preventivos previenen sobre la realización de una maniobra (camión en marcha atrás).

2.1. Los símbolos sonoros, 3 puntos a destacar

  1. El ser humano precisa rodearse de símbolos y los símbolos sonoros pueden presentar un valor añadido.
  2. Los símbolos sonoros nos permiten interpretar un paisaje sonoro (soundscape) concreto, definir una imagen corporativa, específica, en definitiva, sentirnos en un entorno familiar, etc.
  3. Cada población, cada barrio, cada sector de un espacio, tiene sus símbolos sonoros particulares que los identifican. Ej. Barcelona, hoy, es conocida por los sonidos de las puertas metálicas de sus comercios.

2.2. Los símbolos sonoros en la arquitectura

Dentro del carácter sonoro de la arquitectura los símbolos también presentan su protagonismo; como por ejemplo, el goteo del agua de un pequeño manantial que nos informa de la vida [Figura 2], o la que cae en una gruta y al espeleólogo le da información del nacimiento de las estalactitas y estalagmitas.

En cambio, en el hábitat, esa información a medianoche es muy negativa, puesto que nos informa de un grifo mal cerrado, o quizás que su funcionamiento no es correcto. «Estoy perdiendo energía y deberé pagarla de mi bolsillo».

O ese sonido de cascada, de chorro potente de agua que sale de una presa, que nos informa que está rebosante, que se ha colmado, y por lo tanto no padeceremos de más sequía.

Se pretende enseñar que esta poética acústica es capaz de establecer los fundamentos (elementos y sintaxis gramaticales) del lenguaje sonoro extendido a cualquier campo de actuación —oratoria, canto, música, cine, otras artes plásticas y sonoras, planteamiento urbano, arquitectura e interiorismo—, si bien el ámbito del presente estudio se centra en los dominios propios de la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo.

La poética acústica se dedica al análisis de la importancia de todo cuanto se tenga que edificar sobre este lenguaje, abarcando aspectos relativos al silencio, la impresión de volumen sonoro, la tonalidad, el carácter acústico de los espacios, etc., y cualquier factor que permita conferir las atribuciones acústicas específicas de cada lugar. La poética acústica nos permite definir los elementos del lenguaje sonoro —como si se tratase de notas musicales— y establecer sus interrelaciones mediante melodías y sinfonías. Es decir, la poética acústica ayuda a las intenciones del proyecto.1

Por ejemplo, el ritmo de swing [Figura 3] puede construirse mediante unos paneles o vallas protectoras que reflejan sobre sí mismo el sonido de un vehículo que pasa por delante.2

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Notas

  • (1) Daumal i Domènech, Francesc: Arquitectura acústica. Poética y diseño, Edicions UPC, 2002. volver
  • (2) Este tema, aplicado al ritmo de las sevillanas, lo presentó este autor, juntamente con otras acciones poéticas acústicas, en un concurso de 1989 para nuevos accesos en la Alhambra. volver
III Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Madrid, 2009
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