Por José Luis Carles
En definitiva, los modelos físicos sirven para objetivizar el sonido, permiten superar su carácter etéreo. Algo que se escapa en el tiempo se convierte en algo que observamos en el espacio pero es necesario superar el modelo físico iluminando las zonas oscuras.
El sonido, dependiendo de la disciplina, es algo diferente: físico, perceptivo, estético… ¿Es algo externo a nosotros o es algo interno? ¿Qué crea el sonido en nuestra conciencia? Parece necesaria una superación de la mera explicación física acústica. Es necesaria una búsqueda de una explicación, de unos significados, de una comunicabilidad. En este punto son necesarias teorías que ayuden a cubrir la carencia de métodos y de explicaciones amplias.
Desde las vanguardias musicales de principios del s. xx se plantean nuevos modos de utilizar y estudiar el mundo sonoro que van a dar muestra de la riqueza de contenidos y posibilidades del mismo. Con las técnicas de grabación y reproducción sonora el sonido se desliga de su fuente original (cambio drástico en el campo perceptivo sonoro), generando nuevas posibilidades para trabajar la materia sonora concreta (música concreta). Se supera así un concepto de música ligado a la abstracción de la partitura. El sonido se convierte en un material en bruto sobre el que esculpir los objetos sonoros. Además va a permitir comprender en profundidad el fenómeno de la escucha generando un campo de reflexión y de avances en la propia comprensión del fenómeno de la escucha.
Los avances en el campo de la música concreta van a trasladarse a una reflexión más amplia en el campo de lo sonoro. El concepto de música va a cambiar, va a ampliarse, a extenderse al amplio mundo del sonido. Pierre Schaeefer parte de una base filosófica (Fenomenología de Husserl) para su teoría de la escucha:
Esta teoría profundiza en el conocimiento de las actitudes perceptivas ante el sonido proponiendo una escucha de los sonidos por el valor en sí del sonido, el sonido como objeto sonoro puro de nuestra percepción al margen de la fuente que lo produce: objeto sonoro en sí en toda su materialidad, sustancia y dimensión, de manera que se llegue a escuchar solamente el sonido puro descartando lo que no le es propio. Plantea Schaeffer cuatro modos de audición en la que combina la escucha ordinaria (sonidos percibidos) y la escucha musical (sonidos con significados):3
Se trata de un proceso reflexivo con el que se busca conocer paso a paso cómo es el proceso de captación del sonido en nuestra consciencia. Los sentidos captan el resultado de manera sonora (el oído vibra con la resonancia del aire producida por un objeto sonoro: puedo oír). A continuación, el proceso de búsqueda para capturar el objeto sonoro. ¿Qué fue lo que sonó? (Escuchar). Una vez que ha sonado tratamos de recordarlo, recrearlo, de escucharlo en silencio en la memoria (identificación de la causa). La escucha permite explorar más en profundidad ese sonido, captar la esencia: comprenderlo (características: intensidad, su ubicación en el espacio, su relación con otros sonidos, su duración) (Entender). Finalmente otorgamos un significado; se produce un proceso semántico (Comprender).
Con el rápido desarrollo de las técnicas electroacústicas vamos a familiarizarnos cada vez más con la inclusión de sonidos antes excluidos del discurso musical: ruidos, sonidos no instrumentales, no vocales, concretos, manipulados, sintetizados… El concepto de paisaje sonoro va a plantear un problema complejo: la interacción entre el hombre, el sonido y el medio, entendiéndolo como un Sistema de interacciones:
Con estas teorías el sonido es contemplado de manera directa, inmediata, en contraposición con el mundo estructurado y altamente mediado de la música tradicional, sometido a la abstracción de la partitura.