Centro Virtual Cervantes
Artes

Paisajes sonoros > III Encuentro > Espacio y sonido en el arte sonoro (2 de 6)
Paisajes sonoros III

Espacio y sonido en el arte sonoro (2 de 6)

Espacio social e instalaciones sonoras: el encuentro del sonido y la ciudad (continuación)

Por María Andueza Olmedo

Muy en la línea del arte de contexto, la artista alemana Christina Kubisch realiza desde 20034 los «Electrical Walks», ‘Paseos eléctricos’ desarrollados con sistemas de inducción electromagnética a través de los que hace audible una dimensión sonora de la ciudad imperceptible de otro modo para el oído humano. Mediante un sistema de amplificadores, y unos cascos especialmente diseñados con unas bobinas eléctricas que ponen en funcionamiento una interacción de campos magnéticos, es posible captar, mientras se camina por la ciudad, una traducción sonora —de las tantas posibles— de las señales electromagnéticas generadas por la multitud de dispositivos electrónicos presentes en el entorno urbano. El metro, los cajeros, los móviles, los sistemas de seguridad, la iluminación… todos estos elementos emiten señales que configuran los paseos ‘eléctricos’ de Kubisch. La artista suele vincular estas piezas con su inesperada correspondencia visual. Los sonidos que se escuchan, sorprenden por la musicalidad y su semejanza en ocasiones con la música industrial y electrónica; sin embargo hasta aquí la obra de Kubisch no deja de ser una mera curiosidad, que carecería de importancia más allá de su condición casi exclusivamente epistemológica.5 Precisamente la relevancia de esta obra nace, como ella misma, de su puesta en contexto en el entorno urbano y sus múltiples actividades. Introducirla en el entramado social hace del experimento de Kubisch una obra, o, una acción artística.

Seth Kim-Cohen, quien recientemente ha publicado un texto muy interesante sobre el valor de lo sonoro en la creación, afirma que el valor estético de estas obras de Kubisch no reside en los sonidos que escuchamos, sino en las relaciones y reacciones que genera la obra. «Los cascos industriales de gran tamaño que emplea Kubisch fijan la atención en el espectador/participante y los peatones que no están involucrados. El aislamiento inmersivo de la cultura de los cascos se hace evidente. El portador de los cascos se hace consciente de sí mismo, consciente de que la actividad que requieren los «Electrical Walks» no cumple con ninguno de los papeles típicos de la gente que se mueve por la ciudad. Los cascos sumergen al individuo en otro sistema de relaciones con su entorno, quizá lo más evidente de su empleo sea el aislamiento relativo al que somete a los usuarios, y como consecuencia, la creación de esferas de percepción paralelas entre los ciudadanos que tienen los cascos y los que no. El usuario de los cascos tiene en su poder el control y las condiciones de interacción con su entorno exterior y posee información que los otros no tienen». Según esto, dejando al margen que los usuarios de los cascos de Kubisch escuchan una de las facetas ocultas de la ciudad, lo que resultaría interesante es, como señala Kim-Cohen, la «formación de identidad» según unas acciones predeterminadas. En los «Electrical Walks» los participantes cambian su rol de ciudadanos por otro de exploradores cuando se colocan los cascos, el dispositivo les empuja a rastrear el entorno en la busca y captura de esos sonidos escondidos; en ese momento el participante se sabe distinto del ciudadano y sin embargo no pierde su identidad como tal, sabe que tiene acceso a una información inalcanzable a los demás. Mientras, el ciudadano reconoce en el participante una actitud extraña, los cascos le dan la pista de que algo sucede y en ese punto se establece una relación muy interesante que pone de relieve, como explica Kim-Cohen, lo que verdaderamente pone en juego la obra, «un encuentro no con el sonido-en-sí-mismo sino con las categorías de la experiencia y la identidad; con cuestiones sobre la naturalidad o normalidad de un tipo de actividades; y con otras imbuidas en sus propias categorías, experiencias, preguntas y actividades. En lugar de la paradójica mudez del sonido-en-sí-mismo, tenemos la locuacidad de múltiples redes simbólicas, sus matrices superpuestas cayendo en cascada hasta el infinito».6

El ejemplo de Kubisch y el análisis realizado por Seth Kim-Cohen a partir de su obra nos permite ahondar en este punto en una de las vertientes más trabajadas por los artistas que intervienen los espacios públicos con instalaciones sonoras. El carácter social, el vínculo explícito de la obra con la dimensión social del espacio urbano es una constante en muchas de ellas. Quizá uno de los casos más notorios sea el del artista alemán Georg Klein quien incluye esta dimensión en muchas de sus obras. En el año 2002, Klein ganó el «Deutscher Klangkunst-Preis» ‘premio de arte sonoro alemán’, por la instalación sonora que realizó en la ciudad de Marl, al noroeste de Alemania. Ortsklang Marl Mitte (Lugar-sonido Marl Mitte)7 puso de manifiesto la delicada situación social y económica de esta ciudad construida a comienzos del siglo xix para la explotación industrial y minera. El artista, que no pretende realizar una obra alejada de las propias dinámicas del espacio, lanza estas preguntas al reflexionar sobre la capa social de sus obras: «¿Qué función cumple el lugar en la vida social? ¿Qué significado se le asocia? ¿Qué clase de encuentros tienen lugar en el espacio? ¿Por qué va la gente allí? ¿Va hacia el espacio, o se va de él?»8 La respuesta a estas preguntas dio como resultado en Marl una obra que prestaba especial atención al ambiente que respiraba el espacio. Situado sobre las vías del tren, el hall de hormigón que intervino Klein era un lugar del todo inhóspito que no servía ni tan siquiera para protegerse de las inclemencias del tiempo. Como suele pasar con espacios de estas características, el lugar se convirtió en mural improvisado de graffiti donde se plasmaban algunos de los problemas sociales de esta ciudad. Klein recopiló 48 de estos escritos, entre los que se leían frases tan elocuentes como la que sigue «juventud enferma, viven en su propia mierda» que abordaban cuestiones relacionadas con los conflictos políticos entre turcos y alemanes, el choque cultural e ideológico entre los adultos y los jóvenes, o el pesimismo ante un futuro sin medios ni trabajo.

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)

Notas

  • (4) Kim-Cohen, Seth. In the Blink of an Ear: Toward a Non-Cochlear Sonic Art. Londres, Continuum Pub Group, 2009. volver
  • (5) Cf. Ibid., p. 112. volver
  • (6) Ibid. volver
  • (7) El título completo de la instalación es el siguiente: Ortsklang Marl Mitte. Blaues blach. Viel Kunst. Wenig Arbeit que podría traducirse por: Lugar-sonido ‘Marl Mitte’. Mocoso azul. Mucho arte. Poco trabajo. volver
  • (8) Klein, Georg. «IN TRANSIT: Akustische Kunst im öffentlichen Raum» Positionen 76: ALLTAG, 2008 [http://www.georgklein.de/coma-deutsch/PresseTexte/EinzelTexte/GK-INTRANSIT.pdf (acces. 31.12.2009)]. volver
III Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Madrid, 2009
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es