Por Escoitar.org (Juan-Gil López)
En cierta sintonía con el «mapa sonoro» del Danubio de Annea Lockwood, Toby Butler, atraído, como Chris Watson, por los cauces fluviales Londinenses, realizó un trabajo de investigación a modo de Soundwalk tras el que descansa una importante labor documental vinculada a los estudios de geografía cultural. Pensado para escuchar mientras se recorren ciertas localizaciones, y más allá de representar los posibles paisajes sonoros que genera el río Támesis, Memoryscape25 [Figura 13] presta una especial atención, mediante entrevistas, a la voz de aquellos cuya vida está condicionada por la presencia del río, elaborando un paseo que se mueve entre la pretensión documental y el registro fonográfico.
No obstante, a pesar de que Butler trabaja con grabaciones de campo completando una obra deudora de la reciente tradición del «paseo sonoro», no llega a profundizar en las posibles implicaciones que esos sonidos tienen como elemento constitutivo del paisaje plurisensorial y como eje articulador de procesos culturales, una vía que sí ha iniciado, en un contexto bien diferente, Steven Feld [Figura 14].
A partir del sonido como forma de conocimiento y de una voluntad antropológica, Feld propone un estudio de la relaciones que se pueden establecer entre el repertorio musical Kaluli (Bosavi) y la sonosfera que habitan, creando una poética que trasciende el sonido como elemento circunstancial para conferirle un papel relevante en la configuración de diversos aspectos existenciales, tal y como lo muestra su exposición sobre el continuo entre paisaje sonoro fluvial, territorio y significado cultural.
«Mientras gran parte del bosque está visualmente oculto, el sonido no se puede ocultar. La reveladora presencia acústica está siempre en tensión con la presencia visual oculta en la experiencia cotidiana del bosque. Esta tensión sensorial entre lo que se ve y lo que se oye, lo oculto y lo revelado, es poetizada en sí misma a través de dos metáforas sinestésicas que los Kaluli utilizan para vincular el emplazamiento del bosque con su evocación estética. Éstas se conocen como dulugu ganalan, «lift-up-over sounding», y a:ba:lan, «flowing» […]. «Fluir» expresa antes que nada la sensual presencia del agua moviéndose a través y conectando las tierras del bosque […] El agua se mueve fuera y dentro de la presencia visual y apremiante, pero siempre permanece audible incluso cuando es invisible. Múltiples riachuelos que proceden de los manantiales de la alta montaña, Mt Bosavi, cruzan los bosques locales […]. «Fluir» es esta constante presencia que emerge y se desvanece, esta constancia de agua que se mueve y resuena a través del suelo al que da forma».26
Si bien el mapa sonoro consensuado que hemos puesto en marcha el colectivo Escoitar.org en estos dos últimos años incluye numerosos ejemplos de sonidos relacionados con entornos acuáticos (fuentes, lluvia, cascadas, oleaje…), sólo recientemente se ha abierto la posibilidad de desarrollar un trabajo sistemático. Invitados por la asociación de Pontevedra Vaipolorío27, cuyo trabajo se centra en la recuperación del río dos Gafos, se han iniciado varios registros sonoros28, en diferentes tramos del cauce [Figura 15], como una primera aproximación que permitirá mapear y descubrir los vínculos existentes con las otras investigaciones que se vienen desenvolviendo en relación con la biodiversidad, la toponimia, la cultura popular o la ecología de este río urbano, incidiendo en la posibilidad de una aproximación interdisciplinares que permita incluir la escucha como forma de conocimiento y como un parámetro que se ha de tener en cuenta en la valoración del paisaje29.