Por Miguel Gálvez-Taroncher
NR. 10 ARIE (Alt)
Buss' und Reu'
Knirscht das Sündenherz entzwei,
Daß die Tropfen meiner Zähren
Angenehme Spezerei,
Treuer Jesu, dir gebären.
Abendmahl
(Matthäus 26, 14-35)
NÚM. 10 ARIA (Contralto)
Contrición y arrepentimiento
torturan mi corazón culpable.
Que mis lágrimas se vuelvan
para Tí, fiel Jesús,
agradables especias.Última Cena
(San Mateo 26, 14-35)
En el coro Sind Blitze, sind Donner (son rayos, son truenos) encontramos imágenes musicales de la tormenta que ya hemos tratado con anterioridad: los movimientos rápidos en los instrumentos graves, los trémolos, los movimientos de arpegios descendentes y ascendentes. Además Johann Sebastian Bach nos deleita con una construcción armónico-formal perfecta.
Una progresión de 5.ª Justa descendente (5.ªJ) manifiesta la ambigüedad que este tipo de progresiones generan entre una tonalidad mayor, en este caso Sol Mayor y su relativo menor (mi menor). Los diferentes grados por los que va pasando esta progresión pueden representarse funcionalmente de manera distinta, tanto en una como en otra tonalidad hermana. Sólo el momento final, la salida conclusiva de la progresión, nos situa en un modo o en otro. En el caso concreto que nos atañe, la progresión parte de la nota Si, es decir, de la dominante menor (d) de mi menor y a su vez, Dominante paralela (Dp) de Sol Mayor. Cada uno de estos grados se convierte, a su vez, en dominante secundaria del siguiente grado. La primera sección de la progresión concluye en la tónica de Sol Mayor, donde a su vez, comienza una progresión, esta vez de 5.ª ascendente, que nos devolverá al grado con fundamental Si del inicio.
A continuación se produce una aceleración del ritmo armónico sobre una progresión diatónica que, de nuevo desde Si, culmina en una gran semicadencia sobre la dominante de Sol Mayor a la que sucede un silencio absoluto. Una progresión modulante que comienza con la dominante de si menor, es decir, la dominante de la dominante (DD) de mi menor (relativo menor de Sol Mayor). El momento climático aparece cuando, en vez de la tónica de Re que esperamos, se trunca la progresión modulante con un salto de 5.ª disminuida, y caemos en un Re sostenido (Re♯).
Como ya había ocurrido en la tormenta de la Sinfonía Pastoral de Beethoven, aparece aquí en los compases 121 y subsiguientes el cromatismo descendente en el bajo, como si fuera un bajo de lamento. Un nuevo ascenso cromático nos conduce ya inexorablemente hacia la cadencia final, con tercera de picardía, en la tonalidad de Mi Mayor.
Chor:
Laßt ihn, haltet, bindet nicht!
Sind Blitze, sind Donner
in Wolken verschwunden?
Eröffne den feurigen Abgrund,
o Hölle
Zertrümmre, verderbe,
verschlinge, zerschelle
Mit plötzlicher Wut
den falschen Verräter,
das mördrische Blut!
Coro:
¡Dejadlo, soltadlo, no lo atéis!
¿Han desaparecido
los rayos y truenos entre las nubes?
¡Abre tu abismo de fuego,
oh, infierno,
destroza, derriba,
devora, aniquila
con súbita cólera
al falso traidor,
a la estirpe asesina!
Esquema tonal: