Por Francesc Daumal i Domènech
Atravesando la avenida Rius i Taulet (eje transversal que va hacia el Pueblo Español), se encuentran unos pequeños detalles sonoros asociados a los peldaños de separación de la primera plataforma aterrazada (plaza de Carles Buigas).
Al pie de las ubicaciones de las antiguas cuatro columnas jónicas, hay un énfasis de fuentes y pequeñas caídas de agua, situadas justo en el centro del eje, que obligan al visitante a circular por su perímetro. El sonido es tenue, pero también muy sutil.
La intención no es gratuita, porque después se repite aumentada con la magnífica fuente mágica del ingeniero Carles Buigas [Figura 33], y, posteriormente, con las grandes caídas de agua y los surtidores centrales y superiores de las grandes escalinatas que desembocan en la explanada del Palacio Nacional, situado en el punto más alto del recorrido.
Figura 33. En efecto, todo parece pensado para irse adaptando al encanto, plenitud, energía, soledad, fragilidad y tantos otros sentimientos que es capaz de ofrecer la fuente de Buigas, verdadero protagonista sonoro de esta explanada (hoy se realiza espectáculos con música y luces asociados informáticamente a los efectos de agua e, incluso, espectáculos piromusicales en las grandes celebraciones de la ciudad).
Siguiendo el eje longitudinal, se asciende a la plaza del Marqués de Foronda, donde en cada extremo de la cual se encuentran unos palacios proyectados por el arquitecto modernista Puig i Cadafalch, que fue el promotor del primer planeamiento del recinto ferial [Figura 34].
La gran dimensión de la plaza se ve reducida por el retranqueo de los palacios de Puig i Cadafalch, y el eje continúa, superada la plaza de las cascadas, con nuevas intervenciones centrales de surtidores, saltos y espejos de agua, que van acompañando el visitante con nuevas motivaciones sonoras hacia la fuerza necesaria para la ascensión de la primera gran serie de escalinatas (ahora hay escaleras mecánicas que facilitan el acceso, pero que también introducen nuevas voces en este recorrido) [Figura 35].
Nuevamente, al llegar al paseo de las cascadas, aparece otro eje transversal, donde el equipo de arquitectos y paisajistas formado por Nicolau Rubió i Tuduri y por J.C.N. Forestier ideó un conjunto de recorridos acompañados por motivos sonoros y acuíferos perimétricos, todos menos grandilocuentes que los anteriores pero no menos expresivos, inspirados seguramente en las raíces temáticas del diálogo sonoro del agua del jardín del Generalife de Granada [Figura 36] [Figura 37].
Superado el último lago, las fuentes y las caídas de agua que acompañan de forma central el recorrido por los últimos peldaños, se llega a la explanada o mirador del Palacio Nacional. Así se acaba de escribir sobre este pentagrama la melodía de sonidos aéreos y corpóreos, diseñados con el agua gracias al murmullo del pequeño río que sirvió para reflejar la visión de la ciudad desde el acceso al Palacio, y que nos preparó para los misteriosos espacios abovedados internos y la acústica especial de la sala de audiciones situada en la gran sala ovalada. Este pequeño río superior ha sido suprimido recientemente [Figura 38].
Figura 34. Se vuelve a encontrar repetido el énfasis sonoro mediante unos surtidores centrales, en este caso acompañados por el reflejo de la superficie horizontal del agua.
Figura 35. Como siempre el agua descendiendo ayuda al visitante a ascender buscando su origen.
Figura 36. Actualmente se ha finalizado la rehabilitación de las cascadas orientales y occidentales de este eje, que fueron muy desatendidas respecto las más conocidas del eje central.
(Autor: F. Daumal)
Figura 37. Es evidente que la reparación de esta sucesión de peldaños sonoros de surtidores, cascadas y terrazas sucesivas va a recuperar el placer a la hora de subir o bajar estas escaleras.
(Autor: F. Daumal)
Figura 38. Con el nuevo mirador se divisa toda la ciudad, pero se ha sacrificado la lámina de agua de la arquitecta Gae Aulenti para permitir utilizar totalmente la plataforma superior al paso de los visitantes, desapareciendo el último sonido de murmullo final del recorrido.
(Autor: F. Daumal)