Por Francesc Daumal i Domènech
El agua tumultuosa y agitada adopta caracteres que van más allá del aspecto únicamente sonoro, si bien este cobra gran valor debido al elevado nivel sonoro que emite. Sin embargo, esta agua puede crear cortinas que resultan filtros no solo sonoros sino también visuales, separando ambientes, conectándolos o semi-aislándolos.
Con la sensación táctil de vibración sólida, aumenta la fuerza que podemos imprimir al agua, y pueden introducirse así nuevos ingredientes a la comunicación sonora [Figura 26].
La búsqueda de una sensación de fuerza y potencia, con gran variabilidad formal, volumétrica y energética puede llevar a combinaciones simbólicas de todo tipo de estímulos visuales y sonoros, que en consonancia con la propia presencia visual y acústica del agua, resulten un verdadero espectáculo para los sentidos [Figura 27].
Conviene ahora ejemplificar la existencia de las fuentes sonoras que permiten definir y dar énfasis a los diseños arquitectónicos.
En efecto, parece que el único sonido diseñado que se aplica sistemáticamente en los diseños arquitectónicos y paisajísticos sea el agua. La fuente del Órgano, situada en la Villa de Este (Tivolí), es sin duda el espectáculo estrella de todos los juegos con agua distribuidos por los jardines diseñados por Pirro Ligorio, por encargo de Hipólito II de Este [Figura 28].
Por ejemplo, en los canales de Venecia podemos ver como la arquitectura y el agua encuentran la armonía entre sus voces. El plano enormemente reflectante del agua provoca resonancias en los pequeños canales. Por suerte, la arquitectura gótica veneciana gana al romper estas reflexiones y suavizar la elevada especularidad de la base [Figura 29].
Hay otras fuentes y pequeños manantiales que están justo en el interior, en el corazón del edificio. Es decir, aunque en muchos casos el agua puede disponerse como elemento frontera, también puede existir en el exterior y en el interior, como filtro o conector.
En resumen, podemos encontrar el agua como elemento de diálogo justo al acceder en el edificio. Como hemos visto, las fuentes en las entradas del edificio pueden enmascarar los ruidos provenientes de la calle. Otros, en cambio, se disponen en el interior, donde dan sus íntimas voces y guardan aquella humedad y aquel frescor producto de la refrigeración adiabática que se genera precisamente para el usuario del edificio [Figura 30].
Se desarrollan a continuación varios ejemplos basados en el uso del agua en la montaña de Montjuïc de Barcelona y una realización cultural-lúdica del autor.
El itinerario se inicia en la plaza España, en el centro de la cual hay un grupo escultórico y de surtidores proyectados por el arquitecto modernista Jujol. El carácter ruidoso del entorno no ha de molestar la audición de este espacio central, centrífugo acústicamente hablando y con intención de señalar la presencia de un énfasis de sonido aéreo y corpóreo vinculado al interés proyectual de la obra [Figura 31].
Ya hemos hablado antes de la avenida Maria Cristina [Figura 32].
Figura 32. La avenida María Cristina representa, con sus fuentes laterales (antes acompañadas por las columnas de luces art deco llamadas «espárragos»), un espacio de circulación de marcado carácter acústico perimetral (si se circula por el paseo central) o incluso, en cierta manera, central si se circula por los laterales. En cualquier caso, estos surtidores producen un nivel bajo y casi continuo o lineal debido a la suma como línea de sus efectos puntuales sonoros.
Figura 26. Aguas turbulentas definen espacios singulares como el antiguo acceso al Centro Cultural de la Villa de Madrid en la Plaza de Colón, que daba al pasaje interior un carácter lúgubre, húmedo, ruidoso y cavernoso. (Actualmente se ha sustituido por un plástico curvado, sin la presencia del agua).
(Autor: F. Daumal)
Figura 27. La Fuente Mágica del ingeniero Carles Buïgas en el recinto ferial de Montjuïc de Barcelona, se combina con composiciones pirotécnicas que conjugan fuego, juegos lumínicos y cromáticos, con el agua y la música.
Figura 28. El sonido del Órgano de esta fuente se producía gracias al vacío de aire producto de la descomunal succión de la vena de agua cayendo por unos estrechos y bien dimensionados conductos.
(Autor: EmmeGI)
Figura 29. Todavía en la actualidad, cuando uno visita Venecia, se imagina meciéndose en una antigua góndola con el agua golpeando rítmicamente sus maderas.
(Autor: Violeta Rodrigo)
Figura 30. El Claustro de la Colegiata de Santa Maria de Santiago de Compostela representa el silencio monacal. No es un silencio sepulcral, es un silencio lleno de vida, porque el viento hace sonar las hojas de los árboles, donde se ponen a cantar los pajarillos, y el murmullo del agua está siempre presente como signo de vida. Nunca hay un silencio absoluto, pero este silencio relativo permite organizar los sonidos de los espacios adyacentes.
(Autor: F. Daumal)
Figura 31. Los primeros sonidos son modernistas generados por el agua en la fuente de Jujol, pero después hemos de pasar unas torres que nos hacen de puerta exterior arquitectónica.