Por Francesc Daumal i Domènech
Podemos establecer los caracteres sonoros con el agua mediante unos ejemplos que sintetizan un campo de conocimientos y sensaciones muy difícil de explicar sin la ayuda del «in situ» que veremos al final en el taller que se realizó durante las jornadas.
Acústicamente, un espacio es simétrico cuando hay un predominio de fuentes sonoras que lo configuran de acuerdo con unos ejes o planos de simetría. La imagen de la avenida principal de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 y de las escalinatas hasta el Palacio Nacional, llena de chorros de agua y cascadas tanto en los laterales como en el eje central, es un buen ejemplo de espacio simétrico [Figura 9].
Un elemento centrípeto atrae la atención, aunque el sonido quizás sea centrífugo. Son lugares centrípetos, con sus bellos efectos visuales y sonoros, el patio de la Casa de l’Ardiaca y el claustro de la Catedral de Barcelona [Figura 10].
Un espacio es acústicamente central cuando los focos sonoros se disponen generando un centro. Si son puntuales se origina una circulación a su alrededor, y si son líneas ayudan a definir simetrías y a establecer ejes de circulación en ambos lados, como en las fuentes de Montjuïc, situadas en medio de la gran escalinata [Figura 11].
El espacio acústico perimetral se define por el hecho que la atención sonora se dispone en el perímetro. Puede ocuparlo todo, como el cuerpo de las fuentes y surtidores laterales de la avenida de María Cristina, de Barcelona, o sólo en parte [Figura 12]. En algunos casos puede confundirse con los caracteres centrípetos.
El sonido del agua contenida, controlada, recibe al visitante en los patios de las casas tradicionales sevillanas en forma de fuentes y surtidores, y lo hacía en el impluvio de las antiguas villas romanas, conteniendo allí un sonido basado en la recogida del agua de acuerdo con la acción meteorológica [Figura 13].
Figura 13. La pequeña fuente y surtidor de un atrio como el del convento de las monjas Clarisas de Pedralbes, en Barcelona, permite la distribución de las piezas arquitectónicas perimetralmente al mismo, y a su vez constituye un «estar» exterior. (Autor: F. Daumal)
Recordamos el tema del agua del surtidor del «ou com balla», esta danza del huevo que utilizamos en Cataluña en nuestros diseños ligados con la Pascua1 [Figura 14].
Figura 9. El agua de las fuentes, surtidores y cascadas en la Exposición Internacional de Barcelona del 1929, permitió a Rubió i Tudurni y a J.C.N. Forestier expresar las simetrías y crear un parque urbano en la montaña de Montjuic.
Figura 10. Fuente de la Casa de l’Ardiaca, Barcelona. El sonido de su ligero chapoteo recoge la resonancia del pequeño atrio porticado de esta bella arquitectura medieval.
Figura 11. Las cascadas de Rubió i Tudurí y Forestier en el centro de la gran escalinata del Palacio Nacional de 1929, se integran como corazón del itinerario sonoro de la exposición.
Figura 12. En los laterales de la Av. María Cristina de Barcelona, se diseñaron unos surtidores y fuentes de agua estilo Art Deco, denominados «espárragos» (por su forma), que definían en su conjunto unas líneas perimetrales sonoras respecto el eje principal.
Figura 14. «L’ou com balla» (el huevo danzarín) atrae la atención de mayores y menores en las fiestas de Pascua.
(Autor: F. Daumal)