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Paisajes sonoros II

Paisajes sonoros del agua: física, percepción y representación de los sonidos del agua (6 de 6)

Por José Luis Carles

Estas características físicas y perceptivas del sonido del agua pueden estar en la base del interés por la representación cultural del agua en todos los contextos y épocas. La representación del agua forma parte fundamental del arte en todas las culturas. Sirva como ejemplo en la música occidental, la descripción del agua en la obra de Liszt y particularmente en su tercer cuaderno de Años de Peregrinaje, en Juegos del Agua de Villa d’Este o la magnífica fusión, más que descripción, que nos propone Schubert en sus lieder en los que el agua no sólo es interpretada, sino recreada, dotada de un sentido metafísico típicamente romántico. El tema de la naturaleza que más interesa a Schubert, el tema más recurrente en su obra, es el del agua. En el segundo lieder de La Bella Molinera, Wohin?,las semicorcheas del acompañamiento del piano figuran la presencia de la corriente de agua: un arroyo será el confidente para el molinero enamorado; podemos citar también el agua en Lágrimas heladas de Viaje de Invierno o el agua del arroyo helada en la canción En el río del mismo ciclo. El amor hacia el agua tiene raíces profundas que se encuentran en muchos textos literarios, ya sea en la Odisea, en los cantos de los pueblos vikingos o en los cantos de Ezra Pound que recogen el fluctuar de las olas. Estas sensaciones sonoras se asocian a otras sensaciones: olfativas, táctiles, climáticas, de humedad o como si fuéramos acunados por el movimiento de las olas, lo cual se ha plasmado en diversas formas musicales como la barcarola, la habanera o la canción del gondolero, entre otras.

El agua supone un valor intrínseco a numerosas culturas y así, podemos hablar de auténticos paisajes culturales ligados al agua. La tónica de los pueblos marinos está constituida por el sonido del mar. El sonido del mar provoca una tonalidad peculiar a la vida costera. Encontramos muestras de ello en trabajos sobre los paisajes sonoros del agua realizados en los últimos años. Desde la puesta en marcha de los trabajos del grupo de la Universidad de Vancouver, se han impulsado diversos proyectos sobre paisajes sonoros de diferentes lugares del mundo. Los ambientes marinos y portuarios generan una serie de estereotipos sonoros que acuden rápidamente a nuestro recuerdo. Son ambientes sonoros dotados de unos rasgos específicos que configuran una auténtica cultura sonora. Las sirenas de niebla, las sirenas de los barcos, el sonido del mar rompiendo en los diques, constituyen sonidos llenos de simbologías, recuerdos, sugerencias de viajes, imágenes sonoras evocadoras.

Un puerto constituye un marco sonoro relativamente cerrado que ofrece ciertas características acústicas regulares: el dique, los muelles, los muros, los hangares.15 Este ambiente es el que recogen los trabajos pioneros de paisajes sonoros elaborados en los pasados años 70 por los investigadores de la Universidad de Vancouver quienes afrontaron el World Soundscape Project dirigido por el compositor Murray Schafer. Las sugerencias sonoras del mundo portuario están presentes en múltiples paisajes sonoros recopilados por este grupo (Entrance to the Harbour, Harbour Ambience, The Music of Horns and Whistles, Vancouver Soundmarks…).

En este trabajo hemos tratado de mostrar la importancia de las características físicas del sonido en la percepción y valoración del sonido del agua. Los análisis acústicos muestran que los sonidos con una amplia banda de frecuencias, con componentes y amplitudes similares (gráficas amplitud-frecuencia), y que además no tienen elementos temporales de tipo rítmico (gráficas amplitud-tiempo), resultan más difíciles de identificar. En efecto, cuando un sonido contiene variaciones de patrones más o menos repetitivos en el tiempo prefigurando en mayor o menor medida un cierto ritmo, estos patrones rítmicos pueden actuar en favor de su identificación. Es a partir de la edad de 7 u 8 años cuando se empieza a adquirir la posibilidad, dentro del proceso perceptivo, de extraer el «tempo» correcto del sonido. A partir de esta edad —en nuestros experimentos los sujetos encuestados son niñas y niños de 11 y 12 años de edad― la estructura temporal del sonido puede servir de indicador para su identificación correcta, algo que por el contrario, en edades inferiores el elemento rítmico actúa en contra ya que todavía no se da una asimilación de un proceso complejo como es el del «tempo». Hemos puesto de manifiesto la importancia de este efecto temporal  que puede haber tenido un papel importante en la identificación correcta del sonido de la tormenta. Este ambiente sonoro, aunque posee un componente en frecuencias con un importante grado de aleatoriedad, contiene una estructura temporal, marcada por los truenos, que puede haber favorecido notablemente su identificación.  Se puede hablar de la existencia de unos «efectos sonoros universales» que pueden representar un fenómeno natural y a su vez, pueden estar en la base de un fenómeno cultural. En efecto, determinados códigos o efectos utilizados normalmente en el cine o en la música pueden estar basados en principios perceptivos sonoros como los aquí expuestos. Podemos comprobar así, cómo en el cine o en la música se recurre a  determinados efectos sonoros o recursos orquestales como son la utilización de vibraciones agudas o de trémolos en tesituras agudas, o el empleo de la percusión en determinados momentos que sirve para subrayar o llamar la atención en un pasaje musical o para hacernos sensibles a un aspecto determinado de una película. En definitiva, el efecto que los sonidos pueden tener sobre las imágenes está relacionado tanto con los aspectos físicos del sonido como con códigos culturales y genéticos.

Por último, destacaríamos que a veces el valor semántico del sonido es algo  impreciso. Así ocurre con los sonidos que no son claramente identificados los cuales, según el contexto visual poseen significados diferentes, diversas maneras de representar una situación. Sin embargo, otros sonidos como el del arroyo o la tormenta, tienden a ser valorados de manera similar en contextos visuales diferentes.

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Notas

  • (15) Bardyn, Jean-Luc: L’appel du port. Grenoble, CRESSON, 1993. Investigación sobre las características acústicas y la identidad sonora de diversos puertos europeo. volver
II Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. II Festival América-España. OCNE. Madrid, 2008
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