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Paisajes sonoros II

Paisajes sonoros del agua: física, percepción y representación de los sonidos del agua (3 de 6)

Por José Luis Carles

En los experimentos que realicé para mi tesis doctoral4 en la que el objetivo era estudiar cómo interactúan las informaciones visuales y sonoras en la percepción del paisaje,  pude comprobar cómo el sonido del agua puede resultar inadecuado cuando se combina con imágenes que representan  un paisaje seco y árido, resultando más valorado con imágenes que reflejan agua, vegetación fértil o signos de humedad. Concretamente se utilizaron imágenes correspondientes a un río, un bosque frondoso y  un parque ―en este experimento se seleccionó la imagen de un parque invernal, lluvioso y húmedo—. Asimismo, al considerar las combinaciones de los sonidos con la imagen de un parque lluvioso cabe destacar la alta valoración del ambiente creado por el sonido de la tormenta con esta imagen, resultando significativamente mejor valorada que con los demás sonidos, excepto los pájaros.

Al considerar el sonido del mar, el cual fue incorrectamente identificado por un porcentaje importante de los sujetos, comprobamos cómo genera valoraciones diferentes según la interpretación dada por los distintos individuos, resultando significativa la mayor valoración de este sonido cuando acompaña la imagen del bosque en relación a la imagen del río.

Existe un primer factor que es el que está relacionado con el contenido de información. Las combinaciones más valoradas resultan de la interacción de sonidos naturales con escenas en las que se encuentra presente el agua en movimiento y vegetación abundante. En general, los sonidos naturales (pájaros y agua) tienen un efecto claro sobre el espacio, contribuyendo a realzar las escenas naturales y resultando altamente valorados también con imágenes de verde urbano. Esta importancia del valor que tiene la presencia de los elementos naturales en las zonas urbanas ha sido señalada en algunos trabajos5.

Otro elemento fundamental en esta percepción es el factor acústico, las propiedades acústicas del agua. El sonido del agua fuera de su contexto, merced a sus propiedades acústicas, puede generar una cierta ambigüedad en la interpretación por parte de la población. Ello estaría relacionado con la incorrecta identificación e interpretación de este sonido por parte de los sujetos, variando la valoración en función de las diferentes interpretaciones. Esto en mi tesis se pudo comprobar al modificar la valoración del sonido del mar en función de las diferentes imágenes que acompañaban a ese sonido en diferentes experimentos que se realizaron. Así el sonido del mar6, cuando se escucha mientras se contempla en combinación con la imagen del páramo es confundido con sonidos de lluvia y viento en los trigales.

El sonido del agua contiene un amplio espectro de frecuencias audibles con igual intensidad, con una cierta similitud a un ruido blanco7, lo cual puede causar sobre los sujetos encuestados errores en la identificación de algunos sonidos.

El sonido del mar posee unas características acústicas antes señaladas —alto contenido de frecuencias audibles de igual intensidad―, similares al ruido blanco que pueden contribuir a una percepción ambigua y por tanto, a una difícil identificación para los sujetos encuestados [Figura 1] [Figura 2]. Asimismo el ambiente sonoro del parque urbano posee alto contenido de frecuencias audibles destacando la presencia de las bajas frecuencias debidas al rumor del tráfico.

En la interpretación de estos sonidos, interviene un marcado condicionamiento por las imágenes que les acompañaban en el experimento. En este sentido cabría destacar el hecho de que el sonido del mar ha sido incorrectamente identificado por la gran mayoría de los sujetos encuestados.

El sonido del agua posee un alto grado de aleatoriedad en su componente de frecuencias, una estructura espectral fuertemente atonal, con una carencia de elementos de tipo rítmico o temporal. Estas características acústicas del agua y del sonido del mar en particular, hacen  que este ambiente sonoro sea difícil de recoger, de grabar y de reproducir debido a la riqueza de su espectro con un alto grado de componentes aleatorios que evolucionan en el tiempo, con múltiples y ricas variaciones microformales, con variaciones de altura y de espectro rápidas y sutiles. Parte de estas infinitesimales variaciones espectrales que apenas son captadas por nuestro sistema perceptivo, se pierden en el  proceso de grabación y reproducción, a pesar de la alta calidad de los sistemas de audio utilizados, lo cual nos sugiere que se trata de un ambiente sonoro difícil de identificar.

En los experimentos sobre percepción sonora suele ocurrir que las diferentes interpretaciones del sonido del mar dependen claramente de las imágenes que acompañan a este sonido. En los experimentos con niños y niñas de 11 y 12 años que escucharon este sonido en combinación con diferentes imágenes visuales se pudo comprobar cómo cuando se escucha con la imagen del parque urbano, el sonido del mar es confundido fundamentalmente con lluvia y granizo, o con coches pasando por un asfalto mojado («carretera con lluvia»). Cuando lo escucharon con la imagen de la estepa lo asocian mayoritariamente con fenómenos meteorológicos («viento», «ventisca en la hierba», «viento agitando el trigo»...)

De esta manera la «construcción» del sonido de la lluvia a partir del sonido del mar ―en algunos casos es  interpretado como coches bajo la lluvia— permite a los niños crear un ambiente sonoro adecuado a la imagen del parque contemplada.

Análisis espectral del  sonido del mar

Figura 1. Análisis espectral del sonido del mar.

Análisis espectral del ruido blanco

Figura 2. Análisis espectral del ruido blanco.

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Notas

  • (4) Carles, José Luis: La dimensión sonora del medio ambiente. Interacción entre percepción sonora y percepción visual en la valoración del paisaje. Madrid, Dto. Ecología (UAM), Instituto de Acústica (CSIC), 1995. volver
  • (5) González Bernáldez, Fernando; Gallardo, Dolores: «Determinación de los factores que intervienen en las preferencias paisajísticas», Arbor  nº 518-519, 1989, pp. 15-44. volver
  • (6) Escucha del sonido del mar [Audio 1]. volver
  • (7) En acústica suele denominarse ruido blanco a un sonido o señal que contiene todas las frecuencias audibles con igual intensidad, de manera análoga al término luz blanca utilizado en óptica y que denota la presencia simultánea de colores de todas las frecuencias. volver
II Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. II Festival América-España. OCNE. Madrid, 2008
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