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Paisajes sonoros II

Paisajes sonoros del agua: física, percepción y representación de los sonidos del agua (1 de 6)

Por José Luis Carles

Resumen
En este trabajo se muestra el papel de los diferentes factores (físicos, sociales, psicológicos, estéticos…) que inciden en la percepción, valoración y representación del paisaje sonoro y particularmente en los paisajes sonoros del agua. También se toma en consideración la importancia del contexto espacial en el que se produce el sonido. Se comprueba la importancia del efecto recíproco que se produce entre percepción sonora y percepción visual, lo cual está relacionado tanto con los aspectos físicos de sonidos como con los códigos culturales y genéticos. El profundizar en el conocimiento de las relaciones entre las actitudes ante el entorno sonoro y las características socioculturales aportará ideas e informaciones de utilidad para la elaboración de políticas y medidas en relación al diseño del medio ambiente sonoro.

Desde el mito de Narciso, el espejo reflectante del agua invita a la contemplación de la belleza y al deseo de franquear su superficie. En este Encuentro trataremos acerca de este interés por el agua y mostraremos cómo esto puede hacerse desde diferentes disciplinas. Y qué mejor que un campo pluridisciplinar como el de los paisajes sonoros para emprender una aproximación amplia y compleja a las sonoridades del agua con todas las implicaciones físicas sensoriales, prácticas, estéticas…

Este campo del paisaje sonoro surge de una serie de planteamientos y reflexiones realizadas por un grupo de compositores en los 70 del pasado siglo en Vancouver (Canadá). Se trata de un concepto fundamental en una experiencia musical moderna. Con él se abren las puertas a  múltiples actividades relacionadas con el mundo sonoro: en el ámbito pedagógico; en el análisis científico y estético del paisaje, en el diseño urbano y por supuesto, en la composición musical, estimulada además por el desarrollo de las tecnologías electroacústicas. El paisaje sonoro se sitúa por tanto, en un punto de inflexión entre la creación sonora y el debate ambiental, habiendo jugado un papel fundamental desde sus comienzos, en la sensibilización sobre el medio ambiente sonoro, llamando la atención sobre problemas relativos a la funcionalidad (o no), al equilibrio (o desequilibrio) del mismo. Este concepto plantea que el paisaje no es sólo algo dirigido a la vista sino que en el paisaje también entra lo sonoro. Se trata por tanto de abarcar la esfera general de lo sonoro, en sus múltiples dimensiones: musical, medioambiental, urbana,  sensorial y cotidiana… En una cultura determinada por el predominio de lo visual, apenas prestamos atención a las experiencias sonoras; cuanto más familiar es un paisaje más parece que lo pasamos por alto. Con este campo de estudio se trata de recuperar y reivindicar la importancia de lo sonoro en la vida cotidiana como elemento de comunicación sensorial y de transmisión de emociones.

«Grabar sonidos es colocar un marco alrededor de los mismos. De la misma forma que una fotografía enmarca un determinado entorno visual que puede ser analizado detallada y cómodamente, una grabación sonora aísla un entorno acústico y lo convierte en un evento repetible, susceptible de ser examinado», estas palabras del compositor canadiense Murray Schafer suponen una declaración de intenciones sobre ese interés por el sonido cotidiano. Este concepto —Soundscape en su denominación anglosajona, aunque algunos autores como el compositor Barry Truax utilizan también el concepto de Ecología Acústica (Acoustic Ecology)— se interesa por analizar el complejo entramado de relaciones existentes entre el individuo y el medio sonoro. Esta línea de análisis situada entre la música y la ecología es heredera en parte, de los desarrollos creados por Pierre Schaeffer y de la corriente de música concreta, que llevó en los estudios de Radio France en Paris en los años 50 del pasado siglo a investigar los objetos sonoros con ayuda de micros y magnetófonos. Unas décadas después, en los pasados años 70, en torno al compositor y pedagogo canadiense Murray Schafer se iniciaron una serie de proyectos  (World Soundscape Project) y de organizaciones (World Forum for Acoustic Ecology) a partir de los cuales se han ido desarrollando técnicas con las que analizar las múltiples interacciones entre hombre, sonido y medio.

Diferentes  grupos y especialistas en todo el mundo han documentado paisajes sonoros bajo un enfoque «fonográfico», por analogía con la documentación fotográfica que enmarca y re-presenta su materia sin apenas tratamiento. En el campo musical se siguen criterios compositivos, transformando la materia recogida por las grabaciones en documentos sonoros que podemos escuchar de forma parecida a la música. Estas composiciones con paisajes sonoros conservan de alguna manera rasgos reconocibles del entorno originario (o de un paisaje sonoro imaginado o simulado), a fin de transmitir al oyente una experiencia del lugar. Un paisaje sonoro grabado puede escucharse con la misma atención e intensidad que un concierto de música en un auditorio, con la diferencia de que se introduce ese elemento de concienciación social o ambiental ligado a un  desarrollo estético.

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II Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. II Festival América-España. OCNE. Madrid, 2008
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