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Paisajes sonoros II

El canto del Planeta: los sonidos en peligro de extinción (2 de 3)

Por Lidia Camacho

El agua y el paisaje sonoro (continuación)

Quizá se podría decir que los sonidos del agua son, como muchos otros sonidos, una materia plástica que admite diversos e incluso contradictorios significados: según el contexto y situación en la que se presente el sonido del agua puede provocar una emoción turbia o inquietante, o bien puede ser el vehículo de una sensación tranquilizante y de calma [Figura 4] [Figura 5].

No obstante, lo que difícilmente podríamos negar de los sonidos del agua es que constituyen en la mayoría de los casos una irresistible invitación a escuchar: ¿quién no se ha sumergido en el continuo e hipnótico sonido del vaivén de las olas, sentado a la orilla de una playa? ¿Quién no se ha amodorrado en la hierba escuchando el acompasado flujo fresco del agua en el cercano río? ¿Quién no se ha acurrucado entre sus sábanas bajo el gozoso repiqueteo de una lluvia nocturna en el techo o la ventana? Pero de igual manera que el paisaje sonoro se ha transformado con la migración y concentración masiva de la vida humana en las ciudades, es necesario reparar en la forma en que actualmente nos relacionamos con los sonidos del agua en los centros urbanos. El paisaje sonoro de la ciudad no nos ha robado aún la lluvia, pero sí nos obliga a que su expresión sonora se entremezcle con aullidos de sirenas y con el «oleaje» de los autos en las avenidas [Figura 6].

Sin embargo, quizá nuestro contacto sonoro con el agua en la ciudad tiene más que ver con fenómenos tan cotidianos e incuso «nimios» como los que implican el agua saliendo de un grifo en la cocina, el flujo del wáter cuando tiramos de la cadena, el sonido metálico del borboteo cayendo en el reducido cuarto de la regadera o bien, el violento splash de los autos aventando ráfagas de agua sobre los transeúntes en la acera.

Todas estas son manifestaciones sonoras cotidianas que nos recuerdan el contacto íntimo, familiar que tenemos con el agua, aunque pocas veces pongamos la suficiente atención en el valor de escuchar estos sonidos.

El agua como parte formante del paisaje sonoro no sólo puede ser considerada casi como un motor natural que activa nuestro sentido de la escucha, sino que además nos permite analizar los cambios que estamos viviendo en nuestro entorno sonoro.

Desde este punto de vista, las preocupaciones de la Ecología Acústica nos invitan a reflexionar sobre los cambios que se están produciendo en la actualidad en el planeta a través de los sonidos. Y qué mejor forma de realizar esto que a través de un elemento inmemorial del paisaje sonoro como es el agua.

Conciencia ambiental y cultural a través del sonido: dos proyectos de la Fonoteca Nacional

En la Fonoteca Nacional de México se han impulsado dos proyectos que se vinculan con el objetivo de revalorar la importancia patrimonial de los entornos sonoros, entendidos como paisajes culturales y además, enfatizar en un análisis auditivo que nos permita tomar conciencia de los cambios que suceden en nuestro entorno a partir de un verdadero ejercicio de escucha de los sonidos que nos rodean.

1) El proyecto Paisaje Sonoro de México

Para allanar el primer objetivo hemos desarrollado el proyecto Paisaje Sonoro de México. Su antecedente directo lo encontramos en los trabajos que, desde los años setenta, realizaron gente como Murray Schafer, Hildegard Westerkamp y Barry Truax desde la Universidad Simon Fraser en Canadá. Su innovador proyecto pretendía realizar un estudio del paisaje sonoro en diferentes contextos con la ayuda de grabaciones de campo y registros pormenorizados de su comportamiento acústico. Fue así como surge en dichos años, el World Soundscape Project (WSP) fundado por Schafer y que sentó las bases para el desarrollo de la investigación y la creación artística en torno al concepto de paisaje sonoro.3

En este punto, deberíamos detenernos para reiterar lo que aquí se ha mencionado y aclarar que, casi desde su surgimiento, el concepto de paisaje sonoro planteó de manera paralela, y en ocasiones simultánea, el desarrollo de dos actividades diferentes: una actividad de investigación y documentación, y una actividad de composición artística. Por una parte las grabaciones de campo permitían analizar el comportamiento del entorno en términos sonoros, pero también ofrecieron un jugoso material para la creación y la experimentación de piezas sonoras compuestas por artistas, músicos, ingenieros y diseñadores de audio. De ahí, que muchas veces exista confusión al designar con el mismo nombre de «paisaje sonoro» dos realidades distintas. Quizá habría que retomar la distinción que el propio Barry Truax plantea al distinguir entre Soundscape Ecology para designar las relaciones sistemáticas entre los humanos y los entornos sonoros, y Soundscape Design, para nombrar la creación o recreación y modelado de estos ambientes a partir de procesos de composición sonora.4

Paisaje rocoso reflejado en la superficie del agua en calma

Figura 4. Los sonidos del agua son, como muchos otros sonidos, una materia plástica que admite diversos e incluso contradictorios significados: según el contexto y situación en la que se presente el sonido del agua puede acarrear una emoción turbia o inquietante, o bien puede ser el vehículo de una sensación tranquilizante y de calma.

Lluvia

Figura 5. Los sonidos del agua son, como muchos otros sonidos, una materia plástica que admite diversos e incluso contradictorios significados: según el contexto y situación en la que se presente el sonido del agua puede ser el vehículo de una sensación tranquilizante y de calma, o bien puede acarrear una emoción turbia e inquietante.

Vista nocturna de una ciudad

Figura 6. El paisaje sonoro de la ciudad no nos ha robado aún la lluvia, pero sí nos obliga a que su expresión sonora se entremezcle con aullidos de sirenas y con el «oleaje» de los autos en las avenidas.

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Notas

  • (3) Para más información sobre los orígenes del concepto de Paisaje Sonoro cf. Truax, B.: The Handbook for Acoustic Ecology. Vancouver, A.R.C. Publications, 1978. volver
  • (4) Glosario de palabras clave:
    Paisaje Sonoro:
    Se podría definir paisaje sonoro como el entorno sonoro concreto de un lugar real dado. El paisaje sonoro de un sitio lo integran todos aquellos sonidos que se producen en él y los cuales pueden presentar diferentes formas de ocurrir en cuanto a su forma sonora y en cuanto a la temporalidad con la que se manifiestan, de tal manera que según tales manifestaciones, el paisaje sonoro también se modifica, manteniendo una regularidad a través de algunos sonidos constantes, y una forma cambiante gracias a los sonidos que ocurren de forma irregular, azarosa o discontinua. Los sonidos que integran el paisaje sonoro de un lugar pueden ser producidos tanto por la naturaleza (animales y fenómenos naturales) como por el hombre y las actividades que realiza (actividades culturales y tecnológicas).
    Marca Sonora:
    Derivado de la palabra inglesa landmark, la palabra soundmark, traducida como «marca sonora» o «huella sonora», es un término acuñado por el compositor e investigador canadiense Murray Schaffer en la década de los 70 para definir aquellos sonidos que son particulares de un área o región específica y que por serlo permiten identificar dicha área a partir de su sonido. Tales sonidos son susceptibles de convertirse en un «emblema» que representa una región, un hábitat natural o una actividad humana.
    Ecología Acústica:
    Es una disciplina que tiene como objetivo estudiar la manera en que se construyen y forman los paisajes sonoros que nos rodean, reflexionando sobre el comportamiento y las características del entorno sonoro circundante, y tratando de dilucidar las consecuencias que sus variaciones y movimientos generan sobre los seres vivos que lo habitan. La Ecología Acústica —también denominada Ecoacústica— es una interdisciplina desarrollada desde los años setenta, en la que participan diferentes investigadores y estudiosos provenientes de diversos campos de conocimiento. Algunos de sus temas principales son: el estudio y descripción del paisaje sonoro, la manera en que un ambiente sonoro modifica las relaciones dentro de un ecosistema —ya sea un sitio natural o una comunidad humana—, la manera en que la tecnología realiza modificaciones sobre el paisaje sonoro y cómo influye, los mecanismos mediante los cuales escuchamos y lo que sucede cuando la posibilidad de escuchar se ve mermada debido a la influencia de ambientes sonoros virtuales o saturados, la contaminación sonora, son sólo algunos de los temas más importantes de esta interdisciplina.
    Grabación de Campo:
    A diferencia de la grabación en estudio o en condiciones artificiales o controladas, la grabación de campo consiste en realizar un registro sonoro en el sitio mismo en que los sonidos se producen. Para ello se utilizan diversas técnicas de grabación de audio portátil que permiten desplazarse a diferentes entornos para fijar en variados soportes de grabación sonora los sonidos ahí producidos.
    Patrimonio Cultural:
    El patrimonio cultural está formado por los bienes culturales que la historia ha legado a una nación y por aquellos que en el presente se crean y a los que la sociedad les otorga una especial importancia histórica, científica, simbólica o estética. Es la herencia recibida de los antepasados y que viene a ser el testimonio de su existencia, de su visión de mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser, y es también el legado que se deja a las generaciones futuras. volver
II Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. II Festival América-España. OCNE. Madrid, 2008
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