Centro Virtual Cervantes
Artes

Paisajes sonoros > II Encuentro > El canto del Planeta: los sonidos en peligro de extinción (1 de 3)
Paisajes sonoros II

El canto del Planeta: los sonidos en peligro de extinción (1 de 3)

Por Lidia Camacho

Resumen
Experiencia de trabajo en la Fonoteca Nacional de México en torno a dos proyectos vinculados con el paisaje sonoro y el agua: el primero de ellos reivindica la importancia patrimonial de los entornos sonoros, entendidos como paisajes culturales y el segundo, es una propuesta didáctica de sensibilización auditiva dirigida a la población infantil con el objetivo de crear conciencia sobre cómo el cambio climático altera también nuestro paisaje sonoro.

Introducción: paisajes sonoros, paisajes culturales

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO adoptó en 1992, la categoría de paisajes culturales para considerar la importancia de lugares peculiares creados, formados y preservados por los vínculos y las interacciones entre el hombre y su entorno.

Si retomamos este concepto y lo utilizamos para reflexionar sobre lo que acontece en el mundo de los sonidos, no podremos negar que el paisaje sonoro actual es un resultado de la interacción de los sonidos de la naturaleza con aquellos producidos por el hombre y como tal, podríamos concluir que el paisaje sonoro puede alcanzar el rango de un patrimonio cultural [Figura 1].

La interacción de los sonidos de un entorno específico con las actividades, también específicas, que una comunidad despliega en un lugar determinado puede llegar a conformar paisajes sonoros especiales que asuman y ostenten, en la dimensión del sonido, diversas formas de identidad y diferencia cultural. Frecuentemente creemos conocer un lugar por la arquitectura de sus edificios, por sus costumbres o por el sabor de su comida, pero en ocasiones dejamos de lado la profunda impresión inconsciente que pueden llegar a producirnos los sonidos que origina ese lugar. El tañido de las campanas con las que todos los habitantes de un pueblo se levantan, el pregonar de un vendedor que ofrece sus productos y atrae a sus clientes con un sonido particular, el estruendo de cascadas cercanas o el trajín y vívido borboteo de lenguas y ruidos que resuenan en un mercado, son todos ellos objetos sonoros que ofrecen un signo de distinción y aportan tanto a propios como a extraños, la identidad sonora de un sitio.1

Desde el punto de vista patrimonial, los sonidos de una región poseen un valor en tanto que ejercen una función de identidad social específica. Los pueblos se reconocen a sí mismos y frente a los demás a partir de pequeñas formaciones culturales con las que viven y se diferencian: ya sea un platillo típico, una plaza pública o una danza regional. Es innegable que cada uno de esos elementos aporta una fracción que configura la identidad cultural y social de cada pueblo.

De igual manera, la sociedad y la naturaleza circundante (el ecosistema en su conjunto) se manifiestan a través de sonidos y las formas en que se producen; con sus ritmos y sus cadencias particulares dibujan en lienzos acústicos los paisajes específicos de cada sistema sociocultural. Es aquí donde resulta importante el concienciar de la existencia de estos sonidos y, en la medida de lo posible, implementar acciones para cuidarlos, valorarlos y conservarlos.

El agua y el paisaje sonoro

Desde tiempos inmemoriales los sonidos del agua han sido parte integrante del paisaje sonoro en la mayoría de las comunidades humanas. Centro de reunión que asegura la supervivencia, el agua agrupa en torno a sí, el cúmulo de las actividades productivas y de sustento de los hombres. No deja de ser interesante el preguntarse por las maneras en que diferentes comunidades se han relacionado con el agua y con sus sonidos. Más allá de su manifestación natural y en relación con la actividad humana, el agua se convierte en un concepto y su sonido en un símbolo. Si estudiáramos a fondo la forma en que estos conceptos y símbolos funcionan en una comunidad, se develaría quizá la relación que ésta tiene y funda con el agua, en este caso, a través de sus sonidos [Figura 2].

Sabemos que las diferentes facetas en que el agua se manifiesta configuran asimismo el paisaje circundante en ocasiones de manera imperativa: una tarde lluviosa, un amanecer frente al mar, el encontrarse con un río en mitad del bosque determinan y dan forma al paisaje sonoro, integrándose dentro de él e incluso, postulando su forma sonora.2

Así, continuos acompañantes del paisaje sonoro circundante, los sonidos del agua han funcionado fácilmente como vehículos para construir símbolos y diversas asociaciones culturales. Pareciese como si el líquido vital acarreara en sus sonidos todas esas cualidades que le otorgan el ser, el señor de la vida en el planeta Tierra. Pero, ¿cuáles y cuántos son los sonidos del agua? ¿Cómo es que cada cultura y sociedad los entiende y simboliza? ¿A qué asociaciones y significados se vinculan? [Figura 3].

Hombre que escucha a través de un embudo el paisaje que le rodea, en el cual se puede apreciar el mar y una serie de fábricas

Figura 1. Paisaje Cultural: El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO adoptó, en 1992, la categoría de «paisajes culturales» para considerar la importancia de lugares peculiares «creados, formados y preservados por los vínculos y las interacciones entre el hombre y su entorno».

Paisaje con cascadas

Figura 2. Paisaje sonoro.

Gota de agua

Figura 3. Gota de agua.

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)

Notas

  • (1) Murray Schafer proponía llamarles «huellas sonoras» (soundmarks) a algunos de estos sonidos que funcionan como índices de reconocimiento de un lugar dentro del paisaje sonoro, cf. Murray Schafer, Robert: The Tunning of the World. Toronto, McClelland and Steward, 1997. volver
  • (2) En este sentido Murray Schafer hablaba de «tonalidad» (keynote) en el sentido de sonidos que conforman un background o «fondo» cualitativamente distinguible y que predominan sobre el resto, los cuales se manifiestan como «huellas» o «figuras», sobre este «fondo». (Murray Schafer, Robert: The Tunning of the World. Toronto, McClelland and Steward, 1997). Para debatir sobre este concepto en Schafer, cf. Chion, Michel: El Sonido. Barcelona, Paidós, 1999, pp. 29-30. volver
II Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. II Festival América-España. OCNE. Madrid, 2008
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es