También desde el campo de la ecología acústica se aborda el ser humano y su relación con lo audible como área central de estudio. El ser humano no es el objetivo de los estímulos, sino el intérprete de su mundo perceptivo. Un concepto básico es el de «cuidado de oídos» (ear-care). Su percepción no es la del parámetro acústico simple, sino la del acontecimiento sonoro vivido. Los sonidos traen mensajes, conexiones con la vida cotidiana y sentimientos. El oyente participa en la composición de su medio ambiente acústico, que entiende como un lenguaje sonoro. Oír es también componer. El oyente es el compositor de la música. Y una sencilla forma de comprenderlo es, como decimos, realizando un paseo sonoro. Un paseo o recorrido sonoro puede resultar un ejercicio de escucha idóneo que nos ayuda a ser conscientes de nuestro entorno sonoro inmediato. Dirigido al placer estético del sonido nos permite comprender los ritmos, las voces de la ciudad y al mismo tiempo disfrutar la belleza del sonido y también de hacernos conscientes de la polución sonora en nuestros espacios. En la realización de un paseo sonoro se establece un nivel primario de escucha que es en realidad un diálogo con el medio. En primer lugar, escuchas tus propios sonidos al moverte: ¿Puedes oír tus pasos (dimensión humana)? ¿Es posible moverse sin hacer ruido? Si no puedes oír tus pasos hay un paisaje sonoro en desequilibrio. Al caminar puedes hacer una lista de los sonidos que escuchas (gente, naturaleza, mecánicos, música...): puedes ordenarlos: sonidos continuos, discontinuos (ritmos interesantes), batidos regulares, sonidos intermitentes o discretos. Puedes definir el sonido: por sus características (golpes, desgarros, suaves); por sus propiedades acústicas como la intensidad (el más intenso, el más suave…); por su tesitura (el más agudo, el más grave…); por su origen o fuente; por su percepción (agradable, hermoso...); por su situación en el espacio (lejano, próximo, en alto…). Los sonidos se identifican pero cada uno forma parte de una composición más amplia, escuchada como una composición tocada por varios instrumentos: selecciona los sonidos más interesantes y elabora tu propia composición.
La compositora canadiense H. Westerkamp20, experta compositora con sonidos ambientales es también creadora de técnicas para la realización de recorridos sonoros como el Paseo sonoro desde el hogar que nos propone con el siguiente planteamiento: «Disponga de una hora y salga a caminar por su vecindario. No haga otra cosa más que escuchar. Si está caminando con otra u otras personas, deje claro que esta hora transcurrirá en silencio. Escuchen todo juntos. Abra la puerta del lugar en que vive, salga y escuche. Camine y escuche. Deténgase y escuche. Doble en la próxima esquina y escuche. Encuentre un lugar favorito en su vecindario y escuche. No hable con nadie. Siga caminando y escuche. Escuche las voces mientras camina. Escuche las pausas. Escuche. Hay sonidos porque se corresponden a un momento concreto del día. Deténgase y escuche. Escuche zumbidos y motores, cantos de pájaros y pausas entre los cantos de los pájaros. Escuche los ecos. Escuche su respiración y sus ritmos, sus pasos y sus ritmos. Deténgase un momento y escuche sus pensamientos. Déjelos pasar como el sonido de un auto. Sígalos hasta que ya no pueda escucharlos. Escuche las pausas entre las sirenas y bocinas y aviones. Los sonidos de la primavera, de ropas y del viento. Escuche a la distancia. Deje de escuchar por un momento. Regrese a casa. ¿Escuchó usted los sonidos de este lugar, de este momento de su vida? Disponga de otra hora en otro día y salga a caminar por su vecindario y no haga otra cosa que escuchar».
Estas experiencias ponen en evidencia que el ambiente sonoro de nuestras ciudades puede tener otras dimensiones, otras connotaciones que difieren claramente del enfoque tradicional, el cual asocia el medio ambiente sonoro al ruido. La ciudad, con este planteamiento, no es sólo ruido sino que coexisten, desde el punto de vista sonoro, espacios diferentes, percibidos de manera diversa por la población. Cómo representar estas nuevas dimensiones cualitativas de lo sonoro es uno de los retos que se plantea al urbanismo sonoro actual. Las nuevas tecnologías pueden ayudar a ello ya que ofrecen instrumentos capaces de analizar y representar el sonido. Instrumentos sin precedentes que permiten leer y reproducir la complejidad de los ambientes.
El desarrollo de nuevos métodos que incorporen estas nuevas tecnologías permitirá extraer nuevas conclusiones que conecten el pasado con la proyección hacia el futuro. Es necesario desarrollar una nueva semiótica sonora que vaya descubriendo nuevas señales sonoras, nuevos significados, nuevas identidades que se añadan a las viejas identidades. Es necesaria finalmente, su articulación en las herramientas de trabajo cotidianas del arquitecto, de manera que se enriquezca la sensibilidad y se facilite la labor de los responsables de la edificación y de la planificación urbana.
(20) OLIVEROS, P.: «The Music and Soundscapes of Hildegard Westerkamp», Transformations CD linernotes. Montreal: Diffusion MDIA, 1996, 18.
WESTERKAMP, H.: «Linking Soundscape Composition and Acoustic Ecology», Organised Sound. An International Journal of Music and Technology, Vol. 7, N.º 1, Soundscape Composition, Cambridge University Press, 2002. volver