Con el objetivo de intercambiar informaciones y métodos de trabajo —y compartir nuestra diversidad sonora del Brasil con otros países—, creamos un colectivo permanente integrado por profesores, estudiantes y profesionales autónomos de dentro y fuera de la Universidad así como de otras instituciones académicas, con el objetivo común de desarrollar la Asociación Brasileña de Ecología Sonora (ABRES). La propuesta se concentrará en el estudio de los paisajes sonoros de Brasil, con una serie de subproyectos cuyas líneas de trabajo se concentran en: la documentación y análisis, educación ambiental sonora, creación con paisajes sonoros y arte radiofónico. El sentido de este proyecto común es trabajar con el paisaje sonoro desde el punto de vista educativo y artístico.
Como punto de referencia, contamos con las investigaciones del CRESSON, del laboratorio de la Universidad de Rosario (Argentina) —que está desarrollando interesantes estudios sobre la violencia acústica— así como el grupo de especialistas de Montevideo (Leonardo Fiorelli). El departamento de Música y Teatro de la Universidad será la sede central para el desarrollo del proyecto y actuará conjuntamente con profesores brasileños y otros.
Por último, una breve presentación de trabajos importantes en el área de ecología de ecosistemas desarrollados por bioacústicos y zoólogos, resaltar los proyectos de documentación sonora, en especial el Archivo Sonoro Neotropical, Universidad de Campinas (a cien kilómetros de São Paulo), la más puntera en investigación científica después de la Universidad de São Paulo. Este proyecto está coordinado por el doctor Jacques Veillard, el famoso investigador de los cantos de los pájaros que realizó el registro de más de veinte mil cantos de la región. Otro proyecto importante es el Laboratorio de Ornitología y Bioacústica de la Universidad Estatal de Londrina, coordinado por el doctor Luis dos Anjos cuya aportación del canto de la gralha azul en el estado del Paraná es significativa. De especial relevancia es el trabajo Paisajes sonoros del planeta, coordinado por el bioacústico ingeniero de sonido Beto Bertolini quien presenta treinta y cuatro composiciones naturales del escenario acústico salvaje de uno de los ecosistemas de mayor diversidad y exuberancia del mundo, la selva atlántica del Brasil, reserva de la biosfera.
El proyecto Cognitus, ecología acústica en la región amazónica, persigue el objetivo de conocer las manifestaciones sonoras naturales, entrópicas y tecnológicas de la región citada, comprendiéndolas como indicadores privilegiados del medio estudiado, este proyecto deberá comenzar dentro de poco tiempo.
Y finalmente, un proyecto impulsado por otros investigadores que estudian experiencias realizadas en el área de la música y de la teoría, y que están comprometidos con una nueva perspectiva de la escucha musical, principalmente desde un punto de vista filosófico. Intervienen educadores, actores, bailarines, psicólogos y periodistas entre otros tantos, quienes presentan trabajos de investigación y creación con abordajes multidisciplinares, destacando: Marisa Fonterrada, Fátima Carneiro do Santos, Heloiza Valente, Rael Tofollo, Tato Taborda, Mauro Costa, Regina Marcia Constantino, Denise García, Rodolfo Caesar así como varios estudiantes de graduación y postgraduación que realizaron su investigación en el ámbito de la composición, de la creación radiofónica, de la bioacústica, de la educación sonora, de la escucha musical y de contaminación sonora, entre otros temas.
Aunque actualmente existan en el mundo, numerosos artistas, investigadores, creadores e incluso teóricos, trabajando sobre el tema del paisaje sonoro, todavía no tenemos una literatura específica única que reúna toda la diversidad y la multiplicidad de perspectivas estéticas o tecnológicas de este tema complejo y multifacético. A pesar de que los intercambios de ideas son sectorializados, el campo para la investigación y creación es inmenso. Encuentros internacionales se han sucedido con creciente periodicidad y bajo diferentes perspectivas. Se forma así, una red invisible y contradictoriamente silenciosa de creadores sonoros, cazadores perdidos del sonido y de investigadores y artistas vinculados al mundo por el oído. Devolviendo la supremacía al valor sonoro de la realidad, podemos proponer una lectura, una escucha de paisajes sonoros creando otra sensibilidad. Se trata, por lo tanto, de descubrir fermentaciones desconocidas, confecciones puramente sonoras; descubrir sonidos intangibles en el vocabulario. La radio podría liberarse así de todas sus ataduras para convertirse en un medio de transmisión libre. Según Hildelgard Westerkamp, la mayoría de nosotros está siendo condicionada auditivamente, especialmente si vive en la ciudad desde algún tiempo; comenzamos a ignorar el ambiente sonoro y esto incluye la radio. El resultado es que casi nunca sabemos lo que nuestros oídos reciben cada día; cómo nuestro ser en su totalidad puede estar afectado por una sobrecarga de estímulos sonoros; podríamos ser unos inconscientes expuestos a la proliferación de ambientes sonoros cada vez más ruidosos.
Hay una pregunta que me persigue: ¿Y si la radio fuera una fuente para los oyentes y para la escucha? ¿Será que la radio puede ser ese lugar de aceptación, de presencia, de escucha? ¿Es posible crear una radio que oiga y que nos dé coraje para oír y para escucharnos a nosotros mismos? Esos sonidos ocupan el espacio, definen y esculpen un espacio acústicamente: son los retratos de la música y la poesía del paisaje sonoro de un lugar.