El GPS funcionó como un espacio de discusión y como facilitador de la participación.
Segunda conclusión
El paisaje sonoro es característico de la comunidad que lo genera, a la vez que la condiciona. Se trata de un fenómeno sumamente dinámico en sus variaciones temporales y espaciales. Se transforma en la misma medida en que se transforma la comunidad a la cual está asociado.
Cuanto más comprendamos nuestro entorno, más sabremos de nosotros mismos. Conocimiento en cuanto individuos, comunidad y como sociedad. ¿Pero a qué nos referimos cuando hablamos de «entorno»? Abordaremos entonces el tema desde los estudios del paisaje sonoro y otros temas del sonido. Para esto, nos referiremos a dos autores que provienen de diferentes lugares.
En primer lugar nos ocuparemos de Pascal Amphoux8, quien propone un análisis de los espacios públicos desde un foco sonoro y la sistematización de una serie de conceptos, algunos de los cuales nos serán útiles para nuestra idea. En este caso, la literatura de referencia es en idioma francés, con las dificultades propias de la traducción de términos.
Luego presentaré conceptos desarrollados por Jens Blauert, cuya investigación en el campo de la localización del sonido y la psicoacústica ha sido fundamental en el posterior desarrollo del campo de la escucha espacial.
Pascal Amphoux, investigador del centro Cresson9, plantea la trilogía entorno sonoro, medio sonoro y paisaje sonoro. Cada uno de estos tres elementos se corresponde con una manera de aprender el mundo —un entorno construido tanto material como inmaterial—. En tanto que descripción física del mundo, el entorno sonoro se relaciona con el orden del conocimiento; en tanto que interacción con el mundo, el medio sonoro se relaciona con aquello del vivir y en tanto que manera de decir del mundo, el paisaje sonoro se relaciona bastante con aquello de lo sensible.
El entorno sonoro, para Amphoux, designará un conjunto de hechos sonoros objetivables, mensurables y manipulables, involucra una exterioridad y un periferia —del sujeto u objeto— más que una interioridad. El entorno sonoro también designa un conjunto de hechos sonoros matriciables. Es la representación que nos hacemos del mundo sonoro desde una escucha objetiva y analítica —de un dato cultural—. El entorno sonoro será, por tanto, posible de ser manipulado.
El medio sonoro es a la vez interior y exterior, centro y periferia. Encontramos también una connotación naturalista de la noción de medio y fundamentalmente en este naturalismo subyace un «signo de vida». El medio sonoro es también el conjunto de condiciones de vida sonoras del individuo y de la sociedad —aquellos sonidos con los cuales convivimos y sin los cuales sería difícil sobrevivir—, designa un conjunto de relaciones naturales y vivientes que desarrolla un actor social sobre el mundo sonoro.
Como tercer elemento de esta trilogía se presenta el paisaje sonoro. Hay aquí un doble juego entre lo natural y su representación. Entonces el paisaje aparentemente se muestra dentro de lo que se ha dicho del entorno (representación) y del medio (naturaleza). El paisaje es a la vez realidad y representación. Más precisamente: «c'est l'experience sensible de cette ambivalence...» esencial entre el modelo y su representación.