Recientemente se concretó el disco Diálogos del paisaje sonoro7, un disco en colaboración entre el proyecto Paisaje Sonoro Uruguay y la editorial Zu-hören de Alemania. Aquí aparecen muchos de los materiales generados en los dos primeros seminarios 2001-2002, durante la visita de Hans Ulrich Werner.
Primera conclusión
La comprensión del paisaje sonoro como un fenómeno «perteneciente» a una comunidad o grupo, debe surgir de una especie de «resignación» individual. Hay aquí una idea de «lo incompleto», una construcción permanente en el tiempo. Tal vez podamos pensar esta idea a partir del puzle, cada pieza es un individuo, o parte de un individuo en un tiempo, la cual irá componiendo una parte mayor.
¿Pero resignarse a qué cosas? Estamos entonces frente a la aceptación de una escucha parcial, tanto en el eje temporal como también en el eje espacial. El paisaje sonoro será comprendido desde una situación perceptiva insertada en una matriz temporal-espacial. El Proyecto Paisaje Sonoro Uruguay surge claramente en este contexto, fue una búsqueda constante de aproximación a este fenómeno.
f) Los paseos sonoros
«Un paseo sonoro es toda excursión cuyo propósito principal sea escuchar el entorno. Es exponer nuestros oídos a los sonidos a nuestro alrededor sin importar dónde estemos». (Hildegard Westerkamp, «Soundwalking», Sound Heritage, Vol. III, N.º 4.)
Los paseos sonoros fueron una parte fundamental en el desarrollo del proyecto. En este sentido, un paseo sonoro puede ser la generación de un pequeño grupo con un interés común: la escucha. Es un grupo que esboza una pequeña comunidad temporal. Aparecen allí roles bien definidos, un líder, quienes lo siguen, quienes eligen su propio ritmo de caminar. El acercamiento a Montevideo, a sectores de la ciudad, provocó un mayor conocimiento de sus sonidos, de nuestras costumbres sonoras. Pero algo muy importante: descubrimos nuestras reacciones ante estos sonidos, tanto individualmente como formando parte del grupo.
Es desde allí que nuestra comprensión del entorno comienza a completarse. El paseo sonoro ofrece una herramienta de aprendizaje de la ciudad a través de la experiencia auditiva. Su uso en determinado ambiente nos puede brindar una información del tipo cualitativa desde un foco sonoro, la cual no «se deja ver» en otros contextos de estudio: mediciones, fotografías, etc.
En los seminarios de Paisaje Sonoro se generaban los espacios para realizar los paseos sonoros. En el año 2003 se realizó una experiencia con H. Westerkamp en un barrio de Montevideo, Jacinto Vera. Un lugar muy característico de la ciudad y alejado del centro y de las vías de alto tránsito. El grupo se reunió en una plaza para luego separarse individualmente y comenzar a caminar hacia diferentes direcciones. Cada uno de los participantes elegía una «estación», realizaba una primera lista con los sonidos que aparecían en el entorno y les asignaba algún símbolo. Luego realizaban una escucha durante un período de tiempo preestablecido de 20 minutos generando un gráfico en una línea del tiempo. Finalmente se volvía al punto inicial y se intercambiaban los trabajos para ser expuestos y analizados [Figura 2].
g) El grupo Paisaje Sonoro–GPS
Durante la primera etapa del proyecto, se conformó un grupo integrado por docentes y estudiantes de la Escuela U. de Música y de otras Facultades. Inicialmente el grupo se ocupó de llevar adelante algunos subproyectos como el Paisaje Sonoro EUM, luego se transformó en un grupo de estudios para intercambiar y discutir artículos relevantes en torno a la ecología acústica. También fue el grupo el que participó en la elaboración de la pieza Monteaudio junto a Daniel Maggiolo y Hans Ulrich Werner.