Se podrían diseñar pasillos y escaleras como xilófonos y generar así, pavimentos y peldaños que cantaran melodías. Se podrían bajar escaleras donde cada una de las plantas se pudiera distinguir por su diferente sonido. Se podrían hacer pavimentos damados, con dos tonos sonoros diferentes, de acuerdo con los colores respectivos. En definitiva, se podría diseñar la arquitectura pensando en la tonalidad producida por los elementos seleccionados.
Entonces, un espacio diseñado para que tenga tonalidad acústica se llamará tonal, mientras que será atonal aquel donde no exista esta cualidad.
Direccionalidad perimetral y rítmica
Utilización de la madera según su carácter rítmico. Se utiliza la madera para suavizar las aristas de los peldaños de las escaleras —especialmente las acabadas con baldosas rectangulares o cuadradas—, donde se obtiene con ella una sonoridad especial, —como al bajar una de esas escaleras del Castillo de Benedorments, en Castell d'Aro, Gerona—.
Énfasis en la madera desde un itinerario
En un curso de postgrado impartido en la ETSAB a arquitectos y estudiantes brasileños, sugerí la posibilidad de generar un diseño de recorrido con pavimento sonoro por la Escuela. Pensamos en utilizar exclusivamente la madera como base de todas las actuaciones, dadas sus peculiares características sonoras.
Para el aula donde nos hallábamos, planteamos un pavimento con granos de madera y trozos de madera trabajados como áridos —sonoros o más mudos—, como al utilizar las piñas de los pinos y el caparazón del alcornoque. No obstante, los alumnos se decantaron por las maderas más tropicales —que ellos dominan— y que presentan unas densidades mucho más elevadas, por lo que resultan más sonoras.
También podíamos trabajar con sus colores naturales con el objetivo de obtener unos efectos cromáticos determinados. Los alumnos escogieron unos colores más próximos a los de su bandera amarilla y verde, y por esto buscamos unas maderas más cantarinas en la zona de paso y menos densas (más mudas) en las zonas limítrofes, con la finalidad de enfatizar más la direccionalidad de la alfombra hacia la salida del aula. Pretendíamos crear una alfombra muy alegre (como una samba) porque queríamos que sus sonidos fuesen muy coloreados (como en dicho estilo de música)14. Pensamos que debería dominar el sonido agudo del árido de madera densa y amarilla (madera tropical del Brasil), mientras que el verde podría otorgar protagonismo a la madera que nosotros utilizamos para los exteriores (menos densa) y que suele adoptar una tonalidad verdosa, y de la cual podíamos disponer incluso en una medida pequeña, próxima a la del serrín.
Para la salida del aula, una vez situados en el pasillo de la Escuela, pensamos en una variación de los sonidos del paso, basándonos en una progresión para percusión que generara impactos y sonidos del tipo del tambor. Es decir, que la gente, al pisar este nuevo pavimento, pasara por encima de unos tableros flotantes de madera, como si pisara mostradores o mesas de la Escuela. Se trataba de apropiarse de los sonidos de los tableros de dibujo, por lo que queríamos aprovechar el retumbo de las cajas de aire existentes debajo. Los tableros actuarían como membranas y, por tanto, su tono sería más bien grave, y este nuevo itinerario se convertiría en una especie de tablao o escenario, a fin de generar unos sonidos más fuertes que antes. Ahora, pisando esta tarima, podríamos indicar al usuario dos significados: la importancia de su propio paso para llamar la atención del resto de la Escuela, o bien conformarse pasando desapercibido caminando sobre los mismos tableros pero dispuestos sobre el suelo, directamente en contacto con el pavimento y sin caja de aire amplificadora.
Al llegar a las escaleras, buscamos una solución que fuese más sigilosa, más silenciosa, donde no se produjera impactos acústicos al llegar al hall de la Escuela. Para este espacio convenimos una madera maciza y grande. Finalmente, nos decidimos por las antiguas traviesas de las vías férreas. Estos durmientes, dispuestos directamente en contacto con el suelo, suenan a madera sólo superficialmente y no estructuralmente. Su estructura está en contacto constante con el suelo, sin generar ningún tipo de sonido de viga, ni apoyada ni empotrada.
Después de esta escalera, nos encontramos ya en el hall de la Escuela. Aquí pensamos en una serie de listones para lograr un pavimento que hiciese más crec-crec, quizá más flotante y de sonido más agudo, menos resonante y, por tanto, que produjera menos sonido. No queríamos direccionalidad, sino que teníamos interés en que el origen se perdiese y difuminase. En definitiva, queríamos resaltar el carácter global y unitario de este espacio, quizá, en el fondo, yo buscaba el recuerdo del sonido continuo del parqué flotante del pabellón de Italia en la Bienal de Venecia.