En las ciudades, los sonidos de las ruedas metálicas y de las herraduras de los animales sobre los adoquines de piedra ya casi no se oyen. Estas voces han sido sustituidas actualmente por las del contacto de los neumáticos sobre el asfalto9.
La circulación rodada
El sonido de la rueda de los vehículos en las calles varía en función de la velocidad, el tipo de asfalto, la presencia de lluvia, etc. Los dibujos de los neumáticos de los vehículos se diseñan para expulsar eficazmente el agua de lluvia y garantizar así el mejor contacto con el pavimento. Es por ello que emiten un sonido muy diferente el día que llueve. Es más, en carreteras de velocidad, el ruido de neumático puede incluso superar al de los motores en marchas largas. Al mismo tiempo, el resultado depende de los diferentes materiales sobre los cuales se circula; no es lo mismo circular sobre losas de piedra que sobre adoquines de piedra, y no es lo mismo circular sobre losas de piedra de textura irregular que de textura lisa.
El suelo
El suelo presenta diferentes comportamientos, no solo por lo que se refiere a la producción sino también a la transmisión y reflexión. Así, todo puede variar en función del coeficiente de absorción, y también de acuerdo con la tipología de forma y las sustentaciones del mismo.
En cuanto a los materiales, como ya se ha dicho, el suelo puede estar constituido por césped, tierra, arena en polvo, arena, sauló, garbancillo, gravilla, grava, grava gruesa, adoquín, adoquín de madera, asfalto, madera, metales, moqueta y felpados textiles, plásticos, terrazo, etc. [Figura 13] [Figura 14]
Merece la pena indicar que, en cada uno de los diferentes pavimentos, se puede escuchar notables diferencias sonoras, como es el caso de los adoquines de piedra de algunas calles, sustituidas por asfaltado poroso, más absorbente del ruido10.
La disminución del sonido de la rueda de los vehículos afecta de manera espectacular al descanso del vecindario. Por esto, la consideración del sonido de los pavimentos debe basarse en justificaciones de convivencia social. Si se quiere pavimentar un paseo —como es el caso del paseo marítimo de Palamós— se puede hacer con la cerámica triturada similar al clásico sauló rojizo.
La gravilla
Los atentos peatones de muchas poblaciones conocen la ventaja de no enlodarse del ojo de perdiz, término con que se denomina el tamaño de este árido, y al mismo tiempo el inconveniente en horas posteriores a la lluvia, cuando al pisarlo parece que les persiguiera alguna cosa. La explicación se encuentra en la tensión superficial o cohesión, que hace que las partículas mojadas se adhieran a los talones de los zapatos y caigan más tarde, cuando esta tensión disminuye. [Figura 15]
En cuanto a la forma de sustentación, se puede encontrar de todo: entarimado claveteado, placa apoyada en extremos, en el centro, en ménsula, etc. Algunos de estos sistemas ya se han descrito antes. Seguramente quedan aún muchas formas de sujeción por estudiar como emisores sonoros. En efecto, los materiales constructivos admiten muchas variantes de colocación, pero no es el caso de hacer un tratado sobre el tema en el presente escrito.
La nieve
El comportamiento de la nieve en la absorción del sonido también es muy diferente del que produce en la generación. Hay que fijarse cómo cruje la nieve al pisarla, y cómo es de silenciosa y altamente absorbente de la reflexiones. Cuando el campo está nevado permite una mejor simulación de sala anecoica. [Figura 16]
Continuando con esto, detectamos un elevado desconocimiento sobre los coeficientes de absorción de los suelos según sean de tierra, asfalto, césped, grava, nieve, agua, etc. Por ejemplo, a frecuencias medianas (500 Hz), la absorción de la tierra seca es del 40%, mientras que la de la húmeda tan sólo es del 5%; con poco grosor, la nieve ya absorbe el 95%, mientras que el agua apenas se queda un 1%, como el mármol.