Las rampas
Con las rampas sucede algo similar, aunque en este caso, al bajarlas, se dan golpes con la parte de delante del pie, como si acelerásemos. [Figura 10]
No se genera el mismo sonido si se camina por el césped que si se hace sobre tierra, sauló, gravilla, tarima de madera, asfalto, adoquines de piedra o de madera, losas de piedra sobre arena, pavimento flotante sobre los cuatro extremos, tierra cocida, moqueta, terrazo, etc. Y además, todos suenan diferente cuando ha llovido. [Figura 11]
En fin, la lista podría ser muy amplia, porque el ejemplo más pequeño, como frotar los pies en las alfombras de acceso a los edificios, puede enseñar todo un inmenso abanico de tesituras.
Los callejones
Para demostrar la existencia de tonalidad sonora en un callejón estrecho muy transitado para peatones, es necesario volver en un momento que casi no pase nadie. Por la noche, los pasos solitarios sobre las losas de piedra del pavimento parecen buscar cierta nota de la escala musical. Pero, además, a cierta distancia se puede detectar que el callejón se ensancha, porque esta nota baja medio tono.
Seguro que algún vecino de la calle que duerma atento, con las ventanas abiertas, sabrá diferenciar cuando el peatón proviene del ensanchamiento o se dirige hacia el mismo.
Los golpes de bastón
También se puede excitar el sonido del espacio dando golpes con un bastón —en el caso de los invidentes—. Todos constituyen la familia de impactantes, que al mismo tiempo, avisan de alguna intención. La punta de nailon del bastón es especial para el ciego, ya que le informa de los obstáculos en su camino.
El bastón permite generar sonido aéreo y de impacto al mismo tiempo, como el calzado.
Los objetos transportados
Todos transportamos infinidad de objetos, con los que con mayor o menor intención, vamos dando golpes a los elementos que configuran el espacio.
Además, el cuerpo muy a menudo da golpes, como cuando camina descalzo, pues aunque intentemos andar de puntillas —contacto cuasi estático—, siempre se produce cierto impacto dinámico.
Otro modo de generar el sonido consiste en la rodadura de objetos que se transportan o se tiran. En efecto, todo lo que ruede sobre un suelo puede informar muy bien de su composición. Así pues, hay que tener en cuenta las sillas de ruedas, carretones, bidones, balones, pelotas, etc., que, aunque en algunos casos no emitan sonido aéreo a las salas inmediatamente inferiores, pueden ser importantes a la hora de decidir los pavimentos8.
Golpes de paraguas
Los paraguas producen unos fenómenos similares a los de los bastones antes citados. No es solo el sonido que produce el paraguas con nuestros pasos intencionadamente, sino también los sonidos que va produciendo de una manera accidental al chocar con los elementos que existen en el territorio. Incluso se puede saber si un pavimento está abombado, agrietado, etc., por los impactos que le demos.
La rueda y los cascos de animales
«Seguro que estamos llegando. He oído cómo dejamos el camino de tierra y cómo se abre el enrejado. Al arrancar, ha empezado un nuevo traqueteo acompañado por el sonido de las ruedas y de los cascos de los caballos sobre losas de piedra. Padezco por mi Cremona. Ahora el sonido aumenta de volumen, ¿quizás estoy cerca de la fachada? Disminuye la velocidad del carruaje y espero que pare. Pero no, justo cuando entramos en el portal varía el sonido, y se amortigua en lugar de amplificarse. No es que resuene más o menos que en otros portales de cobijo, lo que sucede es que los adoquines del pavimento no son de piedra sino de madera. Al bajar, constato que he llegado al palacio». [Figura 12]
Este párrafo podría haber sido escrito perfectamente por alguien que quería escuchar los sonidos —o por un músico ciego—, después de llegar al palacio de Versalles. Pero lo verdaderamente relevante es que toda la información ha sido exclusivamente sonora, mezclándose los sonidos aéreos con los estructurales.