Ficticio
Un ejemplo de espacio acústico ficticio es el acceso a la exposición que se hizo delante de los palacios de Puig i Cadafalch en Montjuic, en Barcelona. Se dispuso un elemento propio, la madera, pero se trataba de una «línea virtual sonora». El sonido es ficticio. Parece que haya un plano que define el techo, un ritmo al otro lado, pero en realidad solo hay una línea —la traza del pavimento—. De lejos sí que esta se ve como fuga, pero cuando se pasea cerca, se constata que es una falsa imagen. La línea sonora ha sido diseñada como un sonido virtual, ficticio, más que física o arquitectónicamente.
El sonido que se produce al caminar es el que se puede introducir en una dirección. Es indiferente de donde venga ya que esta línea ficticia hará que tengamos que girarnos para buscarla.
Se pueden generar espacios ficticios desde el punto de vista sonoro, pero siempre que el elemento sonoro responda bien.
Propio
El espacio puede tener sonido propio, el que tiene, el que se dispone en el diseño. Nadie se sorprende cuando alguien atraviesa la pasarela del parque de la Villette en París y suena a madera; todo el mundo sabe cómo suenan los tablones de madera cuando los pisamos y se sustentan por puntos. Suena como una marimba.
Es interesante escuchar como suena la pasarela del castillo de Montjuic de Barcelona o la Rambla de Mar de Barcelona. Debería existir la costumbre de diseñar las cosas con su sonido propio, porque a menudo nos encontramos con mecanismos que suenan diferente de lo que resultaría normal.
Tanto la pasarela de la Rambla de Mar como la del Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona, de los arquitectos Viaplana y Piñón, suenan a madera.
Y la escalera de la tienda Vinçon y las de emergencia de chapa granular, suenan a metal.
El ruido que se hace al caminar por una alfombra también es propio. Y así se pueden recordar muchos sonidos propios, que deben tenerse presentes a la hora de diseñar.
Foráneo
Un sonido que no es el propio es un sonido foráneo, como los laminados y linóleums que imitan la madera y las materias con que se revisten algunos elementos.
En estos casos, cuando se generan sonidos por golpes, pasos y caídas de objetos sobre estos elementos se obtienen unos resultados que no tienen nada que ver con lo que aparentan superficialmente. Hoy un pavimento que parezca madera es de goma, uno de travertino es de piedra artificial, etc.
Tonal
Al caminar, se puede oír cómo el sonido de los pasos varía en el momento de pisar una tapa metálica de registro de una instalación urbana de la calle, o bien como «canta» cierta baldosa del pavimento de una vivienda antigua. [Figura 4] [Figura 5]
Mientras con el oído se oye una variación del sonido, con el tacto del pie se nota progresivamente, la oscilación del material. Este sonido, en muchos casos, parece buscar alguna nota musical4.
En un pavimento de estas características, los niños juegan saltando encima de las piezas para ver quién consigue hacerlas sonar más fuerte.
El concepto de diccionario de tonalidad es suficientemente esclarecedor, porque expresa cuál es el carácter que una composición musical tiene por el tono en el que está compuesta y también, la relación de los diferentes tonos en una pintura. Entonces, en arquitectura acústica, podríamos definirlo como ‘el carácter que tienen los sonidos de la arquitectura en función de los tonos que hay o que se han diseñado’.
La tonalidad o la presencia de sonidos tonales sucede generalmente cuando se produce una excitación de la frecuencia fundamental de resonancia del elemento constructivo. A menudo, la aparición de tonalidad no es ni tan solo planteada por el diseñador —quizás responde a las posibilidades del comportamiento sonoro de los materiales de la arquitectura—.
También es difícil hacer sonar diferentes melodías en un pavimento, pero es posible. En la película Big, el actor Tom Hanks salta por diferentes teclas de un gran piano extendido sobre el pavimento. En el Museo de Chicago se encuentra uno similar.
Tonalidad por membrana
En un pavimento flotante —como el del acceso de la editorial Planeta en la avenida Diagonal de Barcelona— cada pieza se aguanta solo por las cuatro aristas. Se genera la tonalidad por percusión de la misma placa sobre sus soportes. Cuando se camina por él, el pie hace mover la placa —en el caso que los cuatro soportes no sean perfectamente coplanarios con la misma— y se produce una percusión inicial. Actualmente se han sustituido los antiguos soportes, que dejaban muchas piezas sueltas —soportadas por solo tres puntos—. Con la sustitución casi total de los antiguos soportes y el nuevo ajuste, se ha eliminado el «canto» de las piezas. Ahora debemos esperar que la movilidad para el mantenimiento de instalaciones inferiores y otras causas, vuelvan a dotar de voces a este pavimento.
A continuación, al quitar el pie, el peso del cuerpo deja de actuar sobre la placa, la cual recupera su antigua posición de equilibrio y percute con un sonido final. En general, el sonido inicial y el final no son exactamente iguales, porque la percusión se ha realizado en lugares diferentes de la placa, y en ambos casos han actuado fuerzas distintas.