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Paisajes sonoros I
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Patrimonio, oralidad y paisaje sonoro (2 de 7)

Desde su origen, el Programa Paisaje Sonoro6 adoptó la tecnología electroacústica como herramienta de representación de espacios y actividades, como documentos de una identidad sonora urbana. Sin embargo, folcloristas, historiadores, lingüistas y antropólogos que conocieron el trabajo en proceso, motivaron la aplicación pedagógica más inclinada a la labor tradicional del rescate patrimonial en áreas más rurales.

Fue así como el Programa logró una continuidad en su financiación a través de proyectos de rescate de patrimonio inmaterial, pero siempre bajo el convencimiento de que esta búsqueda, dentro de la experiencia de la escucha, llegaría a replantear el derecho individual contra el ruido, además de la posibilidad de incorporar el modelo comunicacional al diseño de una acústica comunitaria.

Los ejemplos que se expondrán a continuación pretenden, en consecuencia, incentivar este debate, realzando un proceso de documentación en torno al rescate patrimonial y la trilogía fundamental: sonido – memoria – palabra7.

El hito sonoro

En 1974, el director del World Soundscape Project (WSP), el compositor canadiense Murray Schafer, difundía su programa de registro sonoro definiéndolo como «un estudio que complementa los aspectos científicos, sociológicos y estéticos del medioambiente»8. Entonces explica que el WSP no sólo se aboca a la investigación sino además, a la creación de herramientas de análisis y diseño del paisaje sonoro.

Aquella sentencia no incluía términos como rescate, identidad o patrimonio, pero estos conceptos fueron permanentemente aplicados como herramienta de trabajo. En la misma publicación Barry Truax, compositor electroacústico y miembro del equipo WSP, presenta una pequeña aproximación al respecto, sosteniendo que «las implicancias del pasado están en el diseño futuro del paisaje sonoro». En otras palabras, que cualquier proyecto de diseño a escala comunitaria debería primero ser capaz de reconocer los elementos que componen o representan la estética local heredada.

Un caso que ejemplifica la necesidad de controlar el diseño sonoro a nivel comunitario, quedó documentado en registros sistemáticos efectuados por el WSP a las bocinas de diferentes faros instalados en la desembocadura del río Fraser, Vancouver. El estudio comenzó en 1972 cuando se graba el sonido emitido desde el faro Point Atkinson (1912), un diáfono utilizado como faro sonoro, cuya emisión era capaz de cubrir hasta 30 kilómetros de distancia.

Sin embargo, en 1976, a fin de automatizar el trabajo de los faros a lo largo de toda la costa canadiense, el Ministerio de Transporte, decide sustituir esta pieza del Point Atkinson por una imitación de menor potencia acústica. Posteriormente, y bajo la misma premisa del progreso tecnológico, en 1996 esta imitación fue también reemplazada, ahora por una alarma electrónica que emite un sonido de banda estrecha, centrado en frecuencias medias, y potencia similar a la de sus antecesores. 

Pese a la discusión que provocó esta intervención dentro de un rasgo representativo de la comunidad de Vancouver, hoy aquellas primeras grabaciones no sólo son un testimonio de un espacio sonoro que cambió drásticamente, sino además, el carácter evocativo de estas refleja el protagonismo de aquel sonido en su convivencia con toda una población. Entonces, por una parte es capaz de evocar en el auditor local las imágenes mnémicas asociadas a su interacción con este diáfono, pero por otra su característica de sonido comunitario9 la convierte en una poderosa herramienta de representación del pasado.

Consecuentemente, y volviendo a la aseveración de Truax, el éxito en la identificación de estos hitos sonoros y creación de un criterio apropiado para ponderar su nivel de representatividad dentro de la comunidad, serán las bases del puente entre el paisaje sonoro legado y una opción de diseño futuro.

El término que usa Schafer para clasificar un sonido que mantiene un protagonismo a escala comunitaria es soundmark10, derivado del más tradicional landmark. Al igual que la bocina en el faro Point Atkinson, otros hitos sonoros han sido utilizados en épocas pasadas. En villas de la Escocia medieval, el sonido de cornos eran empleados para guiar el camino de los viajeros nocturnos.

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Notas

  • (6) El programa de registros de paisaje sonoro nace en Chile, en 1999, cuando el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Cultura y las Artes, aprueba la realización del proyecto Patrimonio Sonoro de la Provincia de Valdivia, a cargo del autor de este artículo. Luego en 2004, cuando el autor es invitado por Barry Truax para asistir al curso de Comunicación Acústica, en la Simon Fraser University, el Gobierno de Chile apoya nuevamente esta iniciativa financiando entonces el proyecto llamado oficialmente Programa Paisaje Sonoro. volver
  • (7) «Heritage, Orality and Soundscape: A chilean soundscape Project», presentación sonora interactiva realizada por el autor en el Sonic Research Studio, (2004-5). volver
  • (8) Sound Heritage, Vol. III, nº 4, 1974. volver
  • (9) Community Sound, término utilizado por M. Schafer. volver
  • (10) SCHAFER, R. Murray: The Soundscape: Our Sonic Environment and the Tuning of the World. 1977. volver
I Encuentro Iberoamericano sobre Paisajes Sonoros. Festival América-España. OCNE. Madrid, 2007
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