- Finalmente, la correlación entre diferentes modos de planos distintos nos proporcionará los trazos compositivos de conjunto. En esta ocasión, fondo y forma son observados conjuntamente a través de las similitudes y diferencias que caracterizan la imbricación de sus diferentes expresiones. [Figura 6]
Figura 6
Correlación existente entre los elementos de la [Fig. 3]: Fragmento original / resonancia, secuencia variable / secuencia permanente, variaciones dinámica / energía, modal / masa, y cinemática / densidad. volver
Estos estudios de contraste pueden aplicarse a un único fragmento o a una secuencia de fragmentos equivalentes que representen la evolución de un lugar. Si el primer caso nos permite describir una configuración dada en un momento determinado, el segundo retrata la variabilidad de dicha configuración en el tiempo.
c) Pero el interés de estos análisis comparativos no se limita a un único contexto espacial. Podemos igualmente comparar fragmentos equivalentes tomados en diferentes configuraciones, examinando las analogías y las divergencias que caracterizan sus diferentes espacios sonoros.
La modalidad de análisis propuesta focaliza su atención en las cualidades compositivas globales de cada secuencia, dejando al margen las particularidades de cada situación individual. La finalidad de nuestra escucha no es la descripción de cada objeto sonoro presente, sino la relación que dichos objetos mantienen entre sí. El equilibrio, la continuidad, la homogeneidad que resulta de esta relación configuran un espacio sonoro con unas cualidades que podemos retratar. En la arbitrariedad de una escena tomada al vuelo, subyacen a pesar de todo, sus atributos compositivos vinculados a un contexto espacial, temporal y sociocultural preciso.
Esta aproximación nos permite de este modo generalizar un cierto número de observaciones que podemos extrapolar del terreno en singular a la configuración que lo caracteriza. A cada una de estas configuraciones le corresponderá un espacio sonoro definido por una serie de atributos comparables: simetría, euritmia, equilibrio, cohesión, sincronía, sintonía, sinergia,… Estas cualidades compositivas constituyen así un conjunto de criterios de contraste de las diferentes escenas estudiadas.
La posibilidad de comparar los espacios sonoros de diferentes configuraciones supone una puerta abierta al terreno del proyecto urbano. La cultura occidental de proyecto ha estado tradicionalmente dominada por el sentido visual y la expresión gráfica. Esta primacía ha puesto el acento de su acción sobre los aspectos de orden espacial del medio construido, dejando de lado en gran medida, los modos temporales y dinámicos. El medio sonoro, como expresión sensible y cualitativa del tiempo, permite superar esta restricción. El sonido es la manifestación primera de todo espacio habitado. Al introducir la dimensión sonora en el proyecto, reconocemos en el habitante un actor esencial de su entorno. Esto se hace posible a través del análisis y la comprensión de los rasgos esenciales que definen la relación entre el lugar y los usos que lo habitan, es decir, su identidad sonora. El proyecto puede de este modo ser pensado no solo como una escena vacía de vida, sino como un lugar que será transformado por quien lo habite cotidianamente. [Figura 7]