También conocida por su término inglés, Music Library, o con los nombres Banco de Música, Archivo Musical o Música de Archivo. Se trata de archivos sonoros que no tienen derechos de autor vigentes, por lo que pueden utilizarse gratuita y libremente, al haber prescrito la fecha de dichos derechos.
Hay archivos musicales libres de derechos enormemente ricos en todos los sentidos. El mayor problema que suelen tener al utilizarse en publicidad es que la comunicación comercial para ser eficaz debe ser original y diferente, y estamos ante una música que puede emplear cualquier otra marca de forma igualmente libre y sin problemas legales. Ocurre así con algunas músicas utilizadas hasta la saciedad por distintos productos y marcas en su publicidad audiovisual.
«Las Cuatro Estaciones» de Vivaldi, «Carmina Burana» de Orff, algunas obras de Mozart, o la «Sinfonía del Nuevo Mundo» de Dvořák, entre otras, son algunas de las obras de música clásica más recurrentes y repetidas en anuncios de todo tipo de productos, servicios y marcas. Y en muchas ocasiones el consumidor no sabe si el anuncio donde suena esa música tan conocida le trata de convencer para que compre una determinada marca de miel, un seguro de vida, una tarjeta de crédito o que viaje con una compañía aérea. Todos pueden estar empleando la misma melodía para acompañar imágenes y mensajes muy distintos, pero que acaban sonando igual.
La Música de Librería suele ser, por tanto, muy barata, y aparece como recurso habitual en campañas de bajo presupuesto o en épocas de crisis. Pero se usa poco en publicidad porque son archivos sonoros que ni son originales, ni notorios, ni exclusivos, y eso en publicidad suele ser un requisito imprescindible.
Dentro de la Música de Librería se incluye la música de autores fallecidos hace más de 75 años. Por eso, si bien la música clásica no es exactamente Música de Librería, se emplea se forma similar, ya que puede emplearse sin que sea preciso el pago de derechos de autor, y en muchos casos los derechos fonográficos son mínimos.
En cualquier caso, no hay que desdeñar en absoluto las posibilidades de la Música de Librería como parte importante de una buena campaña publicitaria. El requisito imprescindible siempre es conseguir que no sólo forme parte del mensaje, sino que lo apoye, refuerce y aporte valores que hagan más notorio, impactante y eficaz.